Legislador por Capital: la banca maldita

Por Alejandro Moreno
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legisladoresPodría pensarse que la candidatura a legislador provincial por el departamento Capital es uno de los trampolines más codiciados en la política cordobesa. Ganar la Capital debería asegurar una pantalla suficiente para imaginar nuevos escalones. Mucho más, por ejemplo, que encabezar la lista de candidatos a legisladores por distrito único (la sábana).
La historia de esa banca, sin embargo, lo desmiente.
El legislador departamental, creado como tal con la reforma constitucional de 2001, es el sucesor de los viejos senadores, que en Córdoba integraban una sábana corta de cuatro candidatos. El que salga electo el 5 de julio, el radical Javier Bee Sellares o el peronista Eduardo Barrionuevo, será el quinto de la historia iniciada con el siglo. A uno de ellos le tocará torcer la curiosa historia.
El 14 de octubre de 2001, el peronista Horacio Obregón Cano ganó la banca uninominal por Capital. Lo hizo por un estrechísimo margen sobre el radical Guillermo Irós, quien arrastrado por la victoriosa candidatura a senador nacional de Rubén Martí, quedó a tres mil votos de la hazaña.
Obregón Cano fue legislador por dos años, porque su mandato, como el de todos los demás, era reducido para emparejar luego con el de gobernador. Dos años después había regresado a sus peores épocas en la relación con De la Sota y por ello se presentó el 8 de junio como candidato a gobernador por el partido Nuevo Movimiento. El 1,07 por ciento lo desplazó del escenario provincial; nunca regresó.
El 5 de octubre de 2003, el periodista Ricardo Fonseca, arrastrado por el poderoso imán de Luis Juez como candidato a intendente, se convirtió con el 46,41 por ciento en el segundo legislador provincial por el departamento Capital. Derrotó al peronista Julio Tejeda y al radical Ernesto Aracena.
Fonseca creyó que podía catapultarse, cuatro años más tarde, a la candidatura a viceintendente de Daniel Giacomino. No lo logró, y enojado con Juez pasó cuatro años en el llano, hasta que fue reincorporado por la más acogedora lista sábana.
El 2 de septiembre de 2007, el ex radical Miguel Ortiz Pellegrini experimentó el arrastre de Juez y se convirtió en el tercer legislador capitalino, con el 45,79 por ciento, superando al radical Orlando Arduh y al peronista Diego Hak. Ortiz Pellegrini fue presidente de su bloque, pero no pudo completar el mandato: renunció cuando era acusado de litigar en contra del Estado en causas de contenido patrimonial, lo cual implicaba una violación de la Constitución provincial. Después se fue del juecismo y recaló en las más modestas tiendas de Margarita Stolbizer.
El 7 de agosto de 2011, el beneficiado por la ola juecista en Capital fue el peronista disidente José María Las Heras. Con el 33,67 por ciento de los votos le sacó ventaja al radical Facundo Cortés Olmedo y al peronista Juan Manuel Rufeil. Las Heras tampoco completó su mandato: hastiado del juecismo, renunció a su banca y se apartó del mundo de la política.
Obregón Cano, Fonseca, Ortiz Pellegrini y Las Heras. Ninguno de ellos pudo escapar a lo que, hasta ahora, parece una maldición de los uninominales.
¿Tienen algo en común estos cuatro ex legisladores, más allá de su mala estrella?
Un poco. Todos ellos fueron electos por arrastre, sin que sus campañas evitaran ser eclipsadas por otras de mayor interés para la gente (ya sean de senadores nacionales, de gobernadores o de intendente). Por eso mismo, no eran candidatos que necesitaran un carisma propio para destacarse. Sus triunfos eran previsibles. Tanto, que si se observa quiénes fueron los rivales, puede notarse que los otros partidos y alianzas reconocían sus derrotas y colocaban candidatos que por juventud o por veteranía estaban en condiciones de soportar una derrota.
La banca de legislador por Capital no le quita el sueño a los votantes, lo que se manifiesta en el crecimiento del voto en blanco hacia ese tramo; en 2011, 32 mil para gobernador, 144 mil para legislador de distrito único y 149 mil para legislador departamental (pese a que llevaba foto igual que el gobernador).
Bee Sellares o Barrionuevo, uno de los dos, podrá cortar el maleficio. Se verá dentro de cuatro años.