Año electoral: cómo financiar el gasto público

canilla cien pesos 001
*En 2014 el gasto en base caja creció significativamente en el primer trimestre del año (+41% interanual) producto del pago de la abultada deuda flotante que dejó 2013 (se cancelaron unos de $ 12 mil M) y del impacto de la devaluación en algunas erogaciones como los subsidios energéticos.
* Cuando se estabilizó el frente cambiario e inflacionario, el sesgo de la política fiscal volvió a cambiar: en abril-septiembre el gasto primario trepó 45% interanual ya que el gobierno explícitamente utilizó a la política fiscal como instrumento para reactivar la actividad.
*Los gastos de capital mostraron una importante aceleración principalmente producto de los aportes del sector público al fondo fiduciario que compete al ProCreAr.
*El gasto en salarios también se aceleró. La dinámica obedeció a una activa política de contratación: en el segundo y tercer trimestre de 2014, los puestos formales de trabajo del Sector Público Nacional crecieron 9% interanual.

Es sabido que en los años electorales suele haber un shock de gasto público y esta vez esa es una preocupación ya que desde hace años hay una aceleración en este ítem a la vez que el rojo fiscal se va profundizando. “Pisar el acelerador sobre esta elevada base presionará las fuentes para financiarlo; emisión principalmente”, dice un informe de Ecolatina.
El reporte advierte que no sería lineal pensar que el gasto público se acelerará, al menos en la magnitud que lo hizo en 2014. En primer lugar, porque si el Gobierno evita un salto cambiario como el año pasado la nominalidad de la economía (inflación/devaluación) podría descender un escalón el rango en el que se mueven las variables, entre ellas el gasto. Pero más importante aún, porque incluso el financiamiento a “costo cero” (emisión) para el Tesoro tiene un límite: considerando el margen de Adelantos Transitorios y las utilidades previsto para 2015, el gasto público podría crecer “sólo” al 32% interanual.
El Gobierno podría optar por correr el límite (como en 2012) o reinterpretarlo (como en 2014) para aumentar la capacidad de financiamiento del Central al Tesoro. Sin embargo, hacerlo podría perjudicar el descenso de la nominalidad y tomar este camino complicaría aún más la tarea del Central, que sólo con el límite legal de emisión duplicará su rojo operativo.
Este año en materia fiscal se espera observar una dinámica parecida a lo del último trimestre del año pasado: establecer una estrategia que incluya cierto aumento del gasto, cubierto por emisión legal y por otro tipo de financiamiento en pesos. Pese a que el rojo del Tesoro continuará erosionándose, podría llegar a financiarse con más emisión de deuda.
Ecolatina subraya que, de todas formas, lo que queda claro es que la próxima administración recibirá una difícil situación fiscal (y cuasifiscal del Central) que deberá necesariamente encarrilar: la presión tributaria récord ya no alcanza para cubrir los gastos corrientes del sector público nacional.
A principios del año pasado parecía que el sesgo de la política fiscal apuntaba hacia la moderación; la necesidad de estabilizar el frente cambiario luego de la devaluación de enero llevó al Ejecutivo a tomar medidas contractivas en el frente monetario (suba de tasas y fuerte esterilización), que parecía que serían acompañadas desde el plano fiscal. De hecho, en el primer trimestre hubo señales explicitas de moderación del gasto público nacional: no se compensó el acotado incremento en los haberes jubilatorios (la suba de marzo ni siquiera cubrió la inflación del primer trimestre) y se anunciaron recortes en los subsidios de transporte, gas y agua para consumidores residenciales.
Sin embargo, con el correr de los meses los planes cambiaron. El traslado de la devaluación a precios y su impacto negativo sobre el nivel de actividad abortaron los intentos de moderación fiscal. Pasado el primer trimestre el gobierno estableció explícitamente el uso del gasto público para impulsar el consumo y la actividad: en abril-septiembre las erogaciones primarias treparon 45% interanual (con variaciones de hasta 57% interanual en junio).
Como la recaudación no acompañó la aceleración del gasto, el resultado primario genuino (excluye utilidades del Central) se deterioró fuertemente y se acentuó la asistencia del Central para cubrir el rojo del sector público nacional. En el último trimestre de 2014, volvieron a verse algunos signos de moderación ya que el gasto creció a un menor ritmo y se utilizaron otras fuentes de financiamiento en pesos para no exacerbar la emisión. Sin embargo, a lo largo del año las erogaciones crecieron 5 puntos porcentuales más que los recursos genuinos y 10 por encima del 2013. Así el déficit primario genuino alcanzó 3,3% del PBI, 1,3 puntos porcentuales más que en 2013.
El deterioro fiscal se dio en un año no electoral y eso alerta sobre el punto de partida de este 2015, cuando el problema de fondo no es sólo el gasto público sino cómo se financia. “Cubrir un shock fiscal enteramente con emisión puede comprometer la estabilidad en los frentes inflacionario y cambiario”, señala el reporte.