Kirchnerismo local amasa tregua interna

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Ernesto Bernabey
Ernesto Bernabey

[dc]M[/dc]omentos difíciles atravesaron los miembros del Frente para la Victoria (FpV) de Córdoba tras la repentina salida del Congreso Nacional de Carolina Scotto. La candidatura de la exrectora de la UNC le reportó al oficialismo nacional una base de votos del 15 por ciento que a simple vista pareció insignificante, pero la cifra cobró otras dimensiones si se tiene en cuenta que el electorado que alberga el territorio cordobés siempre fue esquivo a los modos y formas del kirchnerismo. El impensado crecimiento para propios y extraños le reportó al entreverado mapa de tribus K de la provincia la ilusión de un conducción y ordenamiento posible, detrás de la figura de la filósofa del lenguaje.
Con la abrupta dimisión, el castillo de naipes que construyeron los dirigente kirchneristas en Córdoba se derrumbó. El estado de orfandad generado no hizo más que acelerar las rivalidades internas e incluso animó la salida de atrás de las bambalinas de hombres de bajo perfil que quieren ser la referencia dura del FpV en la provincia. Se trata del ahora diputado e intendente de Villa El Totoral, Ernesto “Tatú” Bernabey, quien lanzó su precandidatura a la gobernación.
La salida de Scotto se combinó con las ambigüedades políticas de Eduardo Accastello. El responsable del Ejecutivo de la ciudad de Villa María juega a las escondidas: ya no usa las banderas del partido de la Presidenta para la campaña por el sillón principal en el Gobierno de la Provincia y, al mismo tiempo, es vox populi que dialoga con hombres de José Manuel de la Sota a la espera de un guiño que es poco probable que llegue porque aún el PJ no develó si facilitará las internas. Por ahora, el que quiera jugar, que juegue. Los pedidos de definición de candidaturas por un sistema que no sea el acuerdo de palabra, por el momento, no son más que eso.
Claro que Accastello no descuidó la interna caliente en el FpV. Lógico, si bien las encuestas no muestran a Bernabey como un competidor fuerte, las adhesiones internas que logró generar molestan al villamariense. De hecho, recientemente hubo muestras públicas de la necesidad de minimizar el despegue. Alfiles de Accastello consideraron “necesario” y “saludable” para el Foro de Intendentes en el Proyecto Nacional liberar a Bernabey de sus funciones.
Improvisaron con un grupo de jefes comunales (menos de la mitad de sus integrantes) una votación y consagraron titular del único organismo que venía funcionando a contrapelo del FpV a un hombre afín a Accastello, el intendente de Viamonte, Gabriel Fernández. Como se preveía, Bernabey desconoció la situación y el Foro quedó partido en dos. La pugna debe leerse en la necesidad del respaldo de sus miembros ante una eventual candidatura. Desmembrado el ente, no sirve para nadie.

Voz de alto
La situación, como se evidencia, no beneficia a ninguno de los actores en un contexto de vacío de directivas provenientes del poder central (como ocurre con las candidaturas presidenciales, Cristina Fernández evitó ungir a un eventual sucesor). Es por esto que en encuentros internos, las figuras con mayor peso específico convinieron detener la guerra interna.
Primero, porque no contribuye al clima del partido y alimenta apreciaciones externas desfavorables acerca de su funcionamiento. Segundo, porque hay comportamientos entre dirigentes que pueden implicar costos altos en el futuro cercano. Se refiere con exclusividad a la carrera electoral de 2015.
Accastello cosecha amores y odios en el seno del FpV, aunque nadie le baja el precio: es un candidato ponderado para competir por la gobernación. Claro, si no se aparta de la fila. Los sondeos de opinión que maneja el kirchnerismo local son amables con el exministro de De la Sota. Perder el único recurso disponible –razonan alfiles K- sería un delirio. Hasta el momento todo puede suceder, Accastello puede que juegue adentro o afuera. Todas posibilidades, ninguna certeza.
Y aquí es donde empieza a jugar la tregua propuesta. La consigna implica polemizar lo menos posible (los invitados a participar son los espacios que lideran Accastello y Bernabey). “No queremos que Accastello utilice como excusa la falta de apoyo interno. No le vamos a dar los motivos”, apuntan dirigentes que se sitúan en la vereda contraria.
Mientras tanto, el villamariense seguirá con sus giras por el interior provincial promocionando su candidatura y el totoralense viajará a Buenos Aires para mantener reuniones con operadores kirchneristas para “saber donde está parado”, apuntan sus asesores.
Si la tregua se ejecuta como está previsto, con un acto se buscará coronar el esfuerzo por no rivalizar. El mes que viene, exactamente el 22, se llevará adelante un plenario en el departamento Colón, en la localidad de Colonia Caroya, del que participarán todas las agrupaciones K de la provincia que se encuentran enroladas en Unidos y Organizados. El objetivo, previsiblemente, es pregonar por la homogeneidad y la unidad del espacio.