Macri obligado a reforzar a Aguad

Por Marcos Duarte
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DYN16.JPGNuestra provincia es un distrito clave para las aspiraciones del líder del PRO por varias razones. El resultado de las elecciones provinciales tiene una relevancia particular en el rompecabezas nacional.
En primer lugar, fue el distrito más complejo a la hora de articular una alternativa competitiva. Las tensiones entre las fuerzas coaligadas, e incluso al interior de las mismas, requirieron la intervención del propio Macri como en ningún otro lugar del país. De hecho, la Triple Alianza terminó de cuajar en su propio despacho capitalino en sendas reuniones con los actores en pugna.
El complejo acuerdo entre la UCR, el PRO y el Frente Cívico fue una victoria para el jefe de gobierno porteño pero lo comprometió como en ninguna otra provincia. Paradójicamente, Córdoba parece ser una plaza fuerte de Macri, según las mediciones es donde obtiene una de sus mejores performances. Algunos observadores sostienen que la intención de voto local del jefe de gobierno supera la de la propia Ciudad de Buenos Aires.
Además de todo esto, en los comicios locales compite con referentes de los dos espacios políticos con los que peleará el Sillón de Rivadavia. De esta manera, la elección de gobernador puede ser leída como un ensayo de la elección nacional. Este paralelismo entre los esquemas locales y los nacionales no se repite en ninguno de los distritos “grandes”.
Por todo esto es que el jefe de gobierno porteño necesita trasladar algo de su capital político a la fórmula que él diseñó casi a su medida. El binomio Oscar Aguad-Héctor “Coneja” Baldassi surgió de una “medición” realizada por su equipo de asesores y fue aceptada, no sin chisporroteos, por los partidos aliados. Una mala elección de Juntos por Córdoba recaería bajo su responsabilidad casi al nivel de una derrota en su propio distrito.
En este sentido es que los estrategas del PRO planean una atención particular al proceso local. En ese marco su visita, justo en la previa del comienzo oficial de la campaña electoral. Dentro del equipo macrista hubo discusiones sobre el nivel de involucramiento del candidato presidencial en las elecciones desdobladas. El sector “político” encabezado por Emilio Monzó, quien tuvo un papel preponderante en la articulación de la Triple Alianza cordobesa, sostiene que las disputas provinciales y la relación con los aliados son centrales en la estrategia. En la vereda del frente, los “puristas” encabezados por el asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba sostienen que Mauricio Macri debe mantener una distancia profiláctica de los llamados “políticos tradicionales”.
Por otro lado, su gira cordobesa comienza en pleno debate sobre el grado de amplitud que debe tener el diseño final de la alianza opositora nacional. Las versiones de abdicación de Sergio Massa también produjeron tensiones dentro del equipo del PRO y discusiones con los principales aliados.
Tanto Ernesto Sanz como Elisa Carrió sugirieron la conveniencia de establecer algún acuerdo si Sergio Massa decide finalmente disputar la provincia de Buenos Aires. Monzó, que había caído en desgracia luego de su enfrentamiento con los “puristas” parece haber sido rehabilitado en el círculo macrista, es partidario de lograr algún entendimiento con el tigrense. El establishment económico también parece dar señales en ese sentido: los rumores de acuerdo hicieron subir vertiginosamente la cotización de las acciones en la Bolsa de Buenos Aires.
Además, el debate sobre del candidato a vicepresidente del PRO se encuentra en plena ebullición. A ciertas muestras de fastidio que demostrara Carlos Reutemann en los últimos días por la exclusión de la grilla, se sumaron versiones acerca de una vuelta al ruedo de su enemiga íntima Gabriela Michetti.
Mauricio Macri pisará tierra cordobesa en plena etapa de definiciones con la certeza de que la suerte de sus aliados locales decide una buena parte de su futuro. La decisión es terminar de limar los tironeos internos y jugar fuerte durante los próximos 30 días.