El Minotauro

Por Agustín Campero

Vocero UCR. Economista(*)

cristina_y_el_minotauro[dc]M[/dc]inos y Pasífae reinaron Creta y tuvieron varios hijos, entre ellos Ariadna y Androgeo.

Androgeo era atleta, participó y venció en los juegos de Atenas. Egeo, Rey de Atenas y envidioso del triunfo del cretense, lo desafía a matar al toro de Maratón. Androgeo acepta el desafío pero sale muerto de la contienda. Por esto, Minos y Pasífae deciden invadir Atenas. Vencedores, los cretenses impusieron a Atenas, a cambio de la paz, el siguiente tributo: cada nueve años, siete hombres y siete mujeres atenienses debían ser enviados al laberinto de Creta para enfrentarse al Minotauro.

Un día Teseo, hijo del Rey Egeo de Atenas, decidió marchar voluntario para dar muerte al monstruo y liberar a su pueblo del tributo. Ariadna, aquella hija de los reyes de Creta, se enamoró de Teseo a primera vista. Para que pueda salvar su vida, matar al Minotauro y salir del laberinto, Ariadna le da a Teseo una espada mágica para dar muerte a la bestia y un ovillo para poder desandar el laberinto. Teseo mata al monstruo y sale vivo del laberinto de Creta.

Anoche, una semana después de la muerte de Nisman, la Presidente Cristina Fernández de Kirchner hizo anuncios mediante la cadena nacional. Antes, apenas se había comunicado mediante confusos y contradictorios mensajes en Facebook. Para ella, según lo que afirmó en cadena nacional, los hechos que siguieron a la muerte de Nisman pueden llegar a ser el hilo de Ariadna para salir del laberinto del atentado a la AMIA, “para que se termine la impunidad”.

Desde el principio, el Gobierno se quiere poner en el papel de víctima, y acusar de victimarios a quienes consideran rivales. En estos episodios, a supuestos servicios de inteligencia (que ellos mismos controlan), al Poder Judicial, a la oposición y a los medios de comunicación. En la cadena de ayer apoyaron esta construcción de perfil de víctima también con imágenes: por primera vez, se toma a la Presidente con un plano un poco más alejado, para mostrar que estaba en silla de ruedas, con una bota ortopédica, convaleciente, en algo parecido a un consultorio o una habitación de hospital. Enferma, indefensa, golpeada, afectada, doliente. Luego el plano se acerca, lentamente, hasta que la imagen queda en la distancia de siempre. Su peinado luce híper cuidado e impecable, sus manos arregladas y bien decoradas. Aunque el marco es de hospital, su aspecto cercano no es de convaleciente. Pese a los golpes, ella da pelea.

El Gobierno se presenta a sí mismo como la víctima de las consecuencias de sus propios 12 años de gobierno.

Y además la Presidente pronunció, una y otra vez, la palabra impunidad. Detrás de ella acusó indirectamente, otra vez, al gobierno de Alfonsín de no haber hecho nada en materia de enjuiciamiento a los responsables del terrorismo de Estado y de haber brindado impunidad. Y afirmó, otra vez, que fue el kirchnerismo quien comenzó a escribir las páginas de los derechos humanos en Argentina.

E ignoró, una vez más, que el 90% del tiempo de impunidad respecto a la AMIA sucedió durante el peronismo. De los 7497 días que pasaron del atentado, 4276 son exclusivos del kirchnerismo.

A este gobierno se le murió el fiscal cuya vida debió cuidar como la más preciada e intocable. La muerte del fiscal Alberto Nisman es uno de los golpes más fuertes que recibió el sistema republicano argentino. Tiene una gravedad extrema: el fiscal muere pocos días después de denunciar de encubrimiento a la Presidenta y a varios de sus funcionarios. Y pocas horas antes de ir a declarar a una comisión del Poder Legislativo de la Nación.

Pasó lo que pensamos que nunca más iba a suceder: un muerto por razones políticas. Significa un tremendo retroceso para nuestra democracia.

Este muerto, además, investigaba a los funcionarios en relación al más vergonzoso acuerdo firmado con un país extranjero (Irán) en el marco del peor atentado sufrido en la historia de nuestro país (AMIA). La única fuerza política que apoyó semejante y trascendente acuerdo fue la coalición de gobierno. El resto, por muy buenas y bien fundamentadas razones, votó en contra. El acuerdo nunca iba a implicar el esclarecimiento de la causa o el castigo a los culpables sino, cuanto menos, la mejora de la imagen de Irán a través de la desvinculación de las responsabilidades de los acusados.

Quienes seguimos la noticia de la muerte del fiscal paralizados por el shock del horror, primero en Twitter y luego en la televisión, presenciamos estupefactos el manejo de la situación en el lugar de la muerte por parte del secretario de Seguridad Sergio Berni, con su impostura de mandamás que controló más de lo que su implicancia de funcionario requiere, cuando debían actuar el juez y la fiscal junto con las fuerzas de seguridad como se debe actuar por protocolo en todo crimen. Con los días vamos confirmando que estos funcionarios encarnan la prepotencia, la impericia, la brutalidad y la desesperación. Y desde anoche, otra vez, el cinismo.

En las palabras de la Presidente no hubo condolencias para el fiscal, y sí se pretendió ligar al arma (vía Diego Lagomarsino) con el diario Clarín.

Lamentablemente, este encadenamiento de hechos en el marco de la muerte del fiscal no resultan inverosímiles. La muerte tampoco. Este gobierno se caracterizó por atacar una y otra vez a la justicia independiente a través del hostigamiento a jueces y fiscales, de poner jueces y fiscales que les responden sin cuestionamientos, y por instalar la idea de que está bien tener una justicia adicta, en lugar de permanecer independiente del Poder Ejecutivo. Este gobierno, y muchos de sus hombres, justifican todos los días que la Justicia responde a intereses y que por lo tanto está bien que le respondan a ellos.

