Sanz promovió la coalición amplia y se cotiza en la oposición

p09-1Aunque se venía insinuando hace tiempo, la idea de una gran primaria abierta que reúna a todos los candidatos opositores adquirió un gran impulso con la crisis originada por la denuncia y posterior muerte del fiscal Alberto Nisman. Este cambió fue consignado claramente por el presidente del comité nacional radical en su paso por la ciudad de Córdoba: “Creo que es una bisagra, creo que es de esos casos en donde las cosas no son iguales a partir de ese momento. Creo que a partir del caso Nisman, la sociedad mayoritariamente consolidó la necesidad de un cambio y también comenzó a enterarse de muchas situaciones que permanecían ocultas como por ejemplo el manejo perverso que durante 12 años ha hecho el gobierno de los servicios de inteligencia” dijo Sanz ante un auditorio compuesto por la mayor parte de la dirigencia de la UCR congregada en la Casa Radical.
Sanz dejó claro que no considera la posibilidad de deponer su candidatura presidencial y mucho menos de ser vicepresidente de Mauricio Macri como fogonean desde el PRO. Sostiene que el radicalismo deberá tener un candidato propio en la PASO opositora y que una candidatura unificada con el jefe de gobierno porteño no es positiva desde el punto de vista político ni electoral ya que confundiría a la sociedad.
De hecho, la oposición comenzó a tomar posiciones comunes en relación a todas las iniciativas que surgieron del oficialismo tratando de morigerar el efecto político de la dudosa muerte del fiscal. Los referentes legislativos de todos los partidos opositores anunciaron, en conferencia de prensa conjunta, el rechazo al proyecto de ley presentado por el ejecutivo transformando la ex SIDE en Agencia Federal de Investigaciones. Lo propio hicieron los presidentes de los bloques no-kirchneristas rechazando in limine la nominación de Roberto Carlés como reemplazante de Eugenio Zaffaroni como miembro de la Corte Suprema de Justicia. Los candidatos presidenciales opositores se expresaron en forma unánime en el sentido de responsabilizar al kirchnerismo por lo sucedido.
Este movimiento centrípeto en las fuerzas que pretenden sustituir al Frente para la Victoria contrasta con la imagen de hace algunos meses que las mostraba atomizadas y disputando espacios entre sí. Sanz sintetizó este clima político y convocó a los demás candidatos a asumirlo públicamente. El líder radical exigió que los partidos sinceren la imposibilidad de un gobierno en solitario y consecuentemente la necesidad de una coalición amplia. Sanz propone una inversión de las etapas de construcción de un gobierno post-kirchnerista: “en vez de esperar a ver quién gana a fin de año para a partir de ahí hacer un acuerdo de gobernabilidad y coalición, yo estoy diciendo que hay que ponerse de acuerdo ahora con un programa común, con un compromiso parlamentario común y luego lo electoral viene como consecuencia de eso”.
Con respecto a la extensión de la convocatoria tampoco dejó dudas. El mendocino cree que si la convocatoria tiene que ver con un programa republicano que recupere la institucionalidad degradada en el período cristinista no puede haber vetos ideológicos de ningún tipo. Esta postura tiene también un componente práctico, el radicalismo está en condiciones objetivas de disputar entre 8 y 11 gobernaciones provinciales. Los líderes distritales radicales reclamaron libertad para construir alianzas locales y así fue aceptado por Sanz en la reunión realizada en la localidad de San Fernando el año pasado. A cambio de esto, el senador se aseguró el apoyo de este lote de aspirantes a gobernador, acaudillado por su amigo Gerardo Morales, en su disputa interna con Julio Cobos. Obviamente, la construcción de un programa de gobierno sostenido en una futura coalición parlamentaria es el requisito básico para la sustentabilidad de esta estrategia. “Yo no tengo límites porque creo que lo que pone límites es un programa. Si uno se pone de acuerdo en un programa de gobierno, termina los límites ideológicos, terminan por prejuicios” dijo Sanz y anunció que la Convención Nacional de la UCR, convocada para marzo en Gualeguaychú, será la encargada de elaborarla.
En este punto, el tema polémico es la inclusión de Sergio Massa en la convocatoria. Los caudillos radicales, especialmente los de las provincias del norte, plantean que no hay razones para construir una primaria con Macri y no con Massa ya que comparten características políticas e incluso concurrieron aliados en las últimas elecciones parlamentarias. Esto choca con las definiciones de Elisa Carrió y Mauricio Macri quienes anunciaron el sabado su competencia en un espacio común. Pese a que esta convocatoria está planteada como abierta a todos los que creen en que se debe estructurar una “alternativa competitiva frente a los que nos gobiernan hace décadas”, son públicas las objeciones de ambos a un acercamiento al tigrense. Ernesto Sanz deberá resolver esta tensión con fecha límite en la convención de marzo. Carrió y Macri saben que sin el radicalismo no es posible construir una opción con posibilidades reales y esa será la carta que jugará el mendocino.
También hubo lugar para el capítulo local. Sanz tuvo una reunión a solas con Mestre donde confirmaron su cercanía política. Avaló las negociaciones para conformar una alternativa provincial encabezada por el radicalismo y dijo que las autoridades locales tienen toda la legitimidad para conformarla. “Me parece que cuando hay un modelo político como el de De la Sota que gobernó durante 16 años, que consolidó fuerzas durante estos 16 años pero que está agotado, lo que viene tiene que ser un gobierno de coalición, por supuesto encabezado con una fuerza como la Unión Cívica Radical” dijo Sanz en apoyo a la idea.
A cambio, la mayoría de los sectores internos de la UCR cordobesa se comprometieron a alinearse detrás de la postura del mendocino en la convención de marzo. En nuestra provincia, Sanz concentra un apoyo amplio que va desde Mario Negri, su hombre de confianza en el distrito, hasta Miguel Nicolás pasando por el intendente Ramón Mestre y Carlos Becerra. El obstáculo para concretar la alternativa opositora sigue siendo Luis Juez, Sanz se puso a disposición de los radicales cordobeses para sortearla.