En campaña: UTA se sumó al pedido de plus salarial

DPP_0004[dc]L[/dc]a disparada inflacionaria decantó un reclamo esperable del arco sindical: primero, la reapertura de paritarias; y clausurada la posibilidad de redeterminar el poder adquisitivo de los haberes, los gremios exigieron un bono de fin de año como último recurso para frenar el deterioro del valor real de los salarios. El gobierno de la Provincia accedió días atrás a pagar un monto no remunerativo de 1.500 pesos en noviembre.
En la jornada de ayer, con la adhesión de la UEPC, José Manuel de la Sota logró calmar a todos los secretarios generales que representan a los empleados estatales de su órbita. Claro que los 240 millones que afectarán la decisión oficial invitaron a otros sectores a exigir igual trato. Efecto dómino, con ejemplos incomprensibles: los taxistas coparon las calles de la cuidad exigiendo un bono al municipio de dos mil pesos. El argumento: como no reciben subsidios como el sistema de transporte, se consideran merecedores de la reparación económica.
Para el municipio el problema era otro, de dimensiones más complejas para las arcas públicas. Con alivio, el Ejecutivo recibió el escaso interés que el referente del SUOEM, Rubén Daniele, mostró sobre el paliativo de cierre de año. El gremio de los municipales, más allá de la filiación kirchnerista de su titular histórico, desaprueba esta modalidad de “retoque” salarial sobre la marcha. Ahora bien, surgió un imprevisto que no involucra a los alfiles de Ramón Mestre de manera directa, aunque la intervención oficial para solucionar conflictos en el área de transporte es prácticamente inevitable.
La conducción de UTA sorprendió en la tarde de ayer con un pedido en sintonía con la agenda informativa del día: exige un bono de fin de año de 1.500 pesos no remunerativos para los choferes de Coniferal, Ersa y Autobuses Santa Fe. El secretario general del gremio, Alfredo “Cuchillo” Peñaloza, solicitó al ministro de Trabajo de la Provincia, Adrián Brito, que fije una fecha para la audiencia y cite a las partes para discutir la exigencia sectorial.
En medio de una nueva pugna entre las transportistas y el poder concedente del servicio por el precio del boleto, se especula con que la solicitud del gremialista no tendrá una buena recepción.
Cabe recordar que hace unas semanas atrás, los empresarios presentaron sus estudios de costos que arrojaron un valor para el pasaje superior a los nueve pesos, afirmando que registraron oscilaciones en los precios que superaron la barrera fijada en los pliegos del 10 por ciento. Desde el municipio, cerraron de manera tajante la posibilidad de discutir una nueva tarifa para el último trimestre del año.

Elecciones
Con una negativa casi asegurada del arco empresarial que derramará sobre el Palacio 6 de Julio, no debe olvidarse cuáles son las razones que motivan a la conducción de la UTA Córdoba, además de la depreciación del salario, a sumarse a la ola que sindicatos que exigen un plus salarial.
Resulta curioso que a poco más de diez días de las elecciones internas para la renovación de las autoridades del sindicato, Peñaloza exija mejoras salariales.
Si se tiene en cuenta que los “tiempos administrativos” de la cartera laboral de la Provincia y la reticencia natural de los empresarios invitan a pensar que la discusión llevará tiempo, la decisión final sobre el pedido quedará por fuera de los comicios.
No obstante, la iniciativa política de Peñaloza logrará réditos internos.
En primer lugar, logra contener la presión de las bases y los efectos de los logros de otros sindicatos para sus afiliados, por más módicos que parezcan. En tiempos electorales, mejor tener a los votantes contentos (o ilusionados). Un golpe de efecto, ante la imposibilidad de llevar adelante medidas de fuerza.
En segundo lugar, muestra iniciativa, necesaria en toda campaña electoral.