UCR-PRO: La letra chica del acuerdo

gualeguaych-la-convenci_405108Luego del impacto político que generó la ratificación del acuerdo entre el radicalismo, el macrismo y la Coalición Cívica, la dirigencia de los partidos firmantes tiene como objetivo concluir con la letra chica del entendimiento.
La convención radical fue un hecho importante por lo infrecuente. El radicalismo puede exhibir con orgullo su capacidad de dirimir las diferencias internas en un ámbito orgánico y de cara al electorado. Además, la generosa exposición mediática que tuvo el debate puso a la UCR en un lugar de centralidad inédito en los últimos años.
Ernesto Sanz fue enfático en el discurso de presentación de su propuesta: el piso de negociación del radicalismo es mantener todos los espacios que hoy posee. Esto implica acordar listas únicas de diputados y senadores en todos los distritos para evitar la que algún sector se tiente de “colgar” sus propias listas de legisladores de las candidaturas presidenciales. Se supone que hay grandes avances en este punto, pero el presidente del comité nacional radical necesita exhibir resultados a la brevedad. A esto se suman las listas de legisladores provinciales e incluso algunos municipios de distritos importantes como la provincia de Buenos Aires.
Una de las claves del triunfo de la propuesta sancista fue la claridad en contraposición con lo brumoso de la posición cobista. El artículo 3 de la resolución aprobada no deja lugar a dudas sobre lo que el radicalismo pretende obtener: “Los acuerdos políticos a suscribir tendrán el objetivo de potenciar la competitividad electoral de la Unión Cívica Radical en todo el territorio nacional y en todas las categorías de cargos y jurisdicciones. Se priorizará el acceso de nuestros candidatos a los cargos ejecutivos y legislativos nacionales, provinciales y municipales, y se garantizará el fortalecimiento de nuestros bloques parlamentarios y la participación en las PASO con candidatos de la Unión Cívica Radical”
Como pasa en toda votación apretada, el triunfo de la propuesta de Ernesto Sanz dejó heridos, la prioridad de los dirigentes radicales es ofrecer incentivos a los referentes derrotados en Gualeguaychú. Gerardo Morales, José Cano y Luis Naidenoff aspiran a gobernar sus provincias (Jujuy, Tucumán y Formosa) y necesitan eliminar competidores en el espacio opositor. El artículo 5 de la hoja de ruta radical incluye un gesto hacia los que promovían el “acuerdo super amplio” incluyendo a Sergio Massa. La redacción prevé incluso la posibilidad de trascender los límites societarios previstos: “para lograr la mayor competitividad posible en las elecciones provinciales y municipales, los acuerdos electorales nacionales con las fuerzas integrantes de la coalición deberán contemplar las condiciones políticas locales. Al efecto, se autorizará, de manera excepcional, la adhesión electoral de las categorías a cargos provinciales y/o municipales con otros candidatos presidenciales que no integren la coalición suscripta. En ningún caso se autorizarán adhesiones que incluyan otros candidatos a cargos de legisladores nacionales, ni de parlamentarios del Mercosur si llegaran a elegirse, que no sean miembros de la coalición política nacional en la cual se integre la Unión Cívica Radical”. Por su parte, el macrismo deberá tener gestos de distención si no quiere generar un proceso de desgranamiento en la flamante coalición, se espera que rápidamente instruyan a sus operadores en el sentido de apoyar las pretensiones de los radicales más duros.
Los seguidores del jefe de gobierno porteño deberán afilar el lápiz. En Córdoba se espera que, además de “disciplinar” a sus referentes, contengan a sus aliados como Luis Juez. El líder del Frente Cívico se siente amenazado por la magnitud del acuerdo nacional UCR-PRO y teme quedar relegado. La ductilidad política de los macristas, muy hábiles para los golpes de marketing pero poco entrenados en estas laboriosas articulaciones, será clave en este proceso
Todo esto tiene un tiempo perentorio, la consolidación de la nueva sociedad política no puede correr con la suerte de otros ensayos electorales. Los radicales no lo resistirían y los macristas sufrirían un golpe en su ascendente campaña.