«Nación otorga bonos selectivos a gremios amigos (vía subsidios)»

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Lo que no parece ético es que una empresa estatal como Aerolíneas Argentinas, que es subsidiada por el estado, instrumente un mecanismo para que sus pilotos no paguen impuesto a las ganancias cuando ganan 70 mil pesos por mes.

[dc]E[/dc]l Gobierno Nacional habilita mecanismos sui generis para entregar adicionales salariales en áreas  críticas. Utiliza subsidios a sindicatos aliados para evitar reclamos. Los “bonos” están exentos del impuesto a las ganancias.

-Periodista: ¿Cuál es la situación de los trabajadores con respecto al impuesto a las ganancias en este momento?

-Juan Pablo Ruiz: Lo primero que hay que señalar es que el impuesto a las ganancias afecta al 15% de los trabajadores argentinos. El resto de los trabajadores tienen problemas más urgentes: un 15% está desocupado, otro 35% trabaja de manera no registrada o en negro y otro 50 % que posee trabajo no registrado gana, en su mayoría, un salario que no supera los ocho mil pesos mensuales. A ésta situación hay que agregar el marco recesivo que afecta principalmente a los trabajadores no registrados o en negro porque para los empleadores es más sencillo despedirlos.

Aclarado este punto hay que señalar que el impuesto a las ganancias afecta a aquellos trabajadores con mayor antigüedad,  que gozan del derecho a la estabilidad del empleo, y que pertenecen a sectores economicos estratégicos, monopólicos o altamente competitivos.

Además hay que señalar que el marco recesivo achicó la cantidad de trabajadores alcanzados por el impuesto porque disminuyó las horas extras en el sector industrial, si la economía estuviera bien el porcentaje alcanzado se duplicaría.

El impuesto a las ganancias sobre el salario se convierte en una lucha reivindicativa importante no tanto por la cantidad de trabajadores alcanzados sino porque qué toca a un sector de la clase trabajadora que pudo conservar sus derechos laborales luego del aluvión neoliberal gracias a conservar sindicatos fuertes con mucho poder negociación.

-P: ¿Cómo ves la negociación paritaria en este contexto?

-JPR: La negociación paritaria de este año se cerró alrededor de un 30% de aumento salarial, el tema es que la inflación fue de alrededor del 40%, lo que de entrada hizo perder un 10% de poder adquisitivo del salario. El otro tema es que el aumento nominal del salario incrementó la retención sobre ganancias por dos causas: por un lado porque la actualización del mínimo no imponible de agosto del año pasado ya quedo corta, y por el otro porque las escalas del art. 90 hace 14 años que no se actualizan y tienen como efecto que muchos trabajadores paguen la alícuota más alta, que es del 35%, igual a lo que paga una empresa multinacional.

Esto llevó a que desde los diferentes sectores sindicales soliciten una reapertura de la negociación paritaria para solicitar un bono de fin de año para compensar la inflación, y en los sectores alcanzados por el impuesto solicitan un bono que sirva como devolución del impuesto a las ganancias. Es para tener en cuenta lo del sector sindical oficialista, que está pidiendo apertura de paritarias y que el medio aguinaldo quede fuera de ganancias; lo que demuestra que el impuesto está tocando sus bases como los trabajadores metalúrgicos y docentes.

Como un agregado está lo que piensan los empresarios que verían con muy buenos ojos poder otorgar un aumento salarial que salga del impuesto a las ganancias y no de ellos. Eso descomprimiría la situación.

-P: ¿Cuál es la postura del gobierno nacional?

-JPR: La postura del gobierno es negar la inflación y como consecuencia de ello no va a permitir una reapertura de paritarias. Y respecto del impuesto a las ganancias, la postura es negarse a producir cambios porque aumenta la recaudación impositiva y porque parte de su política económica es deprimir la demanda agregada para que la inflación no se vaya por las nubes.

Lo llamativo es que en ciertos sectores estratégicos de la economía permite una reapertura de las negociaciones para que descompriman la situación e incluso den aumentos que no tributen ganancias como pasa con los petroleros de la Patagonia que están por cerrar un bono de 30 mil pesos.  También permite lo mismo con los pilotos de Aerolíneas Argentinas, con los cuales la empresa utiliza un mecanismo novedoso para que no se pague ganancias. El propósito del gobierno es evitar huelgas en sectores estratégicos de la economía para que no se generalice el conflicto, por ello habilita, “soto voce” y sin reconocerlo, negociaciones paritarias.

-P: ¿Cómo fue la negociación en Aerolineas Argentinas?

