Sin lucha, no hay convenio

Por Juan Balussi * y Tomás Torres **

[dc]H[/dc]ace 20 años que los docentes universitarios de todo el país venimos luchando por un Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) único que establezca como base, derechos que ya nos han sido otorgados por la Constitución Nacional: a un salario mínimo igual a la canasta familiar, la estabilidad laboral o la eliminación de cualquier tipo de precarización laboral como son, los interinatos o contratos por tiempo indeterminado, las contrataciones eventuales o el trabajo gratuito.
A pesar de esto, en una arremetida electoral, Pablo Carro, secretario general de Adiuc, junto al rector de la UNC, Francisco Tamarit, han elaborado a puerta cerrada un CCT local usando la letra del proyecto de CCT Nacional confeccionado por las Federaciones Docentes y el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional).
El convenio UNC-ADIUC, que fue confeccionado con la intención de ser atractivo para los distintos sectores del gobierno universitario, además de negar derechos laborales fundamentales: de los más de 6000 docentes precarizados, más de la mitad queda fuera de convenio y la otra mitad no tiene asegurado su ingreso a carrera; permite el trabajo gratuito; cuestiona la estabilidad laboral ya que restringe de dos a uno el número de reprobaciones en el control de gestión para que los cargos sean llamados a un nuevo concurso; a pesar de ser un convenio local ata el salario a las paritarias nacionales sosteniendo el mecanismo de recomposición salarial que ha llevado a que nuestro cargo testigo perciba $4.200, por debajo del mínimo establecido por el Gobierno Nacional y sigue dejando sin derechos políticos a los docentes preuniversitarios.
Sin embargo, el hecho de haber entregado estos derechos y a pesar de que el CCT fue elaborado en el despacho del Rectorado, no ha sorteado el rechazo del Consejo Superior, donde tiene Tamarit tiene “mayoría automática”. ¿La razón? En la UNC, más del 50% de la planta docente tiene un contrato precarizado, esto sin contar el masivo trabajo ad honoren. Para los distintos decanos, y sobre todo para Tamarit, esto es una garantía de clientelismo político, negocios y ajuste presupuestario que ninguno está dispuesto a relegar.
Hasta ahora lo que tenemos en el Consejo Superior es un minué entre Pablo Carro, los consiliarios y Tamarit, que en el mejor de los casos parirá un insulso CCT sin mayores implicancias para la vida laboral de los docentes.
Desde Frente de Docentes en Lucha, presentamos otra propuesta de CCT, que entre sus puntos principales establece el pase a carrera de los más de 6.000 docente precarizados de la UNC. Frente a la hipocresía de que la estabilidad laboral va en detrimento de la calidad educativa decimos que no hay peor ataque a la educación que tener a docentes mal pagos y precarizados.
A su vez, establecimos que un convenio que defienda los derechos de los trabajadores sólo va a surgir de la intervención de los docentes medianteun plan de lucha de la ADIUC. No va a surgir de la componenda con los “precarizadores” el fin de la precarización laboral, sino de la exigencia decidida de los trabajadores precarizados que buscan terminar con tan insoportable flagelo.

(*) Candidato a Secretario General por la Lista Frente de Docentes en Lucha, miembro de la Junta Ejecutiva de Adiuc.

(**) Candidato a Secretario Adjunto por la Lista Frente de Docentes en Lucha, delegado docente del colegio Preuniversitario Manuel Belgrano.