UNC: discusión por Monsanto hasta en el cierre del ciclo

[dc]L[/dc]a polémica por la instalación de una planta de Monsanto en Malvinas argentinas Cruzó todo el año académico en la UNC y llegó hasta su cierre, en la sesión de ayer, la última del ciclo en el Consejo Superior. Sólo falta que haga alguna referencia, directa o indirecta, del rector Francisco Tamarit, cuando el martes a las 10.00, en el salón de actos del Pabellón Argentina, ofrezca el discurso de clausura del año académico. Tamarit es mucho más dúctil que el promedio del kirchnerismo universitario, por lo que tal vez este desliz sea improbable.
Más probable es que tras el año que termina y cuando despunte la campaña electoral en 2015, el rector asuma una adhesión más frontal con el kirchnerismo, como lo sugiere su reciente participación en un acto en un local de Barrio Jardín arengando a las tribus K en dirección del proyecto “nacional y popular” e insinuando cubrir el espacio que dejó vacante la sorpresiva fuga del sistema político de la triple ex (rectora, candidata y diputada), Carolina Scotto, que prometió a los cordobeses ir al Congreso a hablar de Córdoba y que no alcanzó a pronunciar ni una palabra.
La insinuación de Tamarit de tapar el agujero de Scotto tiene sus limitaciones. No tiene el halo de quien fue su ex esposa; no tiene la cobertura que le brindó a su ex candidata con la excusa de la celebración de los 400 años de la UNC; ni posee el atractivo para el sistema mediático –siempre vulnerable a este tipo de estímulos- de ser la primera mujer en llegar al Rectorado en cuatro siglos. Todas son desventajas, salvo una: Scotto se lanzó a la arena cuando promediaba su segundo mandato y Tamarit lo hace a los 18 meses de haber asumido.
Aunque habrá que ver si esta anticipación termina complicándolo cuando en 2016 intente ser reelegido en la UNC. Hasta ahora negaba pertenencias y alegaba adhesiones a algunas políticas de la administración K. Esto le franqueó muchas puertas, incluida la del despacho principal de la Casa de Gobierno. Parecería que ahora decidió blanquearse. Como en su frente interno, la UNC, cuando ayer, en el debate del Superior, liberó a algunos de sus alfiles a cargar contra Marcelo Conrero, decano de Agropecuarias
Hubo dos reproches, uno especialmente incomprensible. Lo criticaron por preparar la firma de un nuevo convenio de Monsanto luego de que Conrero derogara el primero ante la prepotencia de los ambientalistas. Su Facultad, como todas y como la propia UNC, tiene autonomía para hacerlo, pero la decisión puede situarse en el terreno de lo opinable. La otra fue por la presencia de efectivos policiales en dos lugares: en Feriar cuando realizó una consulta a la comunidad académica de Agropecuarias sobre si era necesaria y útil para su unidad académica firmar un nuevo convenio con la multinacional; y al requerir de la misma cobertura cuando el Consejo Directivo que preside refrendó, con un proyecto de resolución, lo decidido en esa consulta. Increíble. Los ambientalistas interfirieron en la sacrosanta autonomía de la Universidad y agredieron a Conrero con químicos, lo que lo llevó a él ser atendido en el Sanatorio Allende y a la fiscal federal Graciela López de Filoñuk a iniciar una investigación de oficio por ese episodio, posible sólo por la pasividad de las autoridades, cuando no por una indirecta facilitación para que los piqueteros ingresaran al recinto.