Manotazo del Tigre

Por Marcos Duarte
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DYN35.JPGEn el día de ayer, Sergio Massa convocó de emergencia a su tropa en su propio territorio. Luego de evaluar profundamente la compleja situación que atraviesa el espacio, acordaron una serie de movimientos políticos destinados a enderezar la nave.
El primer escalón de la nueva estrategia massista consistía en intentar conformar una fórmula presidencial unitaria y, consecuentemente, convidar al gobernador cordobés con la vicepresidencia. El encargado de sugerirla fue el intendente de Junín, Mario Meoni, que en declaraciones radiales sostuvo “Massa va a disputar la Presidencia. Tenemos una alianza con De la Sota que sigue con pleno vigor. Una de las posibilidades de la fórmula es Massa-De la Sota”.
La respuesta de De la Sota demoró unas pocas horas y fue una negativa contundente. Además, confirmó su vocación de disputar en las PASO con el tigrense y reafirmó el plan que ambos habían acordado el fin de semana en el encuentro que tuvo lugar en la sede de la Rural: debates públicos entre los dos candidatos de UNA, la alianza surgida del Pacto de Palermo.
La nueva táctica de los centuriones del Frente Renovador comenzó con un fracaso tan sonoro que algunos observadores comenzaron a dudar del verdadero objetivo de tan escuálido ofrecimiento. La desprolijidad de la propuesta del massismo hacia un interlocutor con el peso del cordobés agudizó las sospechas.
Los observadores más prudentes analizan que el plan de los coroneles renovadores tiene como objetivo retomar la iniciativa política y ocupar el espacio mediático con una actitud proactiva. Mostrar a Massa preocupado por su compañero de fórmula es mejor que llenar titulares con fugas permanentes de su espacio. Argumentan que el plan completo incluye demostraciones de unidad y fortaleza que van desde definir al compañero de fórmula de Francisco De Narváez (candidato a gobernador de Buenos Aires por el Frente Renovador) hasta el lanzamiento de 70 candidatos a intendentes.
Otros, más apocalípticos, sostienen que el pálido convite a De la Sota tiene por fin romper el corset del Pacto de Palermo de una forma, si no elegante, por lo menos enérgica. Una vez corroídas las ataduras que lo unen con el gobernador, Sergio Massa tendría el margen de maniobra suficiente para anunciar su retirada de la competencia presidencial e instalarse como candidato a gobernador bonaerense. Esta hipótesis es la que busca, desde hace algún tiempo, la llamada “ala política” del PRO, encabezada por Emilio Monzó. También Ernesto Sanz abonó esta hoja de ruta al sugerir en el día de ayer que sería un error cerrar la puerta a un acuerdo provincial con el intendente de Tigre.
En el massismo niegan estas versiones y buscan mostrarse en competencia. Mónica López, diputada nacional y también pre candidata a gobernadora por el Frente Renovador bonaerense intentó despejar los nubarrones: “Nuestras encuentras dan como Massa tres puntos debajo de Scioli, y vemos una meseta del PRO. En la provincia de Buenos Aires lo vemos muy bien a Sergio porque la estructura se cambia pero los votos no se van” sostuvo en declaraciones radiales.
Lo cierto es que resulta inocultable cierto grado de desorientación en el massismo. La interminable sangría ha dejado sus secuelas. Solo en el último mes abandonaron el espacio intendentes importantes como Darío Giustozzi (Almirante Brown), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), Gustavo Posse (San Isidro), Sandro Guzmán (Escobar), Humberto Zúccaro (Pilar) y Raúl Othacehé (Merlo) y referentes provinciales como el chubutense Mario Das Neves.
La posición de Sergio Massa pende de un hilo y no parece mejorar. En poco más de 24 hs., el intendente de Olavarría, José Eseverri pasó de juramentar lealtad en el cónclave del Frente Renovador a fotografiarse con el camporista Wado de Pedro para anunciar su vuelta al Frente para la Victoria. Los hechos siguen hablando por si solos.