El año de Kicillof: incendios y baldazos

Por Gabriela Origlia

DYN002.JPG[dc]A[/dc]xel Kicillof cumple mañana un año como ministro de Economía de Cristina Fernández. Es el quinto de la gestión que arrancó con el efímero (y ruidoso) paso de Martín Losteau, al que siguió Carlos Fernández, de cuya estancia pocos se acuerdan. El tercero de la Presidenta fue Amado Boudou, con quien el cargo recuperó el alto perfil y, con la estatización de las AFJP, pasaría a la Vicepresidencia. Llegó (y después se quiso ir), Hernán Lorenzino. Justo cuando él tartamudeaba frente a una periodista griega, la estrella de Kicillof se encendía.
A un año de su asunción, todos sus antecesores en esta administración pueden mostrar mejores resultados que él. La excepción sería Fernández, quien desarrolló su tarea en medio de la recesión provocada por la crisis internacional del 2009. Desde que llegó al cargo el cepo se profundizó, el peso aceleró su devaluación, las tasas de interés subieron, los depósitos en pesos bajaron, la actividad (en el mejor de los casos) se frenó y en muchos sectores se derrumbó, la política cambiaria anda a los barquinazos, la creación de empleo se terminó y las tratativas con los holdouts pasaron por todos los escenarios.
Sus “logros” pasarían, exactamente, por temas en los que actuó urgido por la necesidad pero no por convicción. Acordó con el Club de París y con empresas que demandaron al país en el Ciadi, le pagó a Repsol por la estatización de YPF y consensuó con el Fondo Monetario un nuevo índice de precios que arrancó bien y con el paso de los meses se descascaró.
Los economistas de las distintas corrientes no desconfían tanto de la capacidad técnica del ministro pero advierten que es su sesgo ideológico el que define las medidas que va poniendo en marcha. Un ejemplo concreto es el caso de la inflación y la emisión monetaria. Más allá de que él –como todo el Gobierno- niega que la suba de precios tenga una dinámica preocupante, insiste en que nada tiene que ver la maquinita que fabrica billetes para financiar el rojo del Estado. Está dispuesto a demostrar que la teoría económica mundial está equivocada.
En los últimos meses logró bajar el ritmo de la emisión porque, a cambio, el Central lanza Lebacs y bonos como el Bonad, atado al tipo de cambio oficial. Con esa herencia de deuda tendrá que lidiar el próximo Gobierno al que le tocará hacer el rescate. “A lo mejor se encarga el propio Kicillof”, bromean algunos apuntando a las versiones que dicen que podría ser el vice de Daniel Scioli y dan por seguro que el bonaerense ganaría las elecciones.
Desde que asumió Kicillof fue acumulando poder. Se quedó con áreas que manejaban Planificación e Industria y sacó del medio a Guillermo Moreno y a Juan Carlos Fábrega. Desde su lugar combate incendios aunque algunos de sus baldazos generan daños colaterales.  Su inclinación es a actuar sobre las consecuencias y no sobre las causas. Hay quienes sostienen que es así porque su diagnóstico es diferente. Por ejemplo, para problemas macro –como es la baja del consumo- insiste con paliativos sectoriales como los planes Ahora 12, ProCreAuto o ProCreAr.
A esta altura, cuando parece sumamente complejo que algunos de los problemas de fondo de la economía se arreglen en lo que queda de la gestión, su máxima aspiración parece ser llegar a diciembre del 2015 sin devaluar. Es decir, sin ajustar. Será el próximo el que tenga que hacerlo. Porque, más allá de las ideologías, ajuste habrá. Y tendrá que ser por el lado de los gastos. La ciudadanía no soporta un nuevo incremento de impuestos; la presión impositiva es récord y ya no hay más espacio para cazar en el zoológico.

La demanda laboral de octubre cayó 30% interanual

En comparación con setiembre, los pedidos de empleados en Córdoba mejoraron 10%. El registro es del Consejo Profesional de Ciencias Económicas.
En octubre el Índice de Demanda Laboral (IDL) que elabora el Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) tuvo una variación mensual positiva de 10,82% en el registro con estacionalidad, mientras que en términos desestacionalizados presentó un aumento de 11,03%. Sin embargo la variación interanual fue negativa en 30,34%.
El resultado se explica por la disminución en el número de pedidos de personal no calificado (44,06%) y calificado (23,08%). En términos mensuales, el empleo calificado presentó un aumento de 8,78%, en tanto el empleo no calificado registró una variación positiva del 16,49%. En el primer grupo, la demanda de profesionales creció un 22,17%, mientras que los pedidos de no profesionales subieron un 3,45 %. En lo que respecta a la demanda de profesionales en ciencias económicas, se registró un aumento del 7,02%.
En el análisis por sectores, servicios presentó el mayor aumento; un 16,11% en comparación con el mes anterior. Mientras que, los sectores industria y comercio crecieron en 12,33% y 2,04%, respectivamente. Considerando la variación interanual el rubro servicios presentó la mayor variación negativa, siendo ésta un 48,93% comparado con octubre de 2013. Lo propio ocurrió con los rubros industria y comercio; cuyas mermas observadas los colocan un 25,37% y 14,52% por debajo de sus registros de 2013, respectivamente.
Al comparar los pedidos acumulados al mes de octubre de 2014, respecto a igual período de 2013, se observa que la cantidad de empleos solicitados experimentó una variación negativa del 15,66%.