Mejoran algunos indicadores, pero en la estructura siguen los ruidos

grc3a1fica-flecha[dc]C[/dc]uando se comparan los datos del primer trimestre de este año con los del último de 2014, se observa un lento camino de recuperación y por lo tanto, podría deducirse que ya no resulta necesario la corrección en determinadas variables que parecía tan evidente unos pocos meses atrás. Sin embargo, el economista Gustavo Reyes del Ieral señala que no es así.
Mientras que a fines del 2014, la economía caía a un ritmo del 2.2% trimestral, la tasa de inflación anual ascendía al 40% anual y el dólar blue aumentaba al 7.7% mensual, en los primeros de este año, hay una recuperación del 1.4% trimestral, la tasa de inflación anual desaceleró al 30% anual y el tipo de cambio paralelo viene cayendo un ritmo cercano al 0.7% mensual.
Las razones de esta mejoría son varias. Por un lado, la recesión del 2014 y la tranquilidad del mercado cambiario, lograron desacelerar un poco la tasa de inflación. Este menor ritmo de aumento en los precios junto con la estabilidad del tipo de cambio y expectativas favorables para el 2016, permitieron un freno al proceso recesivo y una leve recuperación en el nivel de actividad.
Reyes apunta que, a pesar de esta mejoría, los desequilibrios macroeconómicos se han profundizado y se materializan en una dinámica que no resulta sostenible en el tiempo. Esto es válido para variables como las cuentas fiscales, tarifas públicas, balanza comercial, valor del tipo de cambio en relación a los precios de la economía y cuentas del Banco Central.
Desde 2007 hasta la actualidad, el ritmo de aumento del gasto público ha sido mayor que el de la recaudación, generando déficits crecientes en las cuentas fiscales. En los primeros meses de este año este desfasaje se mantiene, ya que el aumento en las erogaciones (42%) continúa muy por encima de la recaudación (30%).
Estos desequilibrios han generando, además de las recientes emisiones de deuda por parte del Tesoro, una creciente demanda de fondos al Banco Central. De esta forma, los aportes de la entidad monetaria hacia el Tesoro Nacional por este concepto aumentaron un 56% durante el último año (específicamente pasaron de $ 8.406 millones entre el 1ro. de enero y el 15 de mayo de 2014 a $ 13.138 millones en igual período de 2015).
También apunta que buena parte del problema fiscal es explicado por la dinámica de los subsidios económicos, que a su vez se originan en el fuerte atraso de las tarifas de los servicios públicos. Una medida general de este atraso puede observarse a través de la comparación de la dinámica de los precios regulados (electricidad, gas, teléfonos, transporte, etc.) con el resto de los precios de la economía. Tomando como base uno diciembre de 2001, el promedio de precios en Argentina aumentó a 12.38 en abril de 2015 mientras que los precios regulados crecieron solamente a 3,2.
Otra de las dinámicas no sostenibles en el tiempo está dada por la evolución de las cuentas externas del Balance Comercial. Tomando como base la evolución de las  exportaciones e importaciones en los últimos 4 meses, la Balanza Comercial de 2015 se proyecta a un déficit de 383 millones de dólares, comparado con un superávit de 6,6 mil millones de dólares el año pasado.
El informe plantea que gran parte de la pobre performance de las exportaciones se relaciona con el bajo poder adquisitivo del tipo de cambio (atraso cambiario) y éste a su vez, con el notorio desequilibrio entre las tasas de devaluación y de inflación mensuales.   Las cuentas del Banco Central también presentan una dinámica muy difícil de mantener a lo largo del tiempo; los pasivos (Lebacs) crecieron 153% entre enero de 2014 y mayo último y los activos se han recuperado, lo han hecho básicamente a través de endeudamiento externo del sector público.
En el segundo trimestre de este año, si bien la autoridad monetaria volvió a adquirir divisas, las compras acumuladas del año hasta el 15 de mayo representan solamente el 67% de las realizadas en el mismo período durante 2014. El mayor ritmo de expansión de los principales pasivos (Base Monetaria y Lebacs) del Banco Central respecto de sus principales activos (Reservas Internacionales), alerta una clara dinámica no sostenible en el tiempo de las cuentas patrimoniales de la entidad monetaria.
Un ejemplo de las consecuencias del ensanchamiento en dicha brecha fue la dinámica del 2013 que terminó cerrándose a través de una brusca devaluación a principios del 2014, que licuó en términos de dólares buena parte de los principales pasivos de la entidad monetaria.
“La difícil sustentabilidad de estas cinco importantes variables remite a la necesidad de un plan integral que revierta la dinámica observada –dice Reyes-. Hasta las elecciones generales de octubre, difícilmente se vean avances en este sentido, pero claramente la nueva administración que gobierne a partir de 2016 deberá atacar estos problemas rápidamente para poder encauzar la economía y evitar nuevos episodios de tensiones financieras y recesivas”.