Subsidios a la riqueza

Por Jorge Puig
Magister en Economía (UNLP)

Por Leandro Salinardi
Lic. en Economía (UNLP)

subsidios_1Desde hace más de una década Argentina implementó un esquema de subsidios a los servicios públicos, particularmente a la energía (electricidad y gas), al agua y al transporte. Estos subsidios han ido incrementándose de manera muy marcada desde el año 2006, a punto tal que hoy ascienden a una cifra similar al déficit fiscal que presenta el Sector Público Nacional -aproximadamente 4 % del Producto Interno Bruto- (Ver Gráfico 1). (1)
A partir de este incremento sostenido de los subsidios en el presupuesto público, se vuelve relevante indagar acerca de quiénes se benefician con estos recursos, dado que quienes consumen estos servicios subsidiados pagan un precio menor al que existiría en una situación sin subsidios afectando sus ingresos y, en definitiva, la distribución del ingreso de la economía.
En un trabajo reciente realizado en el marco del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata, identificamos a los sectores de la población que se benefician de los subsidios a los servicios públicos, utilizando la última encuesta de gasto de los hogares disponible para nuestro país.
Los resultados que se obtienen indican que la mayoría de los subsidios analizados son pro-ricos (es decir, se concentran en términos absolutos en los estratos de ingresos más altos), y progresivos (teniendo en cuenta la proporción de los subsidios sobre su ingreso, los estratos más bajos reciben relativamente más). Si bien es deseable la característica de progresividad asociada a estas políticas, no es deseable que sean pro-ricos. El hecho de que la mayoría de los montos destinados a subsidiar los servicios públicos caigan en manos de los sectores más pudientes de la población sugiere que existen espacios para una mejor focalización de estas políticas.
subsidios3 (1)Si se analiza cada subsidio en particular (Ver Tabla 1), se aprecia que los subsidios a la electricidad se distribuyen relativamente de manera proporcional (el 20% más pobre de la población recibe el 18% de los subsidios mientras que el 20% más rico se apropia del 21%). Respecto de los subsidios al gas, la situación es bien diferente si se considera el gas de red o el gas envasado. El primero de ellos se tiene un carácter pro-rico (el 20% más pobre recibe el 8% del total y el 20% más rico un 44%) mientras que el segundo es claramente pro-pobre (el 20% más rico se apropia del 37% mientras que el 20% más pobre se lleva el 8%). Dado que el consumo mayoritariamente se produce a través del gas de red, en el global los subsidios al gas son pro-ricos.
Dispar también es la incidencia en el rubro transporte. Los subsidios al colectivo son proporcionales (el 20% más pobre recibe el 20% y el 20% más rico el 15%), al tren pro-ricos (11% a los más pobres y 29% a los más pudientes de la población) y al avión extremadamente pro-ricos (casi el 60% se lo apropia el 20% más pudiente de la sociedad).
Finalmente los subsidios al agua se revelan también como pro-ricos (el 20% más pobre recibe el 7% mientras que el 20% más rico recibe el 37%).
De esta manera, se verifica una concentración de los fondos destinados a subsidios en los sectores más pudientes de la población. Estos resultados indican que, necesariamente, la estructura de subsidios en la Argentina merece decididamente una puntillosa revisión, más aún si se considera que uno de los objetivos primordiales de esta política económica consiste en construir una sociedad más igualitaria.
Para Bastion Digital
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