Crece la desocupación juvenil y menos mujeres trabajan

[dc]E[/dc]l freno a la actividad en el último año complicó la situación del mercado laboral que, ya desde 2011, mostraba  al sector privado sin generar nuevos puestos de trabajo. Un informe de los economistas Marcelo Capello, Gerardo García Oro y Laura Caullo del Ieral de la Fundación Mditerránea  señala los indicadores reflejan un nivel mínimo de participación laboral respecto a los últimos diez años (44,7% de la población) y una tasa de empleo (proporción de ocupados respecto a la población total) del 41,3%, comparable con los primeros años de recuperación económica (2004 y 2005).

Un factor clave es que las dificultades laborales se acentúan sobre la población joven, sobre la cual hay una creciente tendencia hacia la inactividad laboral. Respecto a las mujeres, el hecho de que tanto la tasa de actividad como la de desempleo se contraigan en forma recurrente demuestra la progresiva exclusión laboral (voluntaria o involuntaria) que sufren.

El reporte indica que en la evidencia internacional los resultados indican que en aquellos países que lograron forjar mercados laborales sólidos e inclusivos lo hicieron bajo la apuesta de incorporar a la vida activa a la mayor parte de la población en edad de trabajar, con especial foco de atención sobre los segmentos que suelen enfrentar mayores dificultades para acceder y lograr sostener en el tiempo un empleo de calidad. El desafío, consiste en trabajar por la transición exitosa de los jóvenes desde la escuela al mundo laboral.

La principal diferencia que se percibe entre la participación laboral de los jóvenes en Argentina respecto a países desarrollados ocurre a partir de los 20 años, con mayores inconvenientes en el involucramiento con el mundo de trabajo entre las mujeres. En Argentina, la participación laboral femenina entre jóvenes de 20-24 años de edad cayó de un 58% en 2004 al 46,5% en el primer semestre de 2014, un resultado bastante alejando de, por ejemplo, el 78% de participación laboral de mujeres de dicho rango etario en Suiza.

Entre los jóvenes de 25 a 29 años -una etapa en la vida que suele involucrar un creciente número de responsabilidades- las disparidades en materia de participación laboral se profundizan. Así, la actual participación laboral del 77,5% sobre este conjunto queda muy por debajo de los países que se encontraban próximos en los anteriores rangos etarios, como es el caso de Francia (86,3%), Bélgica (86,6%), España (86,8%) y Portugal (87,1%)

En el análisis de las transiciones laborales y educativas de jóvenes de entre 15 y 29 años en Argentina se detecta que aquellos que inicialmente tenían un puesto formal, entre un 80 y un 88 por ciento lograron sostenerlo un año después. Se trata, en este caso, del segmento juvenil con mayor acumulación de capital humano y que enfrentan menos dificultades en su tránsito hacia la vida activa.

Por otro lado, respecto de los que arrancaron en un empleo informal, la mayoría accede con suerte a sostener su precarizada condición, con escasas oportunidades de traspaso hacia la formalidad y con significativas tendencias al traspaso hacia el bloque de jóvenes que no estudian, no trabajan, ni buscan trabajo (los «Ni Ni»).

Entre los desocupados, la gran mayoría  cambió su situación un año después, aunque muy pocos ingresaron al sector formal. Por ejemplo, entre los jóvenes que declararon encontrarse desocupados en 2013, sólo el 14% continuó así en el primer semestre de 2014, 62% pasó a un empleo informal y 19% fue desplazado hacia el segmento «Ni Ni» y el cuatro por ciento accedió a puesto formal.

Los que comenzaron como «Ni Ni» son los que muestran los peores resultados, los menores atributos de movilidad: siete de cada 10 -transcurrido un año- continuaban en idéntica situación, aspecto que demuestra la característica estructural y crítica de la problemática.