Instinto de supervivencia de Juez pone en riesgo a la alianza

0 ilustra juez detonando¿Será que Luis Juez sólo quiere pasar el otoño? El sábado 20 la Justicia Electoral inscribe los candidatos a senadores y diputados nacionales, y el jefe del Frente Cívico fue premiado por el interventor de la UCR cordobesa, Mauricio Macri, con una banca segura en la Cámara Alta; medalla otorgada por su conversión al PRO, partido anatemizado antes por liberal y centroderechista, y por ser conducido por un “boludo”, según sus propias palabras. ¿Acaso después de abulonarse a la banca denunciará que la UCR es un submarino a pedales, y que lamentablemente debe renunciar a la jefatura de campaña, cargo con el que lo honró el ex candidato de Luciano Benjamín Menéndez, de acuerdo con lo que manifestó más de una vez, en el pasado cercano?
Juez es cualquier cosa menos confiable, y de eso pueden dar fe Domingo Cavallo, José Manuel de la Sota, Néstor Kirchner, Elisa Carrió y Hermes Binner. ¿Aguad tendrá la magia de lograr su fidelidad eterna, o al menos una duradera?
Desde hace un par de semanas, Juez ha comenzado a despegarse del resultado electoral. Ha dicho que si la alianza pierde no será por su culpa, porque él se estaría esforzando al máximo, incluso llevando a Aguad a barrios que –dijo- el radical ni siquiera imaginaba que existían en la ciudad de Córdoba (feroz crítica a quien ha sido tantas veces candidato).
Dirigentes radicales del más alto nivel reconocen que las encuestas ubican a la fórmula Aguad-Baldassi unos siete puntos por debajo de la oficialista Schiaretti-Llaryora. Una diferencia preocupante pero no irremontable; y sobre todo, muy distinta de los quince puntos que pregonan los peronistas. De todos modos, para Juez las derrotas son de los otros (los presuntos fraudulentos del 2007, los amables estrategas del 2011 y Ernesto Martínez, que no es él, en 2013).
Imaginar que Juez está preparando su renuncia a la jefatura de campaña cuando llegue a una casilla segura (la primera candidatura a senador), es una manera de buscarle una lógica al esmerilamiento de Oscar Aguad, tarea a la que parece abocado el jefe del Frente Cívico. Otra hipótesis supone que llegará estoico al 5 de julio y que, si el resultado no es la victoria, sólo tendrá que dedicarse a reiterar los argumentos que pronuncia por estos días, para echarle la culpa a los demás; y, luego, como castigo, podría justificar su apoyo a Olga Riutort. Si Aguad logra imponer el discurso del cambio y tuerce la historia electoral de Córdoba, todos estos malentendidos quedarán en el anecdotario y no habrá ninguna cuenta que pagar por tanto daño.
Porque, aunque Aguad no lo reconocerá en público, Juez lo daña a él en primer lugar. Menos, a Ramón Mestre, a quien ya no tiene otro pecado del que acusar. Y muchísimo menos a los intendentes del interior, cuyo destino político está naturalmente desconectado de los humores de los cordobeses de la ciudad de Córdoba.
Juez hiere a Aguad cuando lo presenta como un candidato debilitado por los dirigentes de su propio partido. Ignora, a propósito, que tampoco los intendentes del Frente Cívico y del PRO convocaron para el 5 de julio (y que muchos de sus dirigentes se fueron con Eduardo Accastello)..
También lo lastima cuando repiquetea que él renunció a su sueño de ser candidato a gobernador (por tercera vez), como si su postulación hubiese garantizado una mejor suerte a la alianza.
Y sigue haciendo daño cuando hace pública estas diferencias, que confirman el mayor temor que rodea a la alianza: las enormes diferencias entre sus miembros (por algo el eslogan del oficialismo es “una fórmula de gobierno”).
Aguad se ha visto forzado a jurar que la alianza se mantendrá unida, y a seguir exageradamente, el manual de Jaime Durán Barba en donde se recomienda que más allá de la pregunta del periodista, el candidato debe contestar de lo que quiere hablar. Así, ayer le preguntaban al radical sobre las declaraciones de Juez y él respondía que la publicidad de Unión por Córdoba es obscena.
El último cruce de Juez fue con Jorge Font, el presidente del Comité Central de la UCR, quien el martes salió a defender a los dirigentes de su partido. Font dijo una verdad: Juez no es leal.
Ayer, el jefe de campaña, con su verborragia y altisonancia recuperadas (durante un par de semanas se había empleado en aparecer cauto) afirmó que no se siente obligado a guardar lealtad a las estructuras partidarias. Y pontificó que su única lealtad es con la palabra empeñada.
Además, exigió que todos se rompan el lomo para que Macri sea presidente y Aguad, gobernador. E insistió, como si estuviera afligido, que hoy no observa que todos lo hagan.