-JPR: Esa negociación es novedosa porque la empresa transfiere una parte del aumento salarial de los pilotos a las cuentas de sus sindicatos (son dos sindicatos) y estos le dan a cada piloto un cheque en concepto de ayuda social por catorce mil pesos que no se toma en cuenta para el impuesto a las ganancias ya que no serían un “ingreso”.

-P: ¿Pero eso es legal?

-JPR: Es legal que las empresas aporten fondos a sindicatos para diferentes objetivos de carácter social, como puede ser un plan de vivienda, para una clínica, etc. Lo que no parece ético es que una empresa estatal como Aerolíneas Argentinas, que se sostiene con subsidios públicos, instrumente un mecanismo para que sus pilotos no paguen impuesto a las ganancias cuando ganan 70 mil pesos por mes. Esto atenta contra la recaudación del Estado, que es el que mantiene la empresa. Eso da por tierra el discurso del gobierno de que los trabajadores que son “privilegiados” tienen que pagar por una cuestión de solidaridad social, mientras que ellos eximen a los pilotos de la aerolínea de bandera.

Además genera otro antecedente que quiebra el principio de igualdad ante la ley. A mí me hace acordar a lo que denuncian ciertos sectores empresariales cuando dicen que si sos amigo del gobierno podes evadir como Cristóbal o Lazaro; y si no sos amigo te cae toda la presión tributaria. Me parece que el gobierno hace lo mismo con los trabajadores.

-P: ¿Se puede decir que el gobierno elige quienes pagan y quienes no?

-JPR: El gobierno no quiere conflictos y ante cada situación analiza si va a repercutir en la realidad política o no, si paran los pilotos y Aerolineas no vuela se arma un lio bárbaro, entonces cede e instrumenta un mecanismo para evitar la huelga. Si ve que los petroleros van al paro y eso aumenta su déficit energético, cede y habilita una paritaria particular. El tema es que de ésta manera los trabadores de empresas más pequeñas o del interior del país como los de EPEC o los Municipales por ejemplo no tienen capacidad de “hacer daño” al Gobierno Nacional, por lo que ellos deberán pagar religiosamente.

Podemos decir que este es uno de los réditos que obtiene el gobierno nacional por la división existente  entre los trabajadores. Creo que el tema de “ganancias” como el de “trabajo no registrado” muestra en toda su envergadura como la clase trabajadora perdió poder de negociación a nivel general. Los trabajadores no pueden ni siquiera lograr que la ley se cumpla, algo que dejó el menemismo y que el kirchnerismo no cambió.

-P: El gobierno sostiene que los trabajadores que pagan ganancias son privilegiados ¿Cómo sería un sistema coherente de impuesto a las ganancias en tu modo de ver?

-JPR: El sistema coherente es el que está en la ley, que establece, tanto para el mínimo no imponible como para las escalas del art. 90, una “actualización anual de acuerdo al índice de precios al por mayor elaborado por el INDEC”. El tema es que primero destruyeron el INDEC y después utilizaron la ley de convertibilidad de Cavallo para no actualizar impuestos. De esa manera niegan a los trabajadores el derecho al “ajuste por inflación”. Para la AFIP cada aumento salarial es un aumento de riqueza del trabajador porque no le hace el ajuste por inflación. Si en 2010 un empleado ganaba cuatro mil pesos por mes y ahora gana ocho mil, en cuatro años es el doble de rico, por eso paga más impuesto. Una locura total.

Como elemento anecdótico te cuento que la Ley de Impuesto a las Ganancias fue sancionada por el gobierno de Perón en el año 1973. En el discurso del Diputado Nacional Nicolas Díaz Ortiz, que era de la “tendencia revolucionaria” y miembro informante del proyecto por el FREJULI, dice que el impuesto a las ganancias viene a reemplazar al injusto “impuesto a los réditos” porque este no permitía la actualización anual de los elementos que lo componen. También dice que la actualización anual como la progresividad está inspirada en el ideario de justicia social que inspira al peronismo. Dice textualmente: “Nosotros, compenetrados de esta situación, y con la finalidad de eliminar aquellos disposiciones que tornaran inequitativa la aplicación de la carga tributaria, hemos optado por un procedimiento de actualización permanente de estos valores”. Todo lo contrario a lo que sucede en la actualidad.

Por eso te digo que lo coherente seria que se aplique la ley y después poder hacer algunos cambios como permitir la deducción por alquiler de vivienda única para los trabajadores en relación de dependencia o que pague impuesto a las ganancias la renta financiera que hoy está exenta mientras que los trabajadores bancarios deben pagar puntualmente.