Inversión, en los mínimos de la última década

Un trabajo del Ieral, de los economistas Marcelo Capello y Alejandra Marconi, señala que los actuales niveles de inversión en Argentina (pública y privada) están en los mínimos de la última década. Desde 2009 prácticamente está estancada entre el 17 y el 18,5 por ciento del PBI. Las economías con alto crecimiento tienen un mínimo del 25% del Producto; el pico argentino fue del 20% en 2007.
En una comparación, por ejemplo, con los ’90 –incluyendo las diferencias metodológicas- la conclusión es que también en esos años la máxima inversión alcanzada fue del 20% del PIB (en 1994 y 1998). En términos generales se mantuvo entre 18 y 20 por ciento del PIB entre 1993 y 1999, desbarrancándose al final de la década con la recesión y crisis, hasta un 12% anual en 2002.
La inversión que muestra una escalada en los últimos 10 años es la pública: de alrededor del 2% del PIB en los ‘90, ascendió paulatinamente hasta ubicarse en torno a un estimado del 3,7% en este año. Sin embargo, ese nivel no es aun suficiente para motorizar una suba persistente del Producto ya que de acuerdo a la Comisión sobre Crecimiento y Desarrollo del Banco Mundial, los países de rápido crecimiento suelen presentar un valor de al menos 7% del PIB.
En el caso de la inversión privada, el impacto de la crisis internacional de 2009 y las “crecientes inconsistencias” de política económica interna posteriores a ese año, así como un menor ritmo de aumento de la actividad económica, desalentaron las decisiones en los últimos años.
De esta forma, está en torno al 13,5% del PIB en los últimos tres años, guarismos levemente inferiores a los de 2009 – 2011, y claramente menores a los del período 2004-2008 (16% aproximadamente). Así, está estancada en niveles relativamente bajos desde 2009, con nuevo piso en los últimos tres años.
Las máximas tasas de inversión privada en los últimos 20 años se lograron en 1998 y 2007, el 18% del PIB. Los crecientes problemas de competitividad en la segunda mitad de los ‘90, especialmente tras la devaluación de Brasil en enero de 1999, y similar problema en el período 2012-2014, cuando se usó el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, podría ser uno de los factores detrás del problema. Otro ingrediente que probablemente desalentó inversiones según los economistas fueron las crecientes dificultades fiscales visualizadas en ambos subperíodos, agravadas en los últimos años por un clima de inseguridad jurídica, intervención pública disruptiva y creciente percepción de inviabilidad fiscal y de balanza de pagos.
La inversión externa directa (IED) también se redujo. Luego del rebote post crisis 2009, está estancada en alrededor de los US$10 mil millones, con una leve caída en 2013. Subió muy poco en los últimos 20 años, comparado con el fenómeno ocurrido en Brasil. En 1993 la IED en Argentina era 2,6 veces superior a la brasileña, mientras que en 2013 representó apenas el 11% de la inversión externa neta de Brasil.
Si se desagrega la inversión bruta total por componentes, en en los últimos 20 años la realizada en
Construcción fue más alta, en términos del PIB, a la de Equipo Durable de Producción. La brecha se mantuvo en alrededor de cuatro puntos porcentuales. Este año es de 9,9% y 7,2% del Producto, respectivamente. La destinada a Investigación y Desarrollo en 2004 era casi el 1% del PBI y ahora, 0,3%. En el primer trimestre del año la inversión bruta la componen Construcciones (48,2% del total) y Equipo de producción (50,3%).