Reconocimiento a un legado

Por Hugo Britos

El olvido por omisión, podemos decir, es el peor de los olvidos; y, sumado al de la distancia, ya sea física o temporal, se convierte en la muerte del recuerdo y del olvidado.
Desde mi punto de vista creo que los homenajes a las figuras de aquellos montserratenses destacados en la historia de nuestro país, es realizar un merecido reconocimiento al legado que dejaron.
Días pasados y formando parte de una modesta comitiva en nombre del Colegio Nacional de Monserrat, visité la ciudad de Chilecito, para rendirle un merecido homenaje a Joaquín V. González, montserratense de formación.
El sentido acto de homenaje, vivido con mucha emotividad, se realizó en la esquina de la que fuera su casa, convertida hoy en museo y albergue del espacio cultural de la ciudad norteña.
La placa colocada buscó dejar establecido el claro reconocimiento del Colegio a quien siguió en vida los postulados humanistas. Como montserratense, sentí orgullo de pertenecer a este Colegio, de ser parte de su historia como tantos otros que salieron a andar la vida bajo la impronta del espíritu de Duarte y Quirós.