Este es el gobierno que desde hace doce años promovió un tipo de aparato de inteligencia estatal dedicado a espiar a opositores y a eventuales amenazas al crecimiento del poder del kirchnerismo. Lo hizo desde el Estado, y también a través de otros organismos, como lo demuestra la presencia del General Milani al frente del Ejército. Cabe recordar que Milani, además, está imputado en causas del terrorismo de Estado de la última dictadura.

Más allá de las instancias judiciales, que deben avanzar a fondo y con todas las garantías, el fallecimiento de Nisman es un hecho político que sucedió por cuestiones políticas. Tiene responsables políticos también, y el responsable es el gobierno encabezado por Cristina Fernández de Kirchner.

También requiere de respuestas políticas.

El anuncio del proyecto de modificación del esquema de inteligencia del Estado y la disolución de la ex SIDE sucedió recién después de la muerte de Nisman. 4264 días después del inicio del kirchnerismo, y cuando faltan 317 días para irse. ¿Por qué no lo hicieron antes? Porque no quisieron. Porque sí quisieron tener un aparato de inteligencia cuyo principal objetivo fue fortalecer el poder del Gobierno y contribuir a neutralizar cualquier amenaza política o de cualquier tipo contraria a la acumulación de poder del kirchnerismo. Es decir, el descalabro actual del sistema de inteligencia del Estado es, por acción u omisión, responsabilidad directa de este gobierno.

Ahora, como salida a la muerte del fiscal, el Gobierno quiere hacer borrón y cuenta nueva con la SIDE. Borrón implica también borrar lo que ellos hicieron. Y pretenden, también, brindar mayores poderes en materia de inteligencia a la Procuradora Alejandra Gils Carbó, quien desde que asumió cumplió el papel de promover una justicia adicta e incondicional al poder de turno. Contribuyó a destruir la división de poderes, una de las bases indispensables del sistema republicano y de la democracia.

La negligencia y los desaciertos en todo lo relacionado con seguridad, con la causa AMIA, y en materia de relaciones exteriores fueron contundentes y trajeron pésimas consecuencias para el bienestar de los argentinos y el futuro del país. Por eso, cuanto mínimo, al menos todos los máximos responsables de las áreas de Seguridad, Justicia, Inteligencia y política exterior deben renunciar ya mismo.

El Gobierno debe desactivar inmediatamente el aparato de inteligencia organizado alrededor de la lógica de espiar a opositores. Pero también debe poner a disposición de la comisión parlamentaria de control de los servicios de inteligencia toda la información sobre todo lo actuado por la SIDE y la SI. Cabe recordar que este Gobierno, durante el último año, no convocó nunca a la Comisión Bicameral que debe controlar a los servicios de inteligencia.

Debe brindar todas las explicaciones respecto a lo actuado en materia de inteligencia en estos 12 años.

Debe brindar todas las garantías de funcionamiento imparcial y eficaz de la Justicia en lo relacionado con la causa AMIA, con los encubrimientos y con la muerte del Fiscal.

También debe separar de forma inmediata a la Procuradora Alejandra Gils Carbó.

Deriva de las palabras de la Presidente que el caso Nisman es para ellos el hilo de Ariadna que les va a permitir salir del laberinto de Creta, que sería la causa AMIA. Ellos, el kirchnerismo, vendrían a ser Teseo, el héroe que mató al Minotauro. El Minotauro vendría a ser la impunidad. Los argentinos vendríamos a ser las víctimas, los jóvenes atenienses que iban a la muerte una y otra vez.

Y es cierto que el Minotauro significa la impunidad. Pero yo tengo otra visión de la analogía mitológica. La que está en un laberinto es la debilitada democracia argentina. Si no encontramos el hilo esta democracia no tiene futuro. ¿Quién vendría a ser Teseo? El héroe deberíamos ser los argentinos, si es que somos capaces de dar por finalizada, y superada, esta etapa política. La espada salvadora, la estocada final, son las elecciones.

Y el Minotauro es este Gobierno. El responsable directo de esta situación, y este laberinto.

La obligación de las mujeres y hombres de los partidos de oposición es detener el atropello del Gobierno, presionar desde el Congreso para que estos cambios se produzcan, y utilizar todos los resortes institucionales para frenar el derrumbe de la otrora prestigiosa y envidiada democracia argentina. Una democracia que nació juzgando a las juntas militares, y hoy convive con la muerte de un fiscal que acusaba a funcionarios en el marco del peor atentado que sufrió nuestro país.

La situación es grave. Nunca la democracia fue más empobrecida por un Gobierno elegido en las urnas. Los argentinos, podemos tener un país muchísimo mejor que el que se nos presenta en la actualidad, que tiene la economía estancada, sin posibilidades de desarrollo, con una pobreza alta y creciente, con el sistema republicano destruido, con la educación en decadencia, con una democracia en retroceso. Los políticos tenemos la obligación de construir un horizonte distinto a este presente.

Nosotros vamos a dedicar cada una de nuestras horas a frenar el avance contra la democracia como sistema de vida, a cuidar la Justicia, y a que a fin de este año tengamos la luz esperanzadora de la posibilidad de la reconstrucción. Para salir de este oscuro, macabro, tenebroso y decadente laberinto.

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(*)Economista, graduado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Se especializa en políticas de ciencia, tecnología e innovación. Además es crítico cinematográfico.