Sólido bipartidismo en el interior provincial

alfil06-07.inddA menos de dos semanas de la elección que definirá la composición de los poderes ejecutivo y legislativo de la provincia de Córdoba, el 36% de sus municipios y comunas han ya definido el signo político que guiará sus destinos por los próximos cuatro años. De estos, el 71% optó por un referente del peronismo provincial (no kirchnerista) o del radicalismo, reafirmando las raíces bipartidistas de la sociedad cordobesa.
La política cordobesa estuvo protagonizada durante las primeras dos décadas y media del presente período democrático por un sistema de balances y contrapesos entre el Partido Justicialista, organizado junto a su red de partidos satélites en la coalición Unión por Córdoba a partir de 1998, y la Unión Cívica Radical, que logró conservar la Gobernación más del doble del tiempo que lo hizo sobre la Presidencia en el mismo período.
En ese período se desarrollaron las seis primeras elecciones a Gobernador, y en todas ellas la sumatoria de votos obtenidas por las expresiones del PJ y la UCR obtuvieron entre superlativos porcentajes que variaron entre el 87% (en la elección de 1995, coincidente con el auge del Frepaso en la provincia) y el 95% (en el estreno democrático de 1983).
A pesar de ello, a partir de 2007 el bipartidismo dejó de expresarse en los comicios por la Gobernación, debido a la irrupción de Luis Juez en el escenario provincial. La aparición del Frente Cívico erosionó el electorado de los dos gigantes de la política cordobesa, atrayendo hacia él no solo votantes si no también dirigentes.
En la elección del 2007, la UCR y UPC sumaron poco menos del 60% de las preferencias, mientras que en el 2011 lograron reunir el 65% de las mismas. Así, entre la elección más baja del primer período y la más alta del segundo hubo una diferencia de 22 puntos porcentuales: casi 1 de cada 4 votantes que dejó de optar por uno de los dos principales partidos.
La caída se evidenció, además, en las últimas dos elecciones en el orden en el que resultaron los candidatos a gobernador. Mientras Luis Juez obtuvo el segundo puesto en ambos comicios, los radicales Mario Negri y Oscar Aguad resultaron terceros en sendas contiendas.
A partir de allí y hasta la situación actual, la configuración del escenario ha mutado significativamente: mientras el radicalismo y el juecismo han convergido en una oferta única (junto al macrismo) en un intento de arrebatarle la Gobernación a Unión por Córdoba, pareciera que el “tercer espacio” vacante será ocupado en la elección del próximo 5 de julio por el kirchnerismo de Córdoba Podemos, encarnado en el peronista Eduardo Accastello.
A pesar de preverse un resultado con tres protagonistas, las elecciones municipales y comunales que ya se han llevado a cabo durante este año muestran que la histórica concentración de poder entre el PJ Córdoba y la UCR sigue vigente en las preferencias del votante cordobés.
De las 155 localidades que han definido su gobierno para el período 2015-2019, 110 serán conducidas por un miembro de UPC o de la UCR. Esta tendencia se ha reforzado en los últimos dos fines de semana: la sumatoria de intendentes y jefes comunales de las dos fuerzas creció del 67,50% al 70,97%. Por su parte, las localidades en las que han sido electos referentes del “proyecto nacional y popular” representan menos del 15% de los que ya han sido definidos.
Así, tal como sucedió durante el auge del Frente Cívico, el trabajo realizado por los referentes territoriales en cada pueblo y ciudad, la experiencia acumulada en gestión y la confianza puesta en equipos de trabajo consolidados continúa garantizando la confianza de cientos de miles de cordobeses en UPC y en la UCR para ejercer el nivel de gobierno más cercano a sus necesidades.
Esta tendencia podría profundizarse en las próximas semanas, ya que numerosos municipios de Unión por Córdoba fijaron para su elección local la misma fecha en la que se elegirá al próximo gobernador, con la expectativa de revalidar sus mandatos junto a una posible victoria de la fórmula Schiaretti-Llaryora.