Masivas protestas contra Dilma Rousseff

BRAZIL-POLITICS-PROTESTLa petrolera estatal Petrobras está en medio de una batahola de sobornos (más de 800 millones de dólares en desvíos de fondos y sobreprecios) que provocó investigaciones contra los gobernadores de Río y Acre además de 47 políticos, en su mayoría de gruposaliados al gobierno o miembros del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y su principal referente, el expresidente Luis Ignacio “lula” da Silva. Al mismo tiempo, la economía brasileña enfrenta problemas con una inflación que en febrero llegó a 7,7%, el mayor nivel en una década.

A las ocho y media de la noche del domingo, en un mensaje grabado días atrás que constituía la primera alocución al país desde que fue elegida para el segundo mandato en enero, la presidenta brasileña Dilma Rousseff comenzó a justificar los recortes fiscales que su Gobierno está llevando a cabo para equilibrar las cuentas.

El fin del mensaje fue tranquilizar a la población asegurando que las medidas de ajuste son transitorias y, por otro, echó la culpa de la mala marcha de la economía brasileña a la duración de la crisis económica mundial. En ese mismo momento, en barrios acomodados y de clase media de al menos una docena de grandes ciudades como São Paulo, Belo Horizonte o Río de Janeiro, los ciudadanos salieron a los balcones armados de sartenes y cacerolas de que comenzaron a golpear en señal de protesta. “Hoy somos miles y miles de personas que pedimos la de Rousseff. El gobierno está en una situación lamentable”, dijo a la agencia de noticias AFP Rubens Nunes, asesor jurídico del Movimiento Brasil Libre, uno de los grupos que organizó la protesta en las redes sociales.

La mayor protesta tuvo lugar en Sao Paulo (capital económica e industrial de Brasil), donde la oposición obtuvo sus mejores resultados en las elecciones del año pasado, que convocó a un millón de personas, según la policía, vestidas en su mayoría con la camiseta “verdeamarela” de la selección brasileña de futbol y al son del himno nacional. Las manifestaciones congregaron a otro medio millón de personas en unas 83 ciudades, en protestas que igualaron el tamaño de las celebradas en junio de 2013, cuando los brasileños salieron espontáneamente a las calles para pedir el fin de la corrupción y más gastos en transporte, salud y educación, en vez de en la Copa del mundo.

Gran parte de los manifestantes reclamaron este domingo el “impeachment” (destitución) de la presidenta, que comenzó su segundo mandato hace menos de tres meses tras ser reelecta en octubre por un estrecho margen de apenas 3% sobre Aécio Neves, quien clamó que le robaron la elección y hoy es referente de la oposición. Otros, en menor medida, pidieron una intervención militar que ponga fin a más de 12 años de gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), una paradoja en el día de ayer que se cumplió justamente 30 años del retorno de la democracia a Brasil luego de una larga dictadura militar que comenzó en 1964 y terminó en 1985.

“Es el comienzo del cambio”, consideró Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). “Después de reflexionar mucho, opté por no estar en las calles el domingo para dejar muy claro quién es el protagonista principal de estas manifestaciones.

Es el pueblo brasileño, el pueblo cansado de tantos excesos, de tanta corrupción”, agregó. “Valoro mucho el hecho de que, hoy en Brasil, las personas pueden manifestarse libremente y no podemos aceptar cualquier tipo de violencia que impida ese derecho. Soy a favor de la democracia.

Espero que mañana Brasil pruebe su madurez democrática”, dijo ayer la mandataria brasileña a través de su cuenta oficial en Facebook. Varios ministros y fuerzas oficialistas han denunciado que las protestas tienen carácter “golpista” puesto que algunos de los convocantes proponen que se impulse un juicio político con miras a la destitución de Rousseff, cuyo segundo mandato se inició el pasado 1° de enero. El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, afirmó que carecen “de base jurídica” los pedidos de destitución de la mandataria.

Por lo pronto a Rousseff se le ha levantado un nuevo frente imprevisible: el de las protestas masivas callejeras sumado que su popularidad cayó 19 puntos en febrero, llegando a 23% de imagen positiva.