Jugó De la Sota y no-mestrismo quiere apurar definiciones en UCR

Ramón Mestre recibió ayer en el Palacio 6 de Julio a alumnos de escuelas primarias.
Ramón Mestre recibió ayer en el Palacio 6 de Julio a alumnos de escuelas primarias.

[dc]R[/dc]amón Mestre trata de ganar tiempo hasta marzo para decidir su futuro según el augurio de las encuestas. Al final del verano ya podrá saber si puede seguir el plan original, la reelección en la Municipalidad para replicar los pasos de su padre, o si se lanza a la aventura provincial, ya sea por conveniencia o por necesidad.
Para frenar el ímpetu de sus correligionarios, los mestristas justificaban la pausa en la necesidad de observar el movimiento del principal jugador de la política cordobesa, José Manuel de la Sota.
El viernes pasado, José Manuel de la Sota blanqueó su candidatura presidencial, de la que ya nadie dudaba por la evidencia de sus giras por el interior del país y de la pegatina porteña, en el acto del Día de la Lealtad.
Las chances de que realmente llegue a las PASO como candidato, sin embargo, no son muy sólidas porque las encuestas lo muestran muy lejos del trío que parece disputar hoy el inquilinato en la Casa Rosada: Mauricio Macri, Sergio Massa y Daniel Scioli.
En 2003, en un escenario similar, se lanzó como candidato presidencial jurando que la gobernación de Córdoba no sería su plan B. Sin embargo, terminó yendo por la primera reelección, que consiguió sin esfuerzo.
De todos modos, De la Sota jugó y despejó la incógnita dentro del peronismo cordobés y, si se le creen, en el radicalismo. Juan Schiaretti, Martín Llaryora y Daniel Passerini ya pueden reñir por la candidatura en Unión por Córdoba. ¿Y en la UCR?
La estrategia de Mestre comenzó por asegurarse la