Tiembla la candidatura de Cobos por conflicto en Mendoza

DYN107.JPGEn los últimos días crecieron los rumores que indican que Julio Cobos declinaría su postulación presidencial para competir por la gobernación de la provincia de Mendoza.
Más allá de las versiones periodísticas, la hipótesis toma fuerza por las señales políticas que se sucedieron. Diversos actores del radicalismo mendocino reaccionaron en forma contundente. Por ejemplo: los diputados provinciales radicales Néstor Parés y Néstor Majul salieron velozmente a exigir al ex vicepresidente que aclare sus aspiraciones. Los legisladores mendocinos expresaron que “Cada momento, la gente que lo rodea va disparando diferentes opciones y no sabemos si es para ver que traje le queda mejor o porque quieren hacer daño a nuestro partido, pero esto no hace más que desprestigiarlo”. Desde el cobismo respondieron defendiendo la trayectoria de Cobos y recordando la impecable performance electoral que siempre tuvo en la provincia, pero no desmintieron la versión en forma contundente.
También la senadora nacional mendocina Laura Montero se refirió al tema. Argumentó que existen presiones lógicas para que el ex vicepresidente encabece la formula a gobernador ya que es, por lejos, el candidato que más mide en la provincia. Agregó que “hasta ahora” Julio Cobos es pre-candidato a presidente por el FA-UNEN. Montero es considerada parte del círculo íntimo del cobismo y tampoco se arriesgó a desmentir tajantemente la versión.
Las razones que esgrimen los observadores para justificar esta decisión son muy variadas. Van desde las dificultades financieras de la campaña hasta la escasa inserción del mendocino en la estructura radical. Todo esto tiene algún viso de realidad, ningún candidato radical cuenta con los fondos suficientes para sostener un aparato publicitario que logre empardar a los que ostentan Mauricio Macri o Sergio Massa y esto produce una desigualdad de origen. También es cierto que la candidatura de Cobos nunca terminó de cuajar en la estructura de la UCR, de hecho ninguno de los más de diez dirigentes radicales con chances de ganar gobernaciones le dio un apoyo decidido. El cuyano se apoya en un puñado de dirigentes sin cohesión ni articulación entre sí. Ejemplo de esto es la diversidad de posiciones que sostienen los referentes cobistas en la UCR en temas como el marco de alianzas: mientras Aguad es considerado prácticamente un hombre del macrismo en la UCR, Ricardo Alfonsín lanzó una cruzada épica contra la posibilidad de acercamiento con el jefe de gobierno porteño.
Pero la causa eficiente del parate cobista parece tener origen en su patria chica. El candidato a gobernador de Mendoza bendecido por Cobos es Alfredo Cornejo. Constituían un tándem solido que intercambiaban apoyos a sus respectivas aspiraciones mientras hegemonizaban conjuntamente la conducción de la UCR local. Las diferencias comenzaron a surgir a raíz del acercamiento de Cornejo, intendente de Godoy Cruz, a la sección local del macrismo (integrada por el tradicional Partido Demócrata de Mendoza). Si bien el radicalismo está en inmejorables condiciones de recuperar la provincia con cualquier candidato, Cornejo no quiere dejar cabos sueltos y pretende conformar una coalición amplia que vaya desde Libres del Sur hasta el PRO. En función de ese objetivo convocó a un congreso partidario el 13 de este mes con el objetivo de legitimar esta estrategia.
Desde la trinchera del cobismo consideraron la movida como una traición. El ex vice-presidente de Cristina Fernández rechazó públicamente la posibilidad de una compulsa con el macrismo en las PASO y pretendía testimoniar esa posición en su territorio. Ernesto Sanz, en cambio, impuso una política de alianzas amplias en las elecciones provinciales cuando estas sean encabezadas por referentes del centenario partido.
La táctica del cobismo impactaba de lleno en la necesidad de Cornejo de asegurar la victoria y en función de esto, el intendente de Godoy Cruz no dudó en acordar con el sanzismo a fin de consolidar una nueva mayoría partidaria que confirmara la política de coaliciones amplias. La jugada sonó a tambores de guerra en el campamento cobista que reaccionó intensificando las acciones al interior del radicalismo mendocino para bloquear al dúo Cornejo-Sanz. Estos movimientos no habrían rendido frutos.
Planteada esta situación no le quedaban muchas opciones a Julio Cobos: se resignaba a una derrota partidaria en su pago chico que lo debilitaría políticamente en una proporción considerable o volvía al escenario mendocino con una jugada de reposicionamiento. Esta segunda alternativa solo era materializable reviviendo su imbatible candidatura a gobernador, el costo es bajarse de la disputa nacional.
En estas aguas parece estar navegando Julio Cleto Cobos. Mientras algunos miembros de su entorno aseguran que la decisión está tomada pero se anunciaría en febrero, otros todavía le escuchan latidos a su candidatura presidencial. En poco tiempo se resolverá el destino de una figura tan ambivalente como la expresión que lleva su marca: “No positivo”.