La economía sigue estando

Por Gabriela Origlia

2014-07-31ECONOMIA_web (1)[dc]D[/dc]esde enero, en coincidencia con la estabilidad cambiaria y también con las acusaciones contra la presidente Cristina Fernández y otros funcionarios de presunto encubrimiento en la causa de la Amia y la posterior muerte del fiscal Alberto Nisman, los temas económicos desaparecieron de la tapa de los diarios. Que hayan pasado a segundo plano (a las páginas internas) no significa que los problemas se hayan resuelto.
Del intercambio y diálogo diario con agentes económicos de diferentes sectores la impresión es que, con esta gestión, las cartas ya están echadas y nadie espera cambios. La percepción generalizada es que el kirchnerismo apuesta a llegar a diciembre y entregar el poder a su sucesor; junto con la banda y el bastón también pasará una serie de inconvenientes que requerirán de atención y medidas.
¿Hay más calma que hace unos meses? Sí. Los expertos aseguran que se debe a que por el oxígeno de la licitación del G4, el acuerdo con cerealeras y el swap con China se logró calmar el frente cambiario. Claro, la consecuencia es seguir pisando importaciones y, en consecuencia, el nivel de producción ya que la estructura industrial argentina es altamente dependiente de las compras de insumos y bienes intermedios.
A poco menos de un año de abandonar la administración, el kirchnerismo parece resignado a tolerar una actividad más baja y seguir sin crear empleo (el propio Indec reconoce que desde 2011 el sector privado no genera puestos de trabajo). No está en sus planes meter el auto en el taller y hacer las revisiones necesarias y que viene postergando hace tiempo. Le quedan pocos kilómetros por delante y no tiene interés en pagar costos políticos para ordenarle el escenario al que viene.
No es que la Presidenta y su equipo desconozcan que la presión impositiva es récord y que el crecimiento de los ingresos tocó techo (les queda la ayuda del “impuesto inflacionario”) ni que el nivel del gasto público es insostenible. También saben que hay retraso cambiario y que la inflación se “comió” la devaluación de hace 13 meses. Están informados de las crisis de las economías regionales y –aunque lo disimulan- tienen los datos de la caída en picada del patrimonio del Central. Tienen los números reales, no los del maquillaje del Indec.
Saben todo; de la misma manera que son conscientes de que para salir del laberinto hay que ajustar/ordenar/achicar (cualquiera sea la palabra que elijan esa es el concepto de fondo). Pero no serán ellos los que avancen en ese sentido. Les quedan poco más de ocho meses, para qué “ensuciarse”. Optaron por dejarle esa herencia al que les suceda.
La puntada tiene un correlato político. Fuera del poder podrán criticar a quien ajuste y subrayar que con su salida se acabaron las medidas activas en favor de los más pobres. Tendrán el escenario servido para repetir el discurso “progresista”. Y, seguramente, a nadie le extrañará. Los argentinos están acostumbrados que el que se va critica. No será esta vez ni la primera ni la última. El largo plazo en Argentina dura lo que la estancia en el poder. Si el que manda se está yendo, para qué ordenar la casa.