PJ palpita descongelamiento en Capital

Por Juan Pablo Carranza
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ilustra sumo pj (1)El PJ se sabe con chances ciertas de lograr un triunfo en la Capital el 5 de julio. La última victoria que recuerda el peronismo en este distrito fue en 1973, cuando ganó la Intendencia capitalina de la mano de Juan Carlos Ávalos. Sin ahondar en las encuestas –la lluvia de porcentajes que se suceden tergiversa cualquier análisis- el peronismo en general y el capitalino en particular sueñan con una corona largamente esquiva.
La certeza que surge del partido de un cómodo triunfo de Juan Schiaretti en las provinciales refuerza la empresa de los dirigentes, que ven en la Capital su Meca electoral. Pero no se trata de una cuestión de fe –no obstante su liturgia, el peronismo es altamente pragmático-, sino más bien de la posibilidad de hacerse con un triunfo importante que derrame sobre la elección del 13 de septiembre.
En abril el PJ decidió evitar traumas y congeló la definición de la lista de concejales. Blindándose de los inconvenientes intestinos en la carrera por el Panal, postergó indefinidamente la interna hasta que estuviera la fecha de la elección municipal.
En los últimos años, el peronismo capitalino acumuló sentidas derrotas en esta jurisdicción. Salvando las elecciones del 2011, cuando estuvo a unos puntos de ganar el departamento, su performance no fue de las mejores.
Vale apuntar además un dato no menor. Desde 1999 a esta parte, el PJ capitalino nunca llevó a un candidato propio para la Intendencia: primero fue Germán Kammerath, luego Alfredo Keegan, seguido por Roberto Chuit, hasta llegar por último, a Héctor “Pichi” Campana.
La imposición de extrapartidarios abonó también cierto descontento de los dirigentes capitalinos que miran a la interna como forma de descomprimir las tensiones lógicas en cualquier partido, ahora acumuladas por 16 años. Bajo ese contexto amanecía la elección del candidato a intente de la Capital en el partido.
Luego de un interregno por el juecismo, Estaban Tito Dómina, regresó al partido y logró respaldo directo de El Panal para jugar con el sello del PJ en las municipales. La empresa no fue sencilla; Eduardo “Lalo” Barrionuevo también pretendía ese lugar y tensó la situación.
La sangre no llegó al río; el peronismo sabe de las artes de la negociación y tras un llamado del Panal, Barrionuevo declinó su aspiración municipal y, a cambio de este “baño de humildad”-para usar un término en boga, consiguió una candidatura expectable: la banca capitalina, que por ese entonces cotizaba por su alto nivel de riesgo. Y ahora por sus índices de certeza.
No fue sencilla esta cesión. Schiaretti tributó con su esposa, Alejandra Vigo, para garantizar la paz en la Capital y lograr la unidad bajo un candidato de indiscutida génesis peronista.
La prenda de unión para contener al partido fue una sorpresa. De la Sota puso su apellido al lado de Dómina y Natalia, su hija, se inició en las grandes ligas de la política acompañando la candidatura por la Intendencia del PJ.
La calma se completó con la postergación de la interna en el tramo de concejales. Pero con la fecha de las elecciones ya en el calendario, el peronismo capitalino mira de reojo este pendiente.
Entienden los dirigentes que su labor en las provinciales es la forma de invertir para un eventual lugar en la lista. De los márgenes de un futuro triunfo de Unión por Córdoba dependerá la gravitación que tenga Schiaretti en la decisión final en torno a la Capital.
Consciente de esta situación Dómina se mueve con guantes de seda. Después del 5 de julio la lista completa se va a poner a disposición del objetivo de máxima: ganar la Capital. El de mínima: que no triunfe Olga Riutort.