Sonrisas a la vera del Suquía

Por Florencia Iglesias

CASA ESPEJADAweb - copia[dc]S[/dc]onrisas. Satisfacción. Optimismo. Muestras de que comenzaron a desarrollar la tarea con el pie derecho. Esa es la sensación que reina en el amplio y luminoso despacho de la Casa Espejada. ¿De qué hablan? ¿De gestión? No. Esa buena onda es en referencia a la incipiente campaña proselitista que puso en marcha el gobernador José Manuel de la Sota por las rutas argentinas.
Desde el 17 de octubre pasado, cuando lanzó su candidatura presidencial a la hora de los postres en el complejo ferial, ya nada fue igual en el justicialismo de Córdoba. Esa noche el Gobernador remarcó que cumplirá la función que le dio el pueblo de Córdoba hasta el último día, aunque dejó en claro que ya no peleará por otro mandato aquí. Dejó abierta la carrera por su sucesión, con una leve pero concreta señal de apoyo hacia Juan Schiaretti. Al menos así lo entendió un alto porcentaje de los dirigentes que concurrieron a ese acto-cena por el Día de la Lealtad.
Al exgobernador que hoy es diputado nacional se le escuchó decir: “Hace un año nadie hablaba de De la Sota, hace seis meses todos decían que podía acordar con un presidenciable a cambio de ser canciller, y ahora lo tildan como el mejor candidato a vicepresidente. ¿Quién sabe qué puede ocurrir dentro de unos meses con De la Sota en plena campaña?”.
El justicialismo cordobés comienza a tomarse en serio el proyecto nacional del Gobernador, aunque saben que el fin es muy difícil de conseguir. Nadie duda de la condición de conductor de De la Sota en el PJ local, por esta razón en la campaña no sólo está en juego su nombre, su historia y su último sueño presidencial. Con él va el justicialismo cordobés, buscando regresar a los primeros planos de la política nacional, para intentar sentarse a la mesa en la que se discuta el poskirchnerismo.
De la Sota intentará hacer valer su discurso, su oratoria floreada en la campaña, algo que no tienen los tres postulantes que están arriba en la consideración de la gente: Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri. Buscará destacar su dilatada gestión en la provincia y resaltar algunos de sus programas de gobierno como el Boleto Educativo, el PPP o la construcción de casi 500 edificios escolares, entre otros.
Comenzó su marcha con acciones como en los viejos tiempos de la política, con un té con más de 400 mujeres en un restaurante de la Rural de Palermo. Ese formato de actividades, cara a cara con la gente, suele ser efectivo, aunque demasiado lento para intentar conseguir adhesiones suficientes hasta el mes de marzo, cuando De la Sota decida si irá a las PASO nacionales o terminará aliándose con un candidato más poderoso.
El Gobernador está metido de lleno en la campaña, relojeando la gestión, y soñando con que no haya escándalos o problemas que lo terminen complicando, como por ejemplo la imputación que recibió la semana pasada el Jefe de la Policía Julio César Suárez.
De la Sota transita su sueño de llegar a Balcarce 50 rodeado en su mayoría de los dirigentes que lo rodearon casi toda la vida: Carlos Caserio, Jorge Montoya, Herman Olivero, Carlos Alesandri, entre otros. Son aquellos que lo acompañaron en esas jornadas electorales en las que la derrota era moneda corriente frente al entonces poderoso aparato político del radicalismo.
A esta altura De la Sota parece decir: “¡Qué mejor que transitar los momentos decisivos de la vida rodeado de los conocidos!”.