Efecto colateral de Suoem: sin suba salarial, vía libre para asambleas

DPP_0005[dc]E[/dc]l bono de fin de año no figura entre las opciones de funcionarios municipales para corregir la avanzada inflacionaria sobre los salarios. Tampoco integra las abultadas peticiones del avezado Suoem, en primer lugar porque no es una modalidad que Rubén Daniele pondere; en segundo término, porque entiende que la paritaria cerrada en marzo de este año fue muy ventajosa. Tanto, que la evolución de los precios de los últimos meses no logró socavarla.
La decisión, como se esperaba, no cayó bien en las bases que especulaban con una reapertura de la discusión salarial o en el peor de los casos el pago de un pago extra para el cierre del año, acorde a lo pautado entre el gobierno de la Provincia y sindicatos estatales. Cabe recordar que el pasado viernes, el SEP aceptó el adicional de 1.500 pesos que será abonado en noviembre. Por pronunciamiento de sus alfiles y luego el intendente Ramón Mestre quedó clara la imposibilidad de un bono.
Ahora bien, con mayor énfasis, desde el Ejecutivo municipal también dan por cerrada de manera tajante la posibilidad de reabrir la pugna por un redeterminación de los haberes de los municipales que desde agosto escalaron a un promedio bruto de 30 mil pesos. Daniele no echó mucha luz al respecto después que se consagró por onceava vez como el titular indiscutido del gremio municipal. El dirigente y sus voceros aseguran que cruzarán el manantial de índices inflacionarios disponibles y se expedirán luego.
Lo cierto es que públicamente el histórico dirigente expresó que “le sobran algunos puntos”, en referencia al acuerdo vigente. La simbiosis con las declaraciones de la conducción del Palacio 6 de Julio es evidente. Desde el Ejecutivo municipal confían en que Daniele se apegará al acuerdo, aunque ya se evidencian signos que muestran que el presunto pacto de esperar hacia comienzos del nuevo año para una nueva pugna tendrá sus costos.

Costos
Los efectos colaterales no son otros que las conocidas asambleas que, a decir verdad, se habían mantenido contenidas durante la campaña electoral de manera afín a las necesidades del oficialismo sindical que prefirió mostrar realizaciones y sacar de foco las tareas pendientes. Apenas terminaron los comicios internos, el reverdecer de la cotidianeidad municipal no tardó en llegar.
Desde la semana pasada hay conflictos en hospitales, escuelas, Automotores, Cultura, Deportes, entre otras áreas, por reclamos variados como deudas salariales e insumos. Se da por descontada que esta semana que comienza se presentará igual. Incluso, podrían propagarse los focos de conflictividad.
El descontento entre las bases existe ante las indefiniciones sindicales sobre la reapertura de paritarias y el descarte de un bono salarial extra. Daniele lo sabe y seguramente no descartará mecanismos compensatorios para sus afiliados. La realización de asambleas a gusto y piacere de los delegados oficiará de paliativo para descomprimir presiones.
Quizás Mestre tenga calzado el cierre del ejercicio con una ventaja de tres meses de gracia. Si efectivamente el Suoem no encara una cruzada salarial, el gasto estaría cubierto (no queda ningún ítem de haberes que cargar a las erogaciones en el rubro actuales) y los aguinaldos serían cubiertos por las previsiones del área de Finanzas en materia recaudatoria. Todo un logro que no tendría su correlato en la prestación de los servicios.