Primera promesa electoral de De la Sota: bajar la inflación

ilustra bajar la inflacionEl gobernador y candidato a presidente José Manuel de la Sota fue el principal orador del último almuerzo del año de la Fundación Mediterránea en el ciclo Voces Federales. A lo largo del ciclo pasaron los diferentes aspirantes a llegar a la Presidencia, quienes aprovecharon (en menor o mayor grado) la oportunidad de reunirse con los empresarios cordobeses. En ese marco adelantó que su equipo económico prepara un programa para reducir diez puntos la inflación por año. De la Sota ya no habla como gobernador; tampoco en Córdoba.
“Siempre he venido como peronista, pero hoy mi partido dejó de ser lo que fue –arrancó-, por eso lo hago como humanista y cristiano. Llego como candidato a la presidencia de la Democracia Cristiana y de otras agrupaciones que nos acompañarán”.
Acompañado por parte de su gabinete –incluidos los dos ministros que abandonarán el cargo para ir a la interna, Martín Llaryora y Daniel Passerini-, De la Sota repitió sin cambios el discurso de campaña que viene sosteniendo desde hace unas semanas. Señaló que el año que viene “no se trata de elegir un presidente sino un modelo de país”.
Afirmó que quiere ser presidente sólo por cuatro años, ya que “sino el que llega usa dos años para hablar mal de quien lo precedió y en los otros dos años hace campaña para su reelección”. También insistió en que será un Presidente “sin fueros, que sea un simple ciudadano” y que renunciará a la facultad de gobernar por decretos de necesidad y urgencia: “Los que usan decretos son los que no tienen confianza y fe en sus decisiones por eso quieren imponer sus medidas y no conquistar con sus opiniones”.
Planteó que buscará ampliar la mirada, ser más federal, con un gabinete representativo de todo el país y que renunciará expresamente a la posibilidad de alterar el orden de la terna de los magistrados postulados a la vez que se comprometerá a no modificar su declaración patrimonial hasta diez años después de dejar el puesto.
En términos económicos repitió su convicción de que el socio por excelencia debe ser Brasil, aunque no en un Mercosur cerrado: “Hay que replantear acuerdos con Brasil y abrirnos la cooperación con Europa y Estados Unidos. Hay que saber hacia dónde vamos para no repetir errores”. De la Sota apuntó que trabajará para darle al país “la previsibilidad y la confianza que necesita; hay que instrumentar un pacto por una Argentina mejor, definir a dónde queremos estar en el mundo para no andar a los barquinazos”.

Contra la inflación
Llamó “chavistas” a los kirchneristas que hoy están en el Gobierno al plantear que “son los únicos que no entendieron que no se puede crecer sin estabilidad; en el 90% del mundo no hay inflación, no importa si mandan la derecha o la izquierda”. Se pronunció por el gradualismo para bajar la inflación y apuntó que sus equipos están terminando un plan para bajar diez puntos por año la inflación para llegar al tercer año de su gestión con el ocho por ciento anual y terminar en cuatro o seis: “Es la manera de volver a tener moneda y ahorro.
Saliendo del salón, consultado por la prensa, explicó que el esquema se base en reducir tasas de interés, impuestos y en buscar acuerdos entre el Gobierno y el sector privado.
De la Sota aseguró que no cree que haya capitales dispuestos a venir a la Argentina nada más se vaya la gestión kirchnerista. “Hace falta más que un cambio de gestión para volver a ser atractivos. Un país que se declara en quiebra tres veces requiere más que un cambio de gestión. Por ejemplo, tenemos que bajar el endeudamiento en pesos”.
Sostuvo que para evitar problemas sociales “graves”, se deben crear cinco millones de empleo. En ese marco destacó lo logrado con los planes instrumentados en Córdoba. “Hay que construir un país de trabajadores. No hay recetas mágicas; educación y trabajo son el camino”, sintetizó y agregó que el país “debe dejar de ser festival de los subsidios y ser el de la solidaridad”.
Señaló que los argentinos “nos hemos vuelto rencorosos, disconformes; hay bronca en la sociedad aunque el ministro Kicillof diga lo contrario. Hay bronca porque los que tienen algo ven que lo pierden, los que no tienen nada pierden las esperanzas de lograr algo y los otros ven que no pueden mejorar… Hay que recomponer la amistad social, reinstalar el diálogo porque el silencio símbolo de mediocridad y de cobardía”.
En esa misma línea criticó a los empresarios que reclaman una oposición como la de Venezuela. “Reclaman ahora pero no hablaron cuando un Secretario de Comercio los esperaba con un arma en su despacho para intimidarlos. Cuando se calla por miedo después tampoco se habla”, afirmó.