Frente al 18 F, el kirchnerismo responde con el Congreso

Por Rosendo Fraga

ilustra parrelli atrincherado (1)Perdiendo en la opinión pública y amenazado por una movilización que puede ser importante, el oficialismo “redobla la apuesta” y busca mostrar que mantiene y ejerce el poder. El titular de la Secretaría de Inteligencia (Parrilli) dijo la semana pasada cuando expuso ante el Senado que el Gobierno no sólo iba a gobernar los meses que le restaban de 2015, sino que lo iba a ser “cuatro años más”. Se trata de una estrategia que busca mantener alineado al oficialismo y que tiene como ámbito central el Congreso. Este jueves 12 de febrero el Senado daría media sanción al proyecto de creación de la Agencia Federal de Informaciones (AFI), que reemplazará -aunque en realidad sea sólo un cambio de denominación- a la Secretaría de Inteligencia, también llamada periodísticamente ex SIDE. Dos semanas después, el 25 de febrero (día del cumpleaños de Néstor Kirchner), el oficialismo buscará que Diputados dé sanción definitiva al proyecto de creación de la AFI y al acuerdo marco con China, que hace operativos los 22 acuerdos firmados por la Presidenta la semana pasada en Beijing. Ello sería una semana después de la movilización de protesta convocada por los fiscales al cumplirse un mes de la muerte de Nisman. El Gobierno busca así responder mostrando que mantiene intacta su capacidad de ejercer el poder.
Esto se da en un contexto en el cual crece la opinión contraria al Gobierno por el caso Nisman, pero la oposición no logra articular una alternativa de poder. La Comisión de Enlace del campo nunca estuvo tan dividida como hoy desde el conflicto de 2008. La Unión Industrial Argentina muestra una fuerte división frente a los acuerdos con China. Tanto el Papa como la Iglesia Católica mantienen un sugestivo silencio frente al caso Nisman. El sindicalismo opositor ha postergado sin fecha sus medidas de fuerza. La oposición reclama y denuncia, pero no logra acciones de conjunto, y la posibilidad de una gran alianza opositora de la cual emerja en las PASO una sola candidatura es aceptada por Massa y el Radicalismo, pero rechazada por Macri y Carrió, su reciente aliada. En este contexto, sólo el Grupo Clarín en los medios y la mayoría de la justicia son el límite que enfrenta el poder del oficialismo. Pero la marcha del 18F puede ser el catalizador que el estado de opinión opositor requiere. Que sean los fiscales federales -compañeros de Nisman- quienes la convocan evidencia el estado anímico existente en la justicia, que combina el conflicto con el Ejecutivo por sus avances para intentar controlar políticamente a los jueces, con el temor a que se produzcan nuevos hechos como el de Nisman, como lo dijo uno de los fiscales convocantes (Marijuán). La repetición de la convocatoria en las redes sociales anticipa una marcha importante, más cerca de las movilizaciones del 13S y el 8N del 2012 o el 8A de 2013, que a las convocatorias posteriores, que fracasaron.
Mientras tanto las causas judiciales en torno al caso Nisman se dilatan y extienden mientras las dudas crecen en vez de disminuir. En la causa a cargo del juez Canicoba Corral que investiga el atentado de la AMIA (que tuvo lugar en 1994) se prevé que para mediados del año será juzgado nuevamente el único procesado (Telledín). También el oficialismo intentará llevar a juicio oral y público en ese momento a los funcionarios de Menem acusados en el gobierno de Kirchner por “encubrimiento” en la primera etapa de la investigación. La denuncia de Nisman sobre el encubrimiento a Irán, que lleva el Juez Rafecas por decisión de la Cámara Federal, todavía no ha dado los primeros pasos. La causa que investiga la muerte del Fiscal que tiene la jueza Palmaghini e investiga la Fiscal Fein, muestra cada vez más imperfecciones en su faz inicial, alentando dudas y no avanzando con certeza. En esta causa esta semana declararía el agente de inteligencia acusado por el gobierno de manipular a Nisman (Stiuso) y la semana próxima podrían conocerse resultados de las pericias que están siendo revisadas por nuevos peritos. A su vez Elisa Carrió denunció a la Presidenta por encubrir la muerte de Nisman, debido a su afirmación, antes de cumplirse 24 horas del hecho, de que se trató de un suicidio. Sin embargo, la causa recayó en el Juez Oyarbide, próximo al Gobierno. Pero la preocupación de la Casa Rosada se extiende también a dos denuncias de corrupción: la que lleva el juez Casanello (también cercano al Gobierno), por la cual el 13 de marzo será citado a declaración indagatoria acusado de lavado de dinero Lázaro Báez, empresario próximo a la familia Kirchner; y la que lleva el juez Bonadío -enfrentado con el Gobierno-, por la que podría citar a indagatoria al hijo de la Presidenta en una causa similar en las próximas semanas. A ello se agrega que esta semana los “fondos buitres” hicieron públicas cifras sobre el enriquecimiento de los funcionarios argentinos en los últimos años.
El viaje de la Presidenta a China y la firma de 22 acuerdos bilaterales importantes confirman el giro que ha dado la política exterior argentina. En la Presidencia de Néstor Kirchner, la prioridad en la política exterior fue América del Sur, buscando jugar un rol pendular entre Brasil y Venezuela con un discurso anti-EEUU. En el primer gobierno de Cristina, la política exterior tuvo el mismo marco, pero el péndulo regional se acercó más a Venezuela. En su segundo período se produjo un giro: la prioridad pasó a ser la alianza con China y Rusia y la recomposición de la relación con Irán, en gran medida impulsada por Chávez. Ya en noviembre de 2013, Kicillof, en la misma semana que asumió, viajó a Beijing y De Vido hizo lo propio a Moscú, buscando un apoyo que entonces no obtuvieron. Pero cuando en julio de 2014 visitan Argentina los presidentes de China y Rusia, el gobierno argentino logró los acuerdos en materia de financiamiento e inversión que buscaba. Todavía no está claro el costo de los acuerdos firmados la semana pasada en Beijing. Mientras tanto, es claro que el caso Nisman es también un capítulo del enfrentamiento entre Israel por un lado e Irán y Hezbollah por otro -extendido a Uruguay con la reciente expulsión de un diplomático iraní-, que EEUU respalda las investigaciones de Nisman como lo dijo el nuevo embajador de este país en Argentina (Mamet) y que la imagen de la Presidenta argentina sufre un fuerte deterioro por el caso en la prensa y la opinión pública mundial.
En conclusión: Cristina “redobla la apuesta”, buscando media sanción en el Senado de la nueva AFI esta semana y por Diputados, junto con el acuerdo marco con China el 25 de febrero, fecha del cumpleaños de Kirchner; la marcha del 18F puede convertirse en el catalizador de una opinión pública cada vez más crítica a partir del caso Nisman y que no es representada por la oposición política; más de tres semanas después de la muerte de Nisman, las diversas causas en torno a ella no avanzan sustancialmente y se van sumando más dudas que certezas y la visita de la Presidenta a Beijing confirma el cambio de prioridad en la política exterior en su segundo mandato: la región pasó a segundo plano frente a China, Rusia e Irán.