Sin incentivos, la soja sigue en los silos

2014-10-21_SOJA_webMientras el Gobierno nacional busca dólares en todos lados, hay 9,2 millones de toneladas menos de soja vendidas –siguiendo patrones históricos- que a esta altura de otros años. La baja de precios a nivel internacional y la magnitud de la brecha cambiaria quitan incentivos a la liquidación. Las perspectivas para los próximos meses y 2015 es que la tonelada cotice U$S 350, el 32% menos que el promedio en 2011/2013.
A los precios actuales un productor local de soja compra menos canastas básicas de consumo que las que pudo comprar en los últimos dieciséis años, con excepción del período 1999/2001, que se caracterizó por precios internacionales muy bajos (la mitad que hoy). En Brasil, por el contrario, si bien el poder de compra actual del productor cayó en referencia a 2012/2013 pero está por encima de muchos años de la última década y de los últimos de los ’90. También hay menos volatilidad de precios e que en Argentina, a consecuencia de una política cambiaria que ha actuado (en cierta medida) en forma anticíclica a los precios externos de las commodities (el real estuvo muy depreciado cuando los precios internacionales eran bajos y viceversa).
Es claro que la liquidación en cuentagotas  profundiza los problemas de la economía al disminuir el ingreso de divisas y el efecto multiplicador que tienen siempre las cosechas, en particular en algunas regiones del país como es el caso de Córdoba que tiene récord de producción. Un trabajo de Juan Manuel Garzón, del Ieral, señala que  el patrón histórico muestra que la comercialización de la soja llega al 76% de lo producido en setiembre del ciclo comercial de cada campaña. En la de  2012/2013 este porcentaje bajó al 68% y en la campaña que se está vendiendo es del 59%. Esos 17 puntos porcentuales equivalen a unas 9,2  millones de toneladas (sobre un total de 54 millones).
Las ventas están por debajo del ciclo anterior en términos absolutos, tanto las que van a la exportación como las destinadas a la industria. A fines de setiembre 2013 la exportación había comprado con precio cerrado 9,3 millones de toneladas, mientras que este año acumula 8,7 millones de toneladas. Para la transformación de la soja en harina, aceite y biodiesel las operaciones hace un año sumaban 24,1 millones de toneladas y hoy son 22,9 millones. Que las compras de la industria bajen probablemente explique por qué el sector está desacelerando su nivel de actividad,  procesando en agosto  último menos soja que hace un año.
De mantenerse la tendencia de las ventas es de esperar que vuelvan a aumentar los stocks remanentes al cierre de la campaña. Respecto de qué arrastre hay de períodos anteriores, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos considera que la 2013/2014 arrancó con depósitos muy altos, cercanos a los 9,2 millones de toneladas y que cerrará con unos 15,4 millones. Agricultura de la Nación trabaja con números diferentes, una pauta más baja de stocks de arranque de 5,3 millones de toneladas y un cierre de ciclo de 4,8 millones. Para Garzón la estimación oficial parecería “no estar incorporando el efecto rezago de ventas que es de esperar en economías inflacionarias y con expectativas devaluatorias”.
También  los menores precios internacionales pueden generar mayores incentivos a retener granos si existe alguna expectativa de reversión de la situación. Hoy cotizan en niveles bajos en relación a los cuatro últimos años. En Chicago vale U$S 350 la tonelada, US$ 167 menos que su cotización promedio de 2013 y US$187 por debajo que en 2012. Hay que remontarse a mediados de 2010 para encontrar valores  tan bajos. Los precios de cierre de 2014 y del 2015 se proyectan en niveles similares a los actuales, en un andarivel de US$ 340 / US$ 360.
Por supuesto esos precios implicarán ajustes de los márgenes de rentabilidad. Garzón indica que, si bien se trata de un problema que enfrentan productores agrícolas de todo el mundo, en Argentino la situación se hace más compleja por la elevada presión tributaria del sector y la presión sobre costos en dólares que implica un tipo de cambio contenido por debajo de su paridad de equilibrio.

Ahora dicen que liquidarán US$ 5.700 M

Las negociaciones encauzadas por el gobierno nacional para imprimir velocidad a la liquidación de divisas del sector agroexportador para inyectar dólares a una economía necesitada dieron sus frutos.
Las empresas que conforman la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) anunciaron que prevén el ingreso de US$  5.700 millones en concepto de liquidación de divisas por exportación de granos y productos procesados en el último trimestre del año. Se trata de una inyección de u$s 1.200 millones más a los números que dejaron deslizar en el sector hasta ayer.
En un comunicado, aseguran que “como resultado de las reuniones mantenidas con funcionarios del Ministerio de Economía de la Nación, el Banco Central y la Jefatura de Gabinete de Ministros, en las que se efectuaron minuciosos análisis sobre la venta potencial de soja por los productores hasta fin de año, en el marco de la estabilidad cambiaria actual y la perspectiva a la baja de los precios de las commodities, se concluyó que es factible un ingreso de divisas de 5.700 millones de dólares para el último trimestre del año”.
El anuncio llega tras un último encuentro que se llevó a cabo este miércoles en la sede del ministerio que comanda Axel Kicillof, y cierra una serie de negociaciones impulsadas en las últimas semanas.
El complejo agroindustrial representado por CIARA-CEC participó en 2013 con el 37,3% del total de las exportaciones del país.