Argentina enfrenta el 2015 con Brasil en pleno ajuste

2014-10-27_DILMA_CRISTINA_web[dc]C[/dc]on Dilma Rousseff reelegida en Brasil ahora le tocará emprender la tarea de reordenar la economía que, en los últimos meses, viene de capa caída. En ese marco y con Argentina que empieza a transitar la campaña electoral lo más probable es que las discusiones de temas bilaterales fundamentales se posterguen hasta que también se decida la nueva administración. Esto significa que se demorarán un año más negociaciones como la del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea o del que rige para la industria automotriz. Argentina –que transita un período de recesión- enfrentará en 2015 a un Brasil en pleno ajuste y con bajo crecimiento, por lo tanto, habrá “escaso dinamismo en el intercambio comercial”, señala el economista Dante Sica.
El ex funcionario y actual titular de la consultora Abeceb.com. Brasil tendrá que iniciar un cambio en su política económica que le permita recuperar la confianza y las inversiones, lo que para la Argentina equivale a descartar un aumento de las exportaciones. Su expectativa es que el principal socio del Mercosur podría alcanzar el año que viene un crecimiento del uno por ciento frente al magro 0,3% que espera para este 2014.
En los primeros nueve meses del año, el intercambio comercial entre los dos países acumula una caída del 21,6% respecto a igual período del año anterior. En septiembre, las ventas argentinas a Brasil aumentaron 12,7% y las importaciones presentaron un fuerte retroceso de 36,9% en un contexto de recesión para ambos países. La actividad comercial tuvo una reducción de 18,2%, que alcanzó los U$S 2.518 millones.
Sica entiende que en este escenario seguramente las discusiones bilaterales se posterguen hasta la llegada del nuevo gobierno en Argentina, dado que la administración kirchnerista seguirá concentrada en administrar los desequilibrios internos, especialmente teniendo en cuenta la naturaleza electoral de 2015: “Se demorará un año más para discutir temas estructurales y fundamentales en la relación bilateral, como el acuerdo con los europeos o el del sector automotor”. Para el economista esto implica un riesgo de pérdida de mercados ya conquistados, si es que Brasil comienza a adoptar una posición más abierta en materia comercial.
Entiende que Rousseff deberá iniciar una corrección de la política económica, aunque es probable que los cambios resulten lentos y no tan profundos. Es posible, ante el reclamo creciente de los industriales, que se advierta un mayor endurecimiento de las relaciones bilaterales con Argentina, aunque no se espera un cambio drástico en este sentido. De ninguna manera Sica supone que vaya a haber un quiebre de las relaciones con el Mercosur, y en particular con Argentina, dado que estos vínculos seguirán siendo relevantes para que Brasil pueda conservar su rol de líder de la región latinoamericana.

Reconducir
Si bien la política del PT logró reducir la pobreza todo indica que se requieren cambios porque quienes lograron salir de esa situación están en un área muy vulnerable. Por caso, los beneficiarios de Bolsa Familia reciben entre 23 y 45 dólares mensuales, los que les da cierta certidumbre pero requieren de una economía más fuerte para insertarse a mediano plazo. La indigencia era de 28,1% en el 2002, cuando Lula ganó la presidencia, pasó a 30,2% en el 2003 y bajó en forma sostenida hasta 10,9 en el 2012, según el Instituto de Estudios de Trabajo y Sociedad (IETS). En el 2013 dejó de caer y subió levemente a 11,1% como consecuencia de la inflación, que llegó al 6% anual.
Entre las asignaturas pendientes que, desde distintos organismos y consultoras marcan en Brasil, se apuntan dos claves: la necesidad de una mejora fuerte en la educación pública y en el sistema de salud. Otro frente es el de la corrupción, con investigaciones en marcha que alcanzan a funcionarios oficialistas. En realidad, se trata de áreas en las que toda Latinoamérica debe afianzar su trabajo.