Los vio desnudos

Por J.C. Maraddón
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ilustra julie harrisJulie Harris, una diseñadora de vestuario inglesa que nunca se casó ni tuvo hijos, se jactaba de ser una de las pocas mujeres en el mundo que había visto a los cuatro Beatles desnudos. Creadora de la vestimenta que usaron los Fabulosos Cuatro en las películas “Anochecer de un día agitado” y “Help!”, Harris falleció el pasado fin de semana a los 94 años, y con ella también se esfumó ese recuerdo, el de la desnudez beatle, una situación que mostraba como simples mortales a los máximos ídolos de la historia de la música pop.
Desde que empezó a trabajar en el vestuario cinematográfico, a finales de los años cuarenta, ella se propuso achicar la enorme distancia que existía entre la ropa que usaban las estrellas de Hollywood y las prendas que utilizaba la gente común. Eso le trajo no pocos entredichos con algunas divas, que se resistían a meterse en sus modelos bajo el pretexto de que no se adecuaban a su anatomía. Y así fue que Julie Harris tuvo que ceder ante los caprichos de Melina Mercouri o Jayne Mansfield, quienes pusieron el grito en el cielo cuando tuvieron ante sus ojos lo que la vestuarista les había preparado.
Quizás Harris se estaba adelantando demasiado. Por eso, su etapa consagratoria llegó recién en los años sesenta, cuando ciertas estructuras se derrumbaron y la moda acompañó ese sacudón con vestimentas más acordes a las circunstancias. El cine estaba destinado a cristalizar esos cambios en la indumentaria, que al ser amplificados en la pantalla comenzaban a expandir la tendencia hacia todos los puntos cardinales. Fue así cómo la diseñadora inglesa recientemente fallecida encontró la posibilidad que estaba esperando; y la habría de aprovechar a pleno.
Tal vez al observar hoy las piruetas de los Beatles en las películas que Richard Lester dirigió en 1964 y 1965, los encontremos demasiado ingenuos y anticuados, pero para la época en que aparecieron, sus maneras y su apariencia representaban lo opuesto de lo que dictaban los preceptos sociales. Y si consideramos que estos dos filmes se enmarcan en ese fanatismo original llamado Beatlemanía, no sería desatinado pensar que muchísimos jóvenes alrededor del planeta no presentaron ninguna resistencia al influjo liberador que esas imágenes proyectaban en su imaginación.
Fue Julie Harris quien, mediante el vestuario, transformó en ciudadanos del mundo a estos chicos originarios de Liverpool y curtidos a Hamburgo. Gracias a sus manos mágicas y a su imaginación, los Beatles exportaron a través de la vidriera del séptimo arte toda esa ebullición cultural que sacudía a la hasta entonces acartonada Inglaterra. En ese mismo sentido seguiría trabajando poco después, cuando vistiera a la actriz Julie Christie en la película “Darling”, con la que se acreditó un Oscar de la Academia como mejor vestuarista.
Luego se ocupó de la indumentaria de James Bond y de los protagonistas de películas tan taquilleras como “Adiós, Mr. Chips”, “La vida privada de Sherlock Holmes”, “Drácula” o “Rollerball”. Pero se la recordará siempre como la encargada de enfundar a los Beatles en esos nuevos ropajes que los acompañarían durante su esplendor juvenil, hasta que cayeran en las garras de la psicodelia y su apariencia volviera a transformarse, arrastrando en su ensoñación a varias generaciones.
Ahora que el diseño de indumentaria ha perdido esa pátina de frivolidad y vacío intelectual con que solía cubrírselo, se puede apreciar el valor de la importancia de gente como Julie Harris. Una estudiante de arte que sufrió graves heridas tras un bombardeo a Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Una creadora que contribuyó con su humilde aporte para provocar una de las mayores explosiones culturales del siglo veinte.