Tamarit realista: enfría la elección directa en UNC

0-slide-copia2En presencia de la mayoría de los decanos de las facultades y los miembros del gabinete rectoral, el rector pronunció un breve discurso en el que intentó hacer una defensa de lo actuado en el año y medio que lleva de mandato.
El primer tramo de la alocución de Tamarit estuvo dedicado a una extensa enumeración de las actividades propias de la UNC. Las actividades de docencia, extensión e investigación son la razón de ser de cualquier centro de estudios universitarios. Se desarrollan permanentemente en el ámbito de las facultades más allá de las políticas implementadas por la estructura institucional, sin embargo, la frondosa enumeración de acciones sirve para presentar una imagen de actividad que luce correctamente en boca del rector.
El voltaje político del discurso fue incrementándose cuando el rector recitó el habitual rosario de loas al gobierno nacional. Tamarit resaltó la creación de nuevas universidades que, según su visión, colaboran a “federalizar” la educación superior. El hecho de que la mayoría de las nuevas casas de estudio estén ubicadas en el conurbano bonaerense y que la dotación desproporcionada de presupuesto necesaria para crearlas perjudique directamente a universidades tradicionales como Córdoba son cuestiones que se repiten en off pero que no suelen formar parte de las declaraciones públicas de los funcionarios universitarios durante el periodo kirchnerista.
También se resaltó como un logro el muy polémico convenio colectivo de trabajo para el sector docente aprobado por la UNC. Según la máxima autoridad universitaria esto implicó un reconocimiento histórico a los profesores universitarios. Sin embargo, no se dieron precisiones sobre la cantidad de docentes que ingresarán sin concurso a la carrera docente. La diferencia entre los números que maneja la secretaria académica de la UNC y los que prometió la lista oficialista triunfadora en las elecciones del sindicato docente (ADIUC) quedará como un misterio sin develar hasta el año que viene cuando deba implementarse el compromiso.
El rector también se encargó de resaltar la colaboración de la UNC con los distintos niveles del Estado. Sostuvo que “es responsabilidad de nuestra casa cooperar con quienes deben formular políticas públicas, para lograr que éstas sean lo más adecuadas a las necesidades de los ciudadanos” al ponderar el trabajo conjunto con los gobiernos nacional, provincial y municipal. En este tramo señaló puntualmente los convenios firmados con las administraciones de De la Sota y Mestre. El rector, que ha incrementado su actividad partidaria en el kirchnerismo, suele presentar estos puntos como una muestra de neutralidad política. Tamarit, como buen pragmático, intenta preservar esta característica evaluando el fin de ciclo de la etapa heroica del cristinismo y resguardando su futuro político.
En el mismo sentido valoró como “iniciativas apuntadas a la sociedad civil” la serie de programas que gestionan los sectores más ideologizados de su alianza política. No hizo ninguna referencia a los conflictos crecientes que se han desatado al interior de la universidad debido a la utilización militante de los recursos institucionales como en la discusión sobre la instalación de Monsanto y el pretendido estudio sobre cáncer en Monte Maíz.
Se esperaba que la parte central del discurso fuera la dedicada a las iniciativas dirigidas al interior del entramado universitario. Tanto los sectores aliados al oficialismo rectoral como los enrolados en la oposición aguardaban definiciones claras sobre lo que supieron ser las promesas centrales de Tamarit en el momento de asumir la primera magistratura universitaria. Sin embargo, tanto la creación de las facultades de Ciencias Sociales y de Comunicación Social como la repetidamente anunciada reforma política no tuvieron un espacio central en el mensaje rectoral.
En el caso de las nuevas facultades, el rector se limitó a pedir “ayuda” a la comunidad universitaria para lograr avances en los proyectos que se encuentran en tratamiento en el Consejo Superior. Si bien ambos tienen despacho para ser tratados, arreciaron los comentarios entre decanos sobre las inconsistencias que contienen, en especial en el caso de Comunicación Social. Más allá de las alineaciones políticas, la creación de nuevas unidades académicas implica el rediseño del mapa político de la universidad y esto genera resquemores en el esquema actual. Ningún decano parece dispuesto a regalar una cuota de poder por buena relación que mantenga con el rectorado sin evaluar detenidamente la viabilidad del proyecto. Desde el punto de vista presupuestario también se presentan dudas de parte de los titulares de las facultades, sobre todo en un contexto inflacionario y de restricción como la que actualmente atraviesa nuestro país.
Tampoco la reforma política fue motivo de anuncios rimbombantes por parte del rector. Ni siquiera mencionó a la elección directa de autoridades unipersonales como un objetivo de la gestión. Tamarit conoce las complicaciones esta discusión puede acarrearle y, al mismo tiempo, considera que en el actual esquema de fuerzas es muy posible que logre la reelección. Esta evaluación resta incentivos al oficialismo para abrir lo que puede constituirse en una caja de Pandora. El rector de la UNC es un cultor de la realpolitik y evita que los desbordes idealistas le nublen el horizonte. Cuando fue consultado por un periodista sobre el punto contestó prudentemente: “esperamos avanzar en ese sentido”.