Diego Ramos, deslumbrante en el bus de “Priscilla”

VERANO

Por Ariel Bogdanov

diego ramos en carlos paz[dc]A[/dc] lo largo de los años Diego Ramos demostró ser un actor absolutamente versátil. Sus primeros pasos televisivos fueron allá por los años 90, cuando se puso en el papel de “Maxi” en la exitosa serie Montaña Rusa. A partir de allí se transformó en uno de los galanes más cotizados del medio. Muñeca Brava, Verano del 98, Patito Feo, Herencia de Amor, Sr. y Sra Camas, son algunos de los nombres de las tiras protagonizadas por Ramos, que en el último año se ganó además el cariño del público “teen” al interpretar a Germán Castillo, “el papá de Violetta”, personaje que le da nombre a la serie producida por Disney.

Ramos se encuentra por primera vez en Carlos Paz haciendo temporada, protagonizando la multipremiada “Priscilla, la reina del desierto”, donde deslumbra al público con su actuación interpretando a una “drag queen” que busca su lugar en el mundo del espectáculo. En diálogo con Alfil, Ramos describió como vive este presente y se mostró sorprendido por la repercusión de la obra.

“Teníamos muchas ganas de contar este cuento, esta historia que es Priscilla y estoy  muy sorprendido por cómo lo capta la gente. Realmente la pasamos muy bien, disfrutamos de hacer este espectáculo. Hay una inversión económica impactante, en artistas, escenografías, un movimiento enorme de gente, es realmente una locura, pero estamos muy contentos”, explicó.

-¿Cómo describirías a Priscilla?

-Como una comedia muy graciosa, con canciones muy conocidas de los años 70, 80, en donde la gente termina bailando en la platea. Somos tres amigos “Drag Queens”, que son gente que se disfraza de mujer para expresar su arte, con una estética muy elevada. Está la transexual, que está interpretada magníficamente por Moria Casán, y el otro compañero en este viaje es Alejandro Paker, un actor tremendo. Contamos todo lo que sucede en un viaje por Australia en el medio del desierto, en este colectivo que se llama Priscilla. Vi la obra en Broadway, y también en Buenos Aires, cuando la hacía Juan Gil Navarro, con Pepe Cibrián, y Alejandro Paker; y me encantó desde el primer momento.

-En un momento de la historia tu personaje sufre un intento de violación, en una de las escenas más conmovedoras de la obra. ¿Cómo lo vivís vos?

-Mi personaje es el más superficial de los tres, el que no mide las consecuencias. Él no pasó todo lo que vivió la transexual más grande que los acompaña, y se mete en líos como en esa oportunidad que entra a un bar lleno de “machos” que no aceptan la diversidad sexual. Es una situación dramática, violenta, que por suerte se revierte rápido. La obra por más que tiene estos tonos dramáticos, en general es pura alegría.

-Se te ve todo el tiempo en el escenario, cantando, bailando, actuando. ¿Tenés un fuerte desgaste físico en la obra?

-Si, absoluto. Ya tras las primeras semanas tuvieron que ajustarme todo el vestuario por el peso que había perdido, tengo mucha tendencia a adelgazar. Es algo frenético. En 15 segundos, salís de escena, te arrancan la ropa, volvés a entrar, es algo impactante. Yo me entreno hace muchos años, estudio canto, baile, hice varias comedias musicales y eso me ayuda para estar preparado para este papel. Siempre encaro los personajes con mucha energía, y este es muy para afuera. No me sale marcar en el teatro. Marcar es hacer las cosas a media máquina para no gastarte tanto. Yo lo hago con mucha energía. Termino destrozado, pero de esa manera me divierte.

-¿Qué sensaciones te deja Carlos Paz, en tu primera temporada aquí?

-Una hermosa sensación. Veo a una ciudad que se prepara para recibir al teatro. La gente responde tanto al arte, a las obras, es realmente buenísimo. Lo noto en el supermercado, gimnasio, en la calle, están todos muy ávidos de ver teatro y te lo manifiestan permanentemente.

-¿Cómo es trabajar junto a Moria Casán?

Moria es la mejor, es una mujer que es una parte del espectáculo argentino. Me formé viendo artistas como ella, o Enrique Pinti. Cuando me dijeron que iba a trabajar con ella uno piensa que es una diva, que no la vas a poder mirar a los ojos, pero todo lo contrario, es súper compañera, llega siempre puntual, labura, ensaya, realmente un placer trabajar con ella porque además es muy divertida y te sorprende siempre con alguna frase o algún comentario.