Otra Argentina en Pekin

Por Jorge Camarasa

18071404 (1)[dc]E[/dc]n las últimas horas de hoy, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner arribe a Pekín, se convertirá como por arte de magia en la segunda mujer peronista en ser recibida con honores oficiales en la capital de la misteriosa y mítica República Popular China.
El antecedente, del cual quizás no quiera acordarse, fue la visita que entre el 8 y el 15 de mayo de 1973 realizó a ese país María Estela Martínez de Perón, a la sazón todavía residente en Madrid y ya vicepresidenta del Partido Justicialista.
La esposa del general Perón, a quien todos llamaban por su alias de Isabel, había llegado al frente de una comitiva que integraban José López Rega, su hija Norma, y la esposa del gobernador de Buenos Aires, Gloria Mercedes Bidegain, y tras la semana en Pekín haría una visita relámpago a Corea del Norte, donde sería recibida por el presidente Kim Il Sung.
En aquellos lejanos días de 1973, Isabel y sus acompañantes serían recibidos por el primer ministro chino, Chou En Lai, y las horas se iban a desgranar entre recepciones oficiales, banquetes y brindis. Habría reuniones con Kuo Mo Jo, presidente de la Asamblea Popular; con Shen Chien, fundador de la Asociación de Amistad Chino-Latinoamericana, y con el jefe del poder judicial, Chou Pei Yuan, con quien se harían votos “por el ulterior fortalecimiento de la comprensión mutua y la amistad entre ambos pueblos”.
La esposa de Perón, que no dejaría pasar la oportunidad de mostrarse como una estadista, iba a sentenciar que América Latina y el Extremo Oriente debían “ayudarse en forma mutua para la liberación contra toda explotación”, y juraría que era vital para el peronismo informarse del camino recorrido por China “hacia su dignidad”.

***

La justificación del viaje por la prensa peronista de la época, cuando Héctor Campora era el presidente electo que se disponía a asumir una semana más tarde y el general Perón terminaba de preparar su regreso a Buenos Aires, que sería trágico, apelaba a que China, por entonces de 750 millones de habitantes, era un mercado formidable. Según los diarios, era el lugar ideal donde exportar los productos locales, un proveedor de alta tecnología y equipos industriales, y un futuro socio para la cooperación científica.
La revista El Descamisado, vocera oficial de Montoneros, elogiaba la China moderna que había construido Mao Tse Tung, y escribía: “No sólo en el ámbito de la cooperación económica se debe prever que Argentina y China acentuarán sus relaciones, puesto que el peronismo en el gobierno tendrá numerosos puntos de contacto con la política internacional china, fundamentalmente en materia de defensa de los productos básicos del Tercer Mundo contra la voracidad de las grandes potencias, la conservación de sus recursos naturales y la protección de sus aguas territoriales”.

***

¿Cuánta agua corrió desde entonces bajo los puentes?
Quién sabe.
Como el de Isabel Perón en 1973, el viaje de Cristina Kirchner también pretende atraer inversiones, y para eso intentará ratificar los convenios bilaterales ya firmados con el gobierno de Xi Jinping, dos de los cuáles aún no tienen aprobación parlamentaria: la construcción y operación de una base de observación espacial china en Neuquén, y el acuerdo de cooperación económica e inversiones.
La actividad oficial comenzará el martes, con audiencias que mantendrá con empresarios chinos, seguirá el miércoles encabezando la delegación argentina que participará del Foro Empresarial Argentino-Chino, que preside el menemista Carlos Spadone, y luego tendrá una reunión bilateral con el presidente Xi Jinping.
Para el jueves está prevista la visita a la Asamblea Popular, equivalente al parlamento argentino, y al Poder Judicial chino, con lo que completará la visita a los tres poderes.
El sábado, a poco de arribar a su escala marroquí en tránsito hacia Pekín, la presidente Cristina Kirchner escribió varios tuits. Entre comentarios sobre su tobillo dañado y su televisiva silla de ruedas, dijo en su cuenta:
“CFK comenzando viaje a República Popular China. Retribuyendo visita del Presidente Xi Jinping… y profundizando Alianza Estratégica Integral de Argentina con la economía más grande del mundo… En 1949 Mao, El Gran Timonel, dirigiendo a un gran pueblo, llegaba al final de la larga Marcha de la Revolución… Y empezaba otra: Convertir a un país milenario, con demografía geométrica y pobreza inenarrable en lo que es hoy…La mayor economía mundial…”
Y también escribía: “Impensable sólo hace 60 años atrás. ¿Impensable qué? Los cambios operados en la Aldea Global”.
¿Impensable? No parece. Isabel Perón, que la había antecedido por las abarrotadas calles de Pekín, hoy llamada Beijing, lo había imaginado y había prefigurado su itinerario cuarenta años antes.