Accastello scioliza su campaña (tomando el té con Rabolini)

Por Juan Pablo Carranza
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0 ilustra karina en el paisYa quedó demostrado que Eduardo Accastello es el alfil de Daniel Scioli para competir por la provincia el 5 de julio. El encuentro que propiciaron la semana pasada con intendentes, legisladores y empresarios fue el último y más explícito de los capítulos de esta sociedad de beneficios mutuos que une al precandidato presidencial y al intendente de Villa María.
Para reforzar este vínculo, Scioli encomendó a su esposa Karina Rabolini a una nueva empresa en territorio cordobés. En los últimos meses las visitas de la primera dama bonaerense se sucedieron estratégicamente y convocaron a la dirigencia K cordobesa, que busca también agraciarse con el aspirante a la Casa Rosada. Esta vez, será un convite vespertino a tomar el té en el hotel Holiday Inn.
El eje Scioli es para Accastello la vía más cómoda para profesar la fe kirchnerista. Quitándose la épica emocional de la ortodoxia y mostrando su faceta más moderada, ambos pueden penetrar con mayor facilidad en uno de los distritos más adversos al kirchnerismo.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires -se sabe dentro de la Casa Rosada- no es la alternativa más convincente para suceder a la presidenta Cristina Fernández. En todo caso el favorito es el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Sin embargo, Scioli cuenta con un plus insoslayable para retener el poder, los auspiciosos sondeos que lo ubican primero en la intensión de voto para las PASO. La vertiente pragmática del kirchnerismo se impone por sobre la ortodoxa y de cara a octubre ve la posibilidad de ganar en primera vuelta.
Su faceta peronista es un cable a tierra, entienden los moderados (allí abreva también Accastello). La posibilidad de que acceda a la máxima magistratura nacional representa una garantía -asumen desde este sector- para que los actuales adversarios a la Casa Rosada, puedan recomponer las relaciones, al menos de manera diplomática.
Apostar a este vínculo con Scioli le da a Accastello el perfil que busca imprimirle a Córdoba Podemos: un kirchnerismo moderado, de matriz justicialista.
Pero el candidato a ocupar El Panal no el único favorecido por la sciolización de su campaña. El acuerdo Scioli-Accastello es una sociedad de beneficios mutuos. Mientras el intendente busca ascender en las encuestas apelando a los impulsos nacionales, el gobernador mira expectante su performance en las urnas. Un buen resultado el 5 de julio deja bien posicionado al villamariense para futuras elecciones y derrama sobre la campaña del exvicepresidente de la Nación.
Traspasar la barrera de los 20 puntos y achicar la brecha con la Triple Alianza –incluso algunos dirigentes se ilusionan con superarla- son las dos metas de Córdoba Podemos. Aunque está claro que los votos no tienen propiedades transitivas directas, Scioli podría esgrimir un buen resultado en Córdoba, donde Mauricio Macri se muestra como el candidato con mayor intención de voto.
Para apuntalar esta empresa –impensada en las dos elecciones nacionales del 2013-, Scioli comisionó a Rabolini a un nuevo desembarco en Córdoba. El jueves la titular de la Fundación Banco Provincia de Buenos Aires desembarcará en el referido hotel para realizar un té con dirigentes locales.
La figura de la primera dama bonaerense se encarga de mantener la seducción en la empresa presidencial de Scioli en Córdoba, que en su última visita ensayó un discurso con “cordobesismo” propio para atraer al empresariado local.
La reciente presencia de Rabolini en el programa de Alejandro Fantino, Animales Sueltos, cuando se emocionó por las desafortunadas palabras del contrincante interno de Scioli, fue contundente. Aquellas expresiones evocaron a Claire Underwood, la coprotagonista de la serie norteamericana “House of Cards”, según refirieron algunos dirigentes. Su presencia en Córdoba representa más que un coqueto encuentro de “five o´clock tea”.