Tamarit, un logrado híbrido de kirchnerismo y menemismo

Por Gabriel Osman

0-slide-copia2[dc]T[/dc]ranscurridos casi dos años de su gestión, el rector de la UNC, Francisco Tamarit, ha logrado consolidar su poder, obtenido inicialmente en forma muy aleatoria pero con una percepción del poder en los extremos de sus dígitos que lo acercan a la más fina sensibilidad con que los seguidores del general Perón sienten y presienten con gran sentido de oportunidad dónde está el poder y cuál es el camino más corto.
Tamarit tuvo un origen radical fugaz si se quiere porque con el advenimiento de la democracia pronto partió hacia el Frente Santiago Pampillón, con que se identificó una fracción disidente de la Franja Morada, reapareciendo después en sus años de docente en Famaf militando en grupos del ala siempre difusa que distingue al progresismo universitario.

Tuvo una carrera exitosa porque remató su trayectoria docente llegando al Decanato mientras su esposa –hoy ex- era rectora. Fue una llegada furtiva al Decanato, porque cuando hablaba con este diario, por ejemplo, desmentía las versiones de su postulación y se excusaba diciendo que sus serios problemas de salud lo sacaban de pista. Pero sus dolencias no fueron óbice no solo para hacerse del Decanato de Famaf sino después del Rectorado. Son dichos y episodios que van más allá de la anécdota porque, docente al fin, insinúan una didáctica clara sobre cómo valorar sus palabras: por lo general indican exactamente lo contrario.
Tamarit y Sotto casi hacían arcadas cuando hablaban del peronismo. Pero fueron el primer matrimonio –en el medio se había producido la disolución del vínculo civil pero no del político- que justo en el umbral de los festejos de los cuatro siglos de la UNC, llegó al poder en los 400 años de la casa de estudios. Esto no ha sido señalado y en general el periodismo cholulo remarcó mucho más la llegada por primera vez de una mujer el sillón rectoral. Esta es una circunstancia mucho más insignificante trivial políticamente que la estancia de un matrimonio al poder, un tic de ese peronismo que tanto aborrecían porque, entre otras objeciones, le reprochaban haber mezclado históricamente gineceo y despacho.

Este ex matrimonio ya va rumbo a los 9 años en el poder y muy probablemente, radicalismo universitario mediante, llegará a los 12. Es un caso absolutamente único que refiere a los peores sistemas de relevos en el poder, de sugestivas reminiscencias de nepotismo. Esto es hoy, dicho sin eufemismo, la Universidad de Córdoba, con una degradación institucional en su formato que refiere –recordar las sucesivas derogaciones parciales del sistema de concursos que ya languidece- a las épocas del estallido que dio paso a la Reforma del 18, justo a cuatro años de cumplirse –no de celebrarse- su centenario.
No hay que desdeñar la capacidad para mutar y adaptarse que ha tenido Tamarit, al frente de una administración que por sus carencias en términos de gestión hace extrañar a la de su ex esposa, según un reportaje a su ex adversario, Alfredo Blanco, publicada hace pocas semanas por este diario. No se sabe si Tamarit juega al golf mientras su gabinete gestiona, pero su obsesión excluyente por el poder lo asemeja a Carlos Menem, un presidente que figura en el Index del ex matrimonio Tamarit-Scotto y del kirchnerismo al cual adhieren.

Los ataques de ayer de ambientalistas contra miembros del Consejo Superior dejaron en segundo plano un tema más trascendente para la UNC, que no pudo ser tratado. Se trata del primer Convenio Colectivo de Trabajo de los docentes universitarios que ha existido y que debe ser refrendado por los consiliarios. Todo indica que es sólo una demora porque ya Tamarit ha logrado el número necesario, incluso con concurso de la oposición. Será un CCT con “enmiendas Córdoba”, a través de las cuales el rector consolida su poder y confiere amplios márgenes y recursos adicionales a una conducción adicta de Adiuc, con una cuota sindical compulsiva a afiliados o no para el gremio que conduce nominalmente Pablo Carro. Hasta ahora, sólo la Uocra, los obreros de la construcción, cargan con esta gabela obligatoria.
El problema Monsanto ha quedado aparentemente atrás. Para ello la UNC abdicó a su básica responsabilidad de extensión académica de brindar su opinión científica sobre si la planta de tratamiento de semillas de maíz en Malvinas Argentinas contamina o no. Salvo que se trate de un ejercicio de autocrítica, no se comprenden las declaraciones de ayer de Tamarit a Cadena 3.

El rector calificó de «traumático e inusual» al escándalo producido el martes en el Consejo Superior por activistas verdes, y si bien admitió como “natural” que en la UNC se generen “debates apasionados”, estos episodios “son inusuales”. Más adelante sostuvo: “Todos los temas tienen que ser discutidos en un ámbito de respeto y tolerancia. Faltando poco para la sesión irrumpió un grupo encapuchados, con virulencia, arrojando objetos, tirando líquidos (glifosato), semillas, agrediendo y escupiendo, Hay tres personas que tuvieron que ir al médico. Se les arrojó algún agroquímico. Además había una picana (sic).
Es de Tamarit el copy right de una reciente resolución del Consejo Superior expidiéndose en contra de la radicación de Monsanto, sin opinión de respaldo de organismo técnico alguno de la UNC, apoyándose en la emergencia sólo en sus conocimientos de “Inteligencia artificial” (su especialidad académica), mientras que el precedente de un pronunciamiento similar de 2012 de su predecesora, Scotto, utilizó para el caso su formación docente: Filosofía de Lenguaje, con dedicación especial en Ludwig Wittgenstein.

Sin ironías, Tamarit fue corresponsable de los sucesos de los revoltosos ambientalistas que se han producido en la Universidad porque, entre otras cosas, muchos de ellos integran el brazo estudiantil del oficialismo, Las Bisagra. Eso sí, todo lo que ha hecho fue de una eficacia notable: el rector volteó todos los intentos por un pronunciamiento técnico sobre Monsanto y está a un tris de lograr mayoría para el CCT de los docentes. Todo, mientras los radicales y la oposición en general se comen las uñas.

Filoñuk investiga de oficio

La fiscal federal Graciela López de Filoñuk declaró anoche a Teleocho que actuará de oficio para investigar los incidentes que se produjeron el martes en la UNC durante la sesión del Consejo Superior, y que terminaron con agresiones a tres consiliarios del cuerpo a los que se les arrojó glifosato y otros agroquímicos.