Entrevista Olga Riutort: “Si garantizan transparencia, iríamos con el partido”

Por Jorge Camarasa

Olga RiutortOlga Riutort tiene cara de cansada y de contenta al mismo tiempo. Está sentada en el extremo de una mesa montada sobre caballetes, al fondo del local del bloque Eva Perón de la calle Humberto Iº.  El ambiente es grande; tiene el techo con las vigas a la vista, y las paredes claman por pintura. Al frente del salón, en la entrada, hay dos esculturas metálicas de Eva, una treintena de sillas vacías alineadas en filas, una mesa con criollitos recién hechos, y carteles con avisos de talleres y bolsa de trabajo.

Como en 2007 y en 2011, Riutort, sanjuanina de San Juan pero cordobesa por elección, bioquímica, sesenta y seis recién cumplidos, quiere serla próxima intendenta de Córdoba.

-Dicen que en las encuestas le va bien, a usted

-No sé, no tengo plata para encargar encuestas (se ríe)… Pero sí, hablando en serio, sí sé que vamos bien.

-¿Es muy difícil hacer política sin plata?

-Muy. Es como atravesar el desierto, con sardinas y sin agua. Y hace diez años que yo lo estoy atravesando.

-Hablemos un poco de la ciudad. ¿Cómo la ve?

-La veo mal… Si uno observa el tema del transporte, ¿qué hay? Sólo algunos colectivos nuevos, que están muy bien, pero no se han resuelto los problemas de frecuencia, recorridos y horarios, que es lo que reclama la gente. ¿Y la basura? Está para atrás. Sólo se barre y se entierra en cualquier lado, por no hablar de la cuestión de los carreros… Con la red cloacal tampoco hay avances…

-Entonces, le parece todo mal.

-Bueno, hay un poco más de asfalto, de bacheo… Pero es poco. Lo que no es poco es la plata que el intendente Mestre gasta en publicidad: la previsión inicial para este año era de cincuenta y tres millones de pesos, y sólo hasta fin de septiembre ya llevaba gastados más de noventa y tres. Bueno, en la provincia también es altísimo el gasto en publicidad. A De la Sota siempre le gustó mucho el marketing…

-¿Cómo tomó los últimos piropos del gobernador, que fue su marido durante catorce años? Se los recuerdo: dijo que usted es capaz, competente, y que tiene una gran voluntad de trabajo.

-No los tomé. ¿Sabe por qué? Porque dos días después lanzó su candidatura a presidente, y no me invitó.

-¿Será que no la considera peronista? ¿Quién es más peronista: De la Sota, Cristina, usted…?

-Todos somos peronistas… Lo que pasa es que el partido, en vez de fortalecerse, está dividido en mil líneas, y sólo se abre cuando hay elecciones. ¿O usted se cree que sólo hay dos peronismos: el del Frente para la Victoria y el de Massa? En todos los partidos hoy está todo mezclado. Se ha ido perdiendo la necesidad de debatir, la doctrina, y la única manera de recuperarla es trabajando en la unidad de la gente, no de los dirigentes. El peronismo sólo se recupera de abajo hacia arriba.

-Volvamos a lo de los piropos. ¿Se sorprendió?

-No… Es esto que le decía, que el peronismo sólo se abre en vísperas de elecciones. Mire: a mí hace diez años que me rajaron de la estructura, y todavía no sé por qué.

-¿En serio no sabe? No me diga que no tiene ninguna hipótesis… ¿Habrá sido una cosa política o personal?

-¿Sabe qué decía mi abuela? “Cuando te quedás viuda o te dejan, llorás dos años y se acabó”. Y yo ya llevo diez, así que imagínese…

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KD9L7092Los diez años a los que hace mención Riutort son los que empezaron a correr en noviembre de 2004, la fecha de su divorcio. Aunque hasta un tiempo después siguió con funciones dentro del partido, ya había dejado de ser Secretaria General de la Gobernación, el momento en que había concentrado más poder.

-¿Cómo se llevó con el poder?

-Bien, me llevé bien. El poder es la capacidad de modificar la realidad, de trabajar y tomar decisiones, y que los resultados se vean enseguida. Es la falta de intermediarios para poder hacer las cosas.

-Debe traer tentaciones, también. La posibilidad de ser corrompido, por ejemplo.

-La única cura contra la corrupción es predicar con el ejemplo. Si usted no es corrupto, no da lugar a que se corrompan otros. Ahora, si la obra pública tiene una sobrefacturación del treinta por ciento, eso es otra cosa… En ese caso, tendría razón Barrionuevo. La consecuencia de esto es que ha hecho olvidar a la gente que la política es servicio, y a veces parece que se hubiera convertido en una mala palabra. Por eso hay que participar en política: para tener derecho a protestar y a quejarse de lo que está mal. Si yo no participo, después no me puedo quejar…

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De Olga Riutort, nadie podrá decir que no haya participado.

Empezó a los diecisiete años, mientras estudiaba en San Luis, donde militaba en la Juventud Universitaria Católica y en el integralismo, y a mediados de los ´70, influenciada por los curas tercermundistas, se incorporó al peronismo. Fue un mal momento: para actuar tuvo que esperar hasta 1982, cuando empezó a tener cargos partidarios en San Juan, y al año siguiente fue elegida diputada nacional, elección que repetiría en 1987. Después vendría su trabajo en Córdoba, a donde había llegado dos años más tarde.

