Con la democracia no se juega

Por Agostina Tibaldo
Lic. Ciencia Política
Becaria doctoral CONICET

Por María Emilia Perri
Lic. Ciencia Política
Becaria doctoral CONICET

2015-04-22_URNA_web“Con la Democracia no sólo se vota, sino que también se come, se educa y se cura…”, decía en 1983, el entonces Presidente de la Nación, Raúl Alfonsín. Hoy nadie pondría en duda estos postulados que desde hace más de 30 años estamos intentando poner en práctica, a veces con aciertos, otras veces, con algunos errores. Sin embargo, en ocasiones omitimos una parte sustancial: con la Democracia no se juega.
Las elecciones primarias del domingo 19 de abril en la provincia de Santa Fe dejaron no solo un panorama abierto sobre quién gobernará en el período 2015-2019, sino también, un alto número de denuncias por irregularidades. Desde distintos partidos políticos y frentes electorales se comenzó a cuestionar la falta de transparencia en la carga de los datos, principalmente teniendo en cuenta que un número importante de mesas de las localidades de Rosario y Santa Fe no figuran en la información vertida por el Tribunal Electoral, aún cuando públicamente se expresa que se ha cargado el 100% de las mesas.
En este sentido, se observan muchos intereses en juego; desde la posibilidad de obtener el porcentaje mínimo de votos para ingresar a la elección general, hasta aumentar el número de sufragios para modificar la conformación de las listas colegiadas y por qué no, la posibilidad de mejorar la performance que hasta el momento demuestran las mesas escrutadas.
El Frente Justicialista para la Victoria, a través de sus candidatos Omar Perotti y Héctor Cavallero, fue uno de los primeros en notificar esta situación al considerar que existe casi un 10% de mesas de votación (más de 100.000 votos) que no han sido incorporadas a los resultados oficiales publicados. Dentro del mismo espacio político, Eduardo Toniolli y Gerardo Rico, diputados provinciales representantes del Movimiento Evita, también manifestaron públicamente su disconformidad respecto de las arbitrariedades incurridas.
Por su parte, el Frente de Izquierda y su candidato a gobernador Octavio Crivaro, también denunció estas irregularidades. Las esperanzas de este frente están puestas en conseguir -gracias a las mesas no informadas- el número mínimo necesario para disputar las elecciones generales; de no ser así, este sector quedaría sin posibilidades de competir por el cargo de Gobernador, dando lugar a una traslación de sus votos a otros candidatos, y modificando quizás, los resultados evidenciados hasta el momento.
Es necesario aclarar que el sistema de Boleta Única suele generar un proceso lento en la carga y publicación de datos durante el escrutinio ya que las autoridades de mesa deben controlar tantas boletas por elector como categorías en disputa (en el caso concreto del domingo pasado, se emitieron cinco boletas por cada elector).
Situaciones como estas inquietan a varios. Por un lado, porque los frentes con poco caudal de votos dependen de un escrutinio apropiado y seguro para definir su participación en los comicios generales del 14 de junio. Por el otro, porque el partido que hasta el momento consiguió la mayor cantidad de votos no pertenece a ninguno de los dos sectores políticos tradicionales de Santa Fe, esto es, el Partido Justicialista devenido en Frente Justicialista para la Victoria y la Unión Cívica Radical, hoy en alianza con el Partido Socialista (Frente Progresista Cívico y Social). Esto significaría un deterioro en la solidez electoral que caracteriza al actual gobierno provincial (FPCyS) y una debilidad del gobierno nacional de cara a las elecciones nacionales.
Habiendo realizado estas advertencias, en los resultados publicados hasta el momento por el Tribunal Electoral de la Provincia, se puede observar que el candidato de Unión Pro Federal (UPF), Miguel Torres del Sel, lidera la elección y en segundo lugar, con 0.32% menos de votos, se ubica el Frente Progresista Cívico y Social que presentó dos pre-candidatos para la categoría de Gobernador. De ser ciertas las denuncias y de contabilizarse las mesas que aún restan, esta diferencia bien podría incrementarse o, por el contrario, bien podrían invertirse los números hasta el momento divulgados.
Más allá de los resultados, hay algo que no debe olvidarse: situaciones como estas opacan el acto electoral y aumentan el descreimiento político-institucional.
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