Zannini busca “predicadores” en Córdoba

Por Juan Pablo Carranza
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24-06-2015_crdoba_el_precandidato_presidencial_del“Venimos a buscar acá a los predicadores del modelo”. Así sintetizó anoche Carlos “Chino” Zannini en su primer discurso como candidato a vicepresidente, la intención de la Casa Rosada de sembrar kirchnerismo en Córdoba; una empresa que ya había empezado hace varias semanas Daniel Scioli, el hombre finalmente ungido por Cristina Fernández para sucederla.
Decorado con un sinfín de banderas de tribus K, Forja fue el escenario de la primera neoliturgia kirchnerista de cara a la campaña presidencial. Córdoba, el bautismo de fuego de la fórmula del FpV.
Bajo un aura de misticismo, la figura de Néstor Kirchner fue evocada por los principales oradores que anoche repasaron las bondades del modelo y su intención de convidarla a Córdoba, respaldando la candidatura por la Gobernación de Eduardo Accastello.
En este sentido, el 5 de julio no es una fecha perentoria para el sciolizanninismo (neologismo que conjuga las dos vertientes que sintetizan la devoción a la Casa Rosada). Su objetivo en la provincia excede la campaña de Accastello. El tándem oficialista apunta a sembrar voluntades en Córdoba pensando ya en octubre.
Repetir el 35% que consiguió Cristina Fernández en las elecciones del 2011 parece un objetivo distante. Sobre todo porque esta vez José Manuel de la Sota –y en consecuencia el peronismo provincial- juega con sello propio en las presidenciales, más allá del resultado del 9 de agosto.
En el decurso de la empresa presidencial, el kirchnerismo tiene en cuenta todo el mapa y fija su atención en los distritos más jugosos. El tercio de los votos que consiguió Omar Perotti en Santa Fe le dio aire en esa provincia al FpV; amén de las celebradas consecuencias nacionales de la derrota del candidato de Mauricio Macri para el oficialismo nacional.
En Mendoza, a pesar de perder la elección, Adolfo Bermejo arañó el 40 %. Los ojos del kirchnerismo se posaron entonces en Córdoba, que cuenta con el segundo padrón electoral del país. Por lo dicho anteriormente y por ser además un territorio adverso al FpV, Scioli y Zannini tienen una tarea distinta. La campaña Accastello era entonces más que una buena oportunidad para debutar.

Discursos
Zannini se acercó al atril con sus dedos en “V” y, bajo la lluvia de aplausos de un Forja que congregó a poco más de 6.000 militantes, debutó con el traje de candidato en su provincia natal. Ensayó un emotivo discurso que versó entre agradecimientos, recuerdos de su pasado setentista (particularmente a Miguel Ángel Mozé), citas de Sarmiento, Dostoievski y Roberto Arlt y memorias de Néstor Kirchner. Su referencia a los medios fue un déjà-vu de las expresiones que vierte en ocasiones la presidenta, y hasta se animó a marcar las diferencias con su compañero de fórmula como un punto positivo. Palabras que obviamente encendieron al público más académico del kirchnerismo. No obstante, no es mensurable el grado de permeabilidad que tiene su figura sobre el grueso del electorado. Eso es una incógnita.
Scioli fue el encargado de cerrar el acto. El gobernador de Buenos Aires enfatizó su condición de sucesor del modelo. “(Expreso) mi gratitud, lealtad y compromiso para honrar a Néstor”, señaló Scioli y agregó: “Venimos a garantizar las gobernabilidad, la institucionalidad y la gestión”.
La bajada de Florencio Randazzo a su aspiración presidencial, le allanó el camino a Scioli para pensar directamente en octubre, mientras todo el peronismo nacional comienza con su proceso de encolumnamiento. Sin un sparring, las PASO son un episodio para la candidatura del exvicepresidente. “Queremos proyectar esta victoria en octubre”, sentenció el gobernador bonaerense.
“Venimos a dar todo el respaldo a Eduardo y a Cacho”, fue una de las frases más esperadas por el intendente de Villa María de parte de Scioli.
Desde el atril, Accastello aprovechó para criticar a la gestión provincial, aunque sin dar nombres propios. Agradeció el apoyo de la fórmula presidencial, se animó a confesar una anécdota en la que Néstor Kirchner le decía que sería candidato y repasó brevemente algunas de sus propuestas de campaña: la novedad de su proyecto para estatizar Aguas Cordobesas y la promesa para bajar el boleto urbano en toda la provincia a $ 3.
A tono con su condición de presidente del PJ, el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, fue el encargado de abrir el evento y realizó una arenga justicialista increpando a la filial local del partido. “Queremos una Córdoba protagonista, no como aquellos soberbios que pretenden alambrar la provincia como un estancia”, fustigó. El paso de Buenaventura por el estrado fue una simple formalidad.
El palco se dividió en dos. La plana mayor de la dirigencia cordobesa estuvo en primera fila: el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda; la titular de Anses, Gabriela Estévez; los diputados nacionales, Nora Bedano, Fabián Francioni, Daniel Giacomino y Martín Gill; los candidatos a legisladores provinciales, Liliana Montero y Franco Saillén y los aspirantes a la cámara Baja, Juan Manuel Pereyra y Ricardo Moreno. El sector vip lo completaron los intendentes y el resto de los candidatos provinciales.
Un dato de color se coló anoche en la velada. Entre los invitados se contaba a Ernesto “Tatú” Bernabey. En un furcio del locutor, nombró al diputado nacional por el FpV ahora devenido en neoschiarettista.
El kirchnerismo nacional está atento al 5 de julio. Sabe de la importancia de un buen resultado de Accastello en su aspiración presidencial. Por esta razón, Scioli volverá la semana que viene para repasar el interior cordobés.