Con lo justo

Por Danilo Degiustti
Licenciado y Profesor en Ciencia Política (UBA)
Maestrando en Ciencia Política (UTDT) y becario doctoral (Conicet).

[dc]L[/dc]os oficialismos provinciales en Argentina suelen competir con importantes ventajas, que luego se plasman en amplios triunfos electorales. Este domingo fue el caso de Río Negro. Santa Fe, en cambio, es una excepción. Ya la elección de 2011 había sido muy reñida, cuando Bonfatti logró ser electo gobernador con menos de cinco por ciento de diferencia con respecto a Miguel Del Sel. En esta elección la paridad se extremó al punto que no podemos afirmar con seguridad quién será el próximo gobernador. Para develar el misterio debemos esperar al escrutinio definitivo, que para las PASO llevó más de un mes, pero ahora prometen que estará en dos semanas.
La pelea voto a voto por la gobernación no fue ninguna sorpresa, ya que las PASO de abril habían anticipado un final reñido. La sorpresa fue que a la discusión se incorporó el peronista Omar Perotti, que en abril había arañado un 22%. Probablemente su crecimiento se deba a que supo captar a los votantes de las fuerzas que quedaron afuera luego de las primarias y algunos de los que no concurrieron a las PASO. La participación creció del 72,5% de abril a más del 76% de ayer.
Para ser elegido gobernador en Santa Fe no hay balotaje: es elegido a simple pluralidad de sufragios, y últimamente con una barrera efectiva cada vez más baja: Binner triunfó con el 52%, Bonfatti con el 39%, y ahora alcanzará con 30%. El flaco respaldo en las urnas del próximo gobernador ya generaba dudas y nuevamente circulaba la idea de incorporar el ballotage, iniciativa que fue contemplada por el oficialismo en su truncada reforma constitucional que sondeó en 2013.
Donde sí hubo un ganador claro fue en la categoría de diputados provinciales. La lista del oficialista Frente Progresista Cívico y Social (FPCYS), encabezada por el gobernador Bonfatti, alcanzó más del 40% de los votos, seguido de lejos por el peronismo y el Pro, ambos con alrededor del 18%. De esta forma el socialismo se asegura la mayoría absoluta de la Cámara, actualmente en manos del peronismo.
Gran parte de la respuesta a por qué hubo tanta diferencia en los porcentajes de cada partido para gobernador y para diputados es el modelo de boleta única por categorías (es decir, cinco boletas únicas, una por cada categoría: gobernador, senadores, diputados, intendentes y concejales), que incentiva el voto cruzado y corta con el arrastre que podrían tener las candidaturas ejecutivas. Aquí aparecen dos objetivos contrapuestos en el sistema electoral santafesino: mientras que para la elección de diputados existe un premio de mayoría, para que el más votado obtenga el control de la Cámara, el diseño de la boleta única por categorías disocia la suerte del gobernador de la de los diputados, aumentando las chances de un gobierno dividido. Por ejemplo, en caso que finalmente ganara Del Sel sólo tendría una porción minoritaria de diputados y ningún senador. Los senadores provinciales, por su parte, son elegidos por simple pluralidad en cada uno de los 19 departamentos. Allí el peronismo obtenía 11 bancas y el FPCYS 8, una distribución similar a la actual. En el nivel municipal, los principales distritos quedaron en manos del FPCYS. La socialista Mónica Fein retuvo Rosario y el radical José Corral se impuso en La Capital.
Finalmente, aparece la cuestión del impacto de la elección provincial sobre las elecciones nacionales que, sobre todo en el caso de elecciones desdobladas como esta, nunca es lineal. En primer lugar, porque la estructura de alianzas no es la misma. Mientras en Santa Fe los radicales conforman el FPCYS, a nivel nacional comparte agrupación con el Pro. Pero sobre todo porque no son votos definidos por identificación partidaria. Si encontramos porcentajes tan distintos entre las categorías de gobernador y diputados electos el mismo día, qué nos cabe esperar para elecciones con otro esquema de alianzas y distanciadas por dos meses. Para el Pro se trata de una elección clave, que le permitiría dejar de ser exclusivamente un partido de la CABA.  Quizá el impacto más notable de estas elecciones sobre las nacionales sea con respecto a la conformación de las listas a legisladores nacionales, donde los espacios internos con buenos resultados en el día de ayer aspirarán a mayor participación. En las últimas horas se descontaba que Perotti encabezará la lista de senadores nacionales por el peronismo, donde tendrá que enfrentarse a dos ex gobernadores como Hermes Binner y Carlos Reutemann, seguramente en otra elección que se definirá voto a voto.
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