Terzariol se expone al activismo ambientalista

Por Gabriel Osman
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SIN CONCURSO - UNIVERSIDAD
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El decano de la Facultad de Ingeniería de la UNC, Roberto Terzariol, no ha titubeado a la hora de fijar posición sobre la remoción, supuestamente necesaria, del chichón de residuos de colas de uranio de la planta de Dioxitek, en Alta Córdoba, colocándose a tiro de la militancia ambientalista y cerca de su colega de Ciencias Agropecuarias, Marcelo Conrero, blanco de la ira de estos activistas por propiciar un enfoque científico sobre la radicación de la planta de Monsanto en Malvinas Argentinas.
Terzariol declaró que la remediación del terreno que Dioxitek ocupó durante décadas en Alta Córdoba, no debería implicar necesariamente la remediación del predio, siempre y cuando se conozca el destino del terreno –inmobiliario o recreativo- y si el funcionamiento de la planta fue dentro de los estándares prefijados, caso en el cual no existiría contaminación.
Estas declaraciones –hechas luego de la clausura de la planta por parte de la Municipalidad- importan un posicionamiento público del decano de Ingeniería lejos de la política rectoral, que se embanderó con los activistas anti Monsanto y que también ha rechazado regalías de la explotación de Bajo de la Alumbrera –yacimiento de oro y cobre- de Catamarca, por las implicancias ambientales de esta explotación a cielo abierto.
Además, Terzariol calificó de “muy importante” garantizar el funcionamiento de las centrales nucleares argentinas, advirtiendo el riesgo de que el país pierda autonomía en el ciclo productivo de combustible que se utiliza en estas plantas, uranio enriquecido. Una importancia adicional para garantizar el funcionamiento de estas usinas lo constituye el fuerte déficit energético que apareció y fue creciendo en el país en la última década por desinversiones petroleras.
“La realidad indica que estas plantas tienen un fuerte control por parte del Estado y organismos internacionales, y si la planta cumple con los protocolos específicos, la probabilidad de contaminación es muy baja”, contestó Terzariol a cba24n.

Conrero
La posición pro activismo ambientalista le ha generado costos políticos al rector, Francisco Tamarit, fundamentalmente por los desmanes perpetrados en sesiones del Consejo Superior, en el recinto del edificio Claustrorum, donde se escenifican los debates. También porque le ha permitido a una oposición mal articulada encontrar un punto de estructuración frente al oficialismo de la administración kirchnerista de la UNC.
Tal vez estos costos para Tamarit sean en el frente externo, y no tanto hacia adentro de la Universidad. Tal vez pruebe de esto lo constituya la versión que indica que esta semana la Bolsa de Comercio podría designar al decano Conrero entre los “jóvenes sobresalientes” del año, un premio anual tradicional de esta institución. La versión está instalada, aunque no hay confirmación oficial.
Conrero aceptó en su momento anular el convenio firmado con Monsanto para hacer un control de calidad previo al segundo estudio de impacto ambiental que la multinacional le presentará próximamente al gobierno provincial para instalar la planta de tratamiento de semillas de maíz en Malvinas Argentinas, luego de que le fuera rechazado el primero.
La presión de los ambientalistas que prácticamente paralizó al Consejo Superior, llevó al decano a esta decisión. Pero luego de que la comunidad académica de Agropecuarias –con representantes de los cuatro claustros- se expidiera a favor de un convenio en jornadas de debates organizadas en Feriar, el Decanato ya prepara la firma de un nuevo convenio con Monsanto.