Liquidación de soja empieza a sentir baja de precios

Por Gabriela Origlia

Cuánto queda sin vender Las estimaciones del economista Juan Manuel Garzón señalan que hay unas 11 millones de toneladas de soja “vieja” sin vender (alrededor del 20% de la cosecha). Según el patrón histórico, debería haber en silos alrededor de la mitad. Es decir, que el atesoramiento hoy sería de entre cinco y seis millones de toneladas.
Cuánto queda sin vender
Las estimaciones del economista Juan Manuel Garzón señalan que hay unas 11 millones de toneladas de soja “vieja” sin vender (alrededor del 20% de la cosecha). Según el patrón histórico, debería haber en silos alrededor de la mitad. Es decir, que el atesoramiento hoy sería de entre cinco y seis millones de toneladas.

Ya se empieza a notar la baja de precios internacionales de los granos. Más allá de que podría haber menos operaciones, los valores cayeron fuerte: mientras que a esta altura de 2014 la tonelada de soja cotizaba cerca de 500 ahora ronda los 300 dólares. Es una mala noticia en momentos en que el Gobierno sigue necesitando divisas. En la última semana de enero los exportadores de granos liquidaron US$ 256,22 millones, 40% menos que lo registrado en igual período de 2014; así el en lo que va del año se acumulan US$ 1.343,11 millones, 10% menos que el año pasado aun cuando la cosecha fue 15% más alta.
El economista Juan Manuel Garzón, del Ieral de la Fundación Mediterránea, señala a Diario Alfil que este año el aporte del campo estará lejos de ser un salvavidas para la economía. Incluso con una producción récord (entre 57 y 59 millones de toneladas de soja), el sector generaría entre 3 mil y 4 mil millones de dólares menos que en 2014. Es decir, la cosecha estará entre cinco y diez por ciento por arriba pero no compensará la caída de precios que ronda el 20%.
Es cierto que en las últimas semanas se está monitoreando de cerca a Brasil puesto que por cuestiones climáticas no tendrá tan buena cosecha como se esperaba, pero en el precio futuro todavía no se ven cambios; la tonelada de soja mantiene una estabilidad en torno a los 350/360 dólares. Un dato menos auspicioso comparado con los US$ 500 de años anteriores.
Desde el Gobierno aseguran que si los productores siguen sin liquidar perderán plata. La estimación es en base a que la cotización de la soja en el mercado de Chicago cayó siete por ciento en el último mes y medio. El 26 de diciembre último cotizó a U$S 384,90 la tonelada y en estos días está en U$S 358 (la pérdida es de U$S 26,5 por cada mil kilos).
Aún con estos cálculos, Garzón entiende que los productores mantendrán la decisión de vender lo menos posible; esa resolución no se notaría tanto en una campaña récord como la que se espera, pero se hace visible por la baja de los precios. El porqué de esta conducta se explica en que el sector cree que habrá una devaluación al estilo de la de enero de 2014. “Es cierto que tal vez deban llegar al 2016 para que esa corrección se produzca; los que tienen más espalda podrán hacerlo. Los que retienen granos no son los pequeños productores; la situación se produce en campos medianos para arriba”, dice el economista.
Hay productores que en vez de tener plazos fijos u otras inversiones prefieren quedarse con la soja. Esa es una de las razones de la menor liquidación, la otra es que hay menos operaciones. Otro factor a tener en cuenta es que –por acuerdos con el Gobierno- hubo plata adelantada y eso, dice Garzón, “complica el ritmo normal. Hay que empezar a analizar el neto”.
A su criterio el menor aporte del campo a la economía se sentirá con más fuerza en el segundo semestre. La cosecha empieza a fluir en abril y mayo y sus efectos se perciben a medida que hay más necesidad de divisas. La proyección es que, si todo sigue como hasta ahora, con el Gobierno decidido a seguir usando como ancla el tipo de cambio “el productor se sentará sobre los granos porque su especulación es que la corrección cambiaria, cuando llegue, será mayor”.
“Si el Gobierno logra mantener bajo cierto control el tipo de cambio, si llega a 9,2/9,3 pesos por dólar en cosecha, la demora en la venta habrá sido una mala decisión. Lograrán unos $ 2.200 en mayo contra los $ 2.370 que tendrían vendiendo hoy. Si se espera una importante devaluación tiene sentido mantener la soja “, comenta.
Para el Ieral el atraso del tipo de cambio oficial es de alrededor del 40%. Ese valor implica que el sector exportador necesitaría de un ajuste así para recuperar condiciones macro de competencia internacional. Ningún economista espera que sea la actual gestión la que realice semejante corrección, pero sí calculan que el que le siga tendrá que poner manos a la obra.
En cuanto a la soja nueva, su visión es que quienes tengan buenos acuerdos de crédito con los bancos o proveedores se encontrarán en una mejor condición para retener la soja a la espera de una mejora en los precios. “Podrán especular con una suba del precio internacional y/o con una tasa de devaluación suficientemente alta como para compensar el costo, financiero y de depósito, de mantener la soja”, explicó.
Si los precios internacionales se sostienen los productores resolverán qué hacer en función de la tasa de interés y la de devaluación. Si esperan una corrección del tipo de cambio en torno al 30% deberían tomar préstamos con tasas por debajo de ese valor; si se endeuda por arriba ya no le será negocio no liquidar. Lo mismo si conserva la soja en reemplazo a una inversión: hoy un plazo fijo paga el 20% anual; si espera una devaluación por encima, no liquidará.