Ese paso por la función, y sus años en el peronismo, además, le permitirían tener una mirada cercana sobre algunos de los que hoy son actores provinciales o nacionales.

-¿Cómo está viendo la situación en la provincia?

-Va a ganar el peronismo, que seguramente llevará a Schiaretti como candidato. Después está Mestre, que no se decide; la UCR que quiere ir con Macri, Juez que también va a apoyar a Macri… Todo se va a definir recién en abril.

-¿Y no es muy sobre la fecha?

-Lo que pasa es que todos los partidos están viendo qué hacen, con quiénes cierran alianzas… Córdoba significa ocho o nueve puntos porcentuales en la elección nacional, y nadie se va a querer apurar.

-Usted ya da por hecho que De la Sota va a ser candidato a Presidente…

-Mire: hasta hace unas semanas, dudaba. Pero ahora no. Este consultor venezolano que contrató es muy caro, y no lo va a traer si no está decidido. Sí, me parece que, más allá de lo que diga, ya tiene la decisión tomada.

-Hablemos de los candidatos, entonces. Usted los conoce. Por ejemplo, ¿le parece que Scioli se va a quedar bajo el paraguas K, o va a dar un paso al costado y se va a diferenciar?

-No, a mí me parece que se va a quedar ahí… Scioli siempre fue leal en todos lados donde estuvo: fue leal a Menem, a Duhalde, a Néstor, ahora a Cristina…

-¿Eso es un elogio?

-¡Claro, yo siento afecto por Scioli! La lealtad es una virtud; se lo digo yo, que he sufrido deslealtades.

-¿Y Massa?

-A Massa lo he tratado menos. La sensación que me da es que desde que se fue del kirchnerismo está más suelto, más libre.

-Pero nadie lo obligó a ser kirchnerista, ¿no? ¿Cómo se lleva con los otros peronistas que vinieron de la UCD? Con Boudou, por ejemplo…

-¡No, ése es un mal ejemplo! Boudou me parece una mala palabra. Y la UCD no es una mala palabra. Acá en Córdoba nos fue muy bien con ellos…

-¿Macri?

-Con Macri tengo una buena relación. Hasta ha estado en mi casa… Me gusta, pero yo soy visceralmente peronista y él no.

-Claro. Y si tuviera que elegir: ¿Néstor o Cristina?

-Más Néstor que Cristina… Porque resolvió la deuda externa, hizo que el país creciera, generó distribución con trabajo y salario… -Ahora parece kirchnerista, usted… ¿No será que le guarda rencor a Cristina por eso de “la portación de marido” que dijo en el congreso del PJ en el 2004?

-No, rencor no… Pero sí le digo que en ese momento lo sentí como una ofensa. Para entonces yo ya llevaba más de treinta años de militancia… En realidad, todavía no sé si lo dijo por mí o por Chiche Duhalde, porque ella sí que recién apareció en la política cuando el marido fue gobernador…

 

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Pasado mañana, miércoles 29, posiblemente Sergio Massa va a engarzar a Olga Riutort en el collar de sus selfies. El jefe del Frente Renovador vendrá a Córdoba para inaugurar un local de su Escuela de Gobierno, y Riutort está invitada para hablar de su gestión en el gobierno de De la Sota.

-¿Cómo hay que leer el encuentro que tendrá con Massa la semana que viene?

-Como lo que es: un encuentro al que he sido invitada para hablar sobre mi experiencia cuando fui Secretaria General de la Gobernación.

-Le aviso una cosa: Papa Noel no existe y los Reyes son los padres. Ahora se lo pregunto de otra manera: ¿qué le puede aportar Massa a usted para que gane la intendencia?

-Nada, Massa no me puede aportar nada.

-¿Y entonces?

-¿Y cuál es el problema? Yo hablo con todos.

-¿Y por qué iría por fuera del partido, usted que es peronista?

-Porque no hay internas y entonces no hay transparencia. Si De la Sota garantizara la transparencia, iríamos con él. Si hubiera unas PASO del peronismo para elegir candidato a intendente, iríamos con el partido. De hecho, ya estamos hablando con Schiaretti y con Alejandra Vigo, y haciendo algunas cosas juntos. Pero tal como está la situación, solos o en alguna alianza, lo más posible es que vayamos por fuera del partido.

-Que en una de ésas va a llevar otro candidato… ¿Y si vuelve a perder?

-No me voy a morir. Seguiré trabajando. Y lo del otro candidato, puede ser. Ya pasó dos veces que me inventaran otros, Chuit en el 2007 y Campana en el 2011, para sacarme votos. Así que, ¿por qué no lo harían ahora? El que se quema con leche, ve la vaca y llora.

-¿Eso se lo decía su abuela, también?

-No, eso se lo digo yo. Lo que me decía mi abuela ya se lo conté: “Cuando te quedás viuda o te dejan, llorás dos años y se acabó”. Y yo ya llevo diez.