El agua bajó pero Passerini no

16627043025_3a7e04785f_oEl ministro Daniel Passerini, junto al gobernador José Manuel de la Sota, ofreció ayer una conferencia de prensa para hacer un balance de lo actuado por el Estado provincial en el reciente temporal en las Sierras Chicas, con trágico costos en vidas humanas y pérdidas materiales muy importantes para residentes en localidades del valle.
Dijo a Cadena 3 que el 15 % de las casas afectadas por el temporal tendrán que ser relocalizadas en otras zonas libres de riesgo de inundación y que no se permitirá que se sigan levantando viviendas en espacios inundables. Reconoció que será necesario construir 250 viviendas nuevas y reparar más de 1.500, dando una dimensión numérica a los destrozos y también reivindicó el accionar de la cartera a su cargo al señalar que a siete días del temporal “el 98 % de los afectados tiene luz y el 90 % ya cuenta con agua” y que en esos pocos días ya se han habilitado cinco puentes y se están reconstruyendo doce vados.
La enumeración de las acciones fue más detallada pero, en resumen, es balance que coloca bien a Desarrollo Social, una cartera que, como lo ponen en evidencia muchos acontecimientos analogables, hacen del titular del área un “ministro bombero” que existe esencialmente para estos episodios excepcionales.
No quiso hablar de su candidatura a gobernador para competir en la interna peronista contra la potente fórmula Juan Schiaretti – Martín Llaryora, pero la verdad es que el temporal lo encontró bien ubicado en el lugar y en tiempo justos. Sencillamente no lo necesitó porque ha hecho su agosto en pleno febrero: cumpliendo con eficiencia en sus responsabilidades le alcanza para la instalación pública de su imagen.
Que no haya querido hablar de su candidatura no quiere decir que desconozca las pulsiones internas en el peronismo para que se baje y apoye la fórmula Schiaretti – Llaryora. Formalmente, el gobernador no se lo ha pedido. Pero esto no significa que, hecho el planteo, este dirigente del riñón delasotista responda De la Sota con una negativa.
No será la primera ni la última vez que las emergencias generen oportunidades políticas. El caso más emblemático en el país es nada menos que el de Eva Duarte, luego Evita, que comenzó a construir su imagen pública en medios de los escombros la peor devastación que ha sufrido este país en su historia, como fue el terremoto de San Juan en enero de 1944.
Ejemplos más cercanos hay en Córdoba. La hiperinflación, crisis y saqueos de supermercados de 1989 terminaron prematuramente con la carrera política de Raúl Alfonsín, pero a Rubén Martí lo encontraron en el Ministerio de Desarrollo Social, en el segundo mandato de Eduardo Angeloz. Fue muy eficiente como “ministro bombero” y eso resultó decisivo para que, dos años más tarde, fuera candidato y luego intendente de la ciudad.
La larga estancia de Angeloz en el poder tuvo ejemplos sino contrarios, al menos distintos. Miguel Martínez Márquez fue su ministro de Salud y Desarrollo Social en la tragedia de San Carlos Minas del 6 de enero de 1992, apenas inaugurado el “maldito” tercer mandato del ex gobernador. El aluvión que destrozó la población serrana y se cobró cerca de treinta vidas, virtualmente desbordó a Martínez Márquez, quien luego debió abandonar el cargo, desdoblándose la cartera en manos de Eduardo Conde (Salud) y José Cafferata Nores (Desarrollo Social).