Córdoba, capital política por un día

Por Pablo Esteban Dávila

crdoba-el-gobernador-de_415468Córdoba se convirtió ayer en la capital política de la Argentina. Estuvieron tres de los cuatro principales candidatos presidenciales y Daniel Scioli envió a su esposa Karina Rabolini como embajadora ante Eduardo Accastello. La jornada no arrojó definiciones substanciales pero sí dejó algunas especulaciones.
Mauricio Macri arribó temprano con una agenda cargada. El propósito principal de su visita (no obstante que no explicitado) fue respaldar a sus candidatos. En el comando de la Triple Alianza existe la sensación que Oscar Aguad y Héctor Baldassi no terminan de encontrar su lugar en el mundo electoral, y esto es una preocupación para el porteño. Una floja elección en Córdoba treinta días antes de las PASO no sería una buena noticia para sus ambiciones, por lo que invertir tiempo y recursos en la provincia es mandatorio.
Como siempre, Macri y su equipo visitaron los estudios de Cadena 3, en donde fueron interrogados por Mario Pereyra y sus periodistas con Diario Alfil en la mano. Sin apartarse del manual, el jefe de gobierno evitó mostrarse preocupado por el decurso de la candidatura de Aguad e insistió que aun no tiene definido su vicepresidente, aunque quedó claro que el nombre surgirá de su entorno más próximo. Los días en que coqueteaba con Carlos Reutemann para tal nominación parecen haber quedado atrás, algo que podría terminar malquistándolo con el santafesino. El miércoles, por caso, el Lole declaró que acompañaba “hasta ahí nomás” a Miguel Del Sel y que Omar Perotti (el postulante del Frente para la Victoria en Santa Fe) le parecía “un buen candidato”. No obstante que luego intentó aclarar el sentido de aquellas declaraciones, el lapsus puede que señale algún grado de incomodidad dentro del PRO.
Macri también se refirió al otro visitante en Córdoba, el diputado Sergio Massa. Aseguró que no es “quién para ubicar a nadie”, en alusión a la posible candidatura a gobernador del hombre del Tigre, pero dejó en claro que no piensa compartir un mismo espacio político con él. En su visión, el hecho que haya sido jefe de gabinete de la presidente Cristina Fernández lo descalifica para acompañar “el cambio” que la gente reclama. Para ratificar esta idea apuntó que “el cambio tiene que venir de gente que no estuvo comprometida en estos años. Nosotros somos los que hemos estamos siempre en el mismo lugar”. Luis Juez (siempre a su lado) debe de haber tragado saliva: él fue uno de los tantos que acompañó a los Kirchner en la época de la transversalidad. No deja de ser una suerte que Macri tenga una memoria tan selectiva.
Es un hecho que el porteño apuesta a la demolición de Massa, aunque previsiblemente lo niegue. El ala política del PRO lo ha dicho de maneras poco sutiles. Si por ellos fuera, el diputado debería competir en una primaria con María Eugenia Vidal, una imposición humillante que no podría ser aceptada tal como ha sido planteada. Por las dudas, Massa dejó también en claro que sigue en carrera y que no piensa bajarse, no obstante que en los últimos tiempos dedica más tiempo a sus desmentidas que a sus propuestas. No deja de ser una señal intranquilizadora. Son muchos los que le envían mensajes para que se concentre en la provincia y le deje a Macri la responsabilidad de batirse contra Scioli, pero él todavía resiste.
Desde un punto de vista formal el tigrense hizo ayer campaña presidencial. Cumplió el ritual de recorrer las peatonales y saludar a los viandantes. Se mostró con Olga Riutort, conversó con sus referentes provinciales y, por la tarde, visitó a su socio y competidor José Manuel de la Sota en la casa de gobierno. Como resumen de su jornada puede decirse que, al margen de su diálogo con el gobernador, Massa demostró gran orfandad en su armado local. Es un hecho que no ha logrado hacer pie en Córdoba, independientemente que Riutort sea nominalmente su aliada.
En el Orfeo, mientras tanto, la señora Rabolini tomaba el té con Accastello, el candidato del Frente para la Victoria. Dejando de lado el hecho que se haya optado por una costumbre sospechosamente británica para una campaña nacional y popular, su visita evidencia hasta qué punto Scioli se encuentra comprometido con la suerte del villamariense. Córdoba es tan importante como esquiva para sus ambiciones, un déficit que lo impulsa a hacer todo lo que fuera necesario para instalar su candidatura. Hace tiempo que el hierático Santiago Montoya no se muestra públicamente como el más cordobés de los bonaerenses, lo cual no deja de ser otra señal sobre que, en lo inmediato, todos los meridianos pasan por Accastello. Las minis tribus K también parecen haber tomado nota del giro que ha dado el espacio.
Los esfuerzos de Macri, Massa y Scioli ponen en evidencia que la provincia cotiza bien alto en las necesidades electorales. En el caso del porteño, porque aquí su imagen mide alto y, por tal motivo, porque no tiene margen para fallar con Aguad y compañía. El diputado, por su parte, necesita mostrar que no le va tan mal por estas tierras (un esfuerzo que, por supuesto, no convence a nadie), mientras que el gobernador procura hacer pie junto al voluntarioso Accastello.
De la Sota, mientras tanto, observa estos afanes con una mezcla de regocijo y ansiedad. Sabe que, a menos que ocurra una catástrofe política, muy probablemente Juan Schiaretti le obsequie un triunfo que galvanice sus aspiraciones presidenciales. Si, además, esta victoria resulta por un amplio margen, podrá ufanarse que la provincia sigue siendo territorio alambrado y que al macrismo le falta mucho todavía para alcanzarlo.
Aunque no lo diga, el gobernador también confía en que la presión que se ejerce sobre Massa rinda sus frutos. Si su socio terminara defeccionando, sería él quién capitalizara buena parte de sus votos. El cálculo es sencillo: con una buena elección en Córdoba asegurada, los apoyos massistas se trasladarían hacia su candidatura confiriéndole la fortaleza que aún no logra en Buenos Aires. Sería, nada menos, que el tercero en discordia a nivel nacional, dueño de una plaza invaluable de cara a las elecciones de octubre.