Baldassi y Lábaque, la endeble oferta de Macri en Córdoba

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

p06-1[dc]E[/dc]s cierto que Mauricio Macri tiene un par de hitos electorales positivos que contar en la provincia: 1) la elección legislativa de octubre del año pasado que le reportó al presidenciable un banca para el exárbitro de fútbol devenido en diputado nacional, Héctor “La Coneja” Baldassi, y un segundo puesto en la Capital, detrás de la UCR. Y 2) el triunfo de la alianza macrista y radical en la única elección municipal del calendario 2014 en Marcos Juárez, que trascendió su nivel de mero acontecimiento local. Ahora bien, bajo ningún aspecto son cotejables las elecciones legislativas con las ejecutivas.
Un reconocimiento a conciencia de las debilidades y fortalezas es una de las claves del éxito político, o se corre el riesgo de observar cómo se despedazan poco a poco las expectativas. El PRO no se saldrá de la pauta marcada. Fogueará una alianza con los radicales y juecistas porque es la única opción que les garantiza, en parte, mantenerse en la cresta de la ola; que Córdoba siga siendo ese oasis que Macri no encuentra con tanta facilidad en el territorio nacional. Y si las tratativas fallan, porque las estrategias aliancistas reservan aún su cuota de imprevisibilidad, los alfiles locales del jefe de Gobierno porteño tendrán que ingeniárselas con recursos propios.
Baldassi es uno. Felipe Lábaque, el otro. Los dos hombres que se hicieron en el mundo del deporte, como su jefe político, son las únicas cartas con las que cuenta el PRO en Córdoba para competir por los despachos principales en el Ejecutivo provincial y municipal. La fórmula amarilla hasta el momento se había mantenido en reserva. Lo cierto es que operadores del espacio ya dan por cerradas las candidaturas y afirman que serán sus hombres para el próximo turno electoral en caso que fracase todo intento aliancista.
A buen entendedor, pocas palabras: se comprende la paciencia macrista con las indefiniciones radicales (como publicó Alfil, se adaptarán a los tiempos que emanen de las apreciaciones públicas de la gestión de Ramón Mestre) como muestra de buena voluntad. El frente asoma como la única opción de mantener la performance.
La necesidad de confluir con otros espacios –y, eventualmente dividir éxitos y culpas- es común a macristas y juecistas. No son casuales los lazos de entendimiento y cooperativismo que tendieron los espacios de Macri y Luis Juez, antes impensados a juzgar por las descalificaciones habituales del senador nacional. Curiosamente, desde el PRO resaltan las coincidencias entre dirigentes.
Y cierto es que son notables las semejanzas entre partidos. El novel PRO prefiere la construcción política por arriba y se conforma con la caza de expectables del mundo del deporte o los negocios que le reporta resultados, pero que no prometen perpetuarse en el tiempo. Sólo basta observar cómo se apaga en Santa Fe la estrella de Miguel del Sel, quien estuvo al borde de hacerse con la gobernación en 2011. El PRO adolece, en consecuencia, de figuras sólidas que le permitan sostener una elección con dirigentes avezados, que en la provincia hay varios. El juecismo, fuera de Juez, tampoco puede pelear una elección. Quedó demostrado en octubre de 2013 con la candidatura de Ernesto Martínez.
La UCR tiene cuatro opciones para buscar el reemplazo del peronismo en la Provincia: Mestre, Oscar Aguad, Juan Jure y Mario Negri. El Frente Cívico ya dejó en claro que Juez será su candidato a la gobernación, clausurando la especulación por un nuevo intento en el Palacio 6 de Julio. Como se dijo, Baldassi y Lábaque completan la lista por el macrismo.
El PRO reconoce lo evidente: necesitan de sus asesores, publicitas, community managers y de todos los recursos disponibles para que la buena imagen de Baldassi y Lábaque se transforme en votos. De hecho, intensificarán las tareas territoriales y proselitistas para instalarlos. Los macristas saben que es probable que el primer turno electoral sea el provincial. No desvela a Macri el gobierno de los cordobeses (no bajó línea explícita a sus armadores que indiquen pensar lo contrario), sólo le interesa que lo voten como presidente.
Ahora bien, independientemente del objetivo central del expresidente de Boca Juniors, en soledad, sus candidatos corren serios riesgos en una elección ejecutiva. Se explica la insistencia del PRO en consolidar el frente, que debería incluir a la UCR, donde la “oferta PRO” deberá pasar el filtro del mundo político –admiten que Baldassi y Lábaque descenderán al nivel de precandidatos- y no del voto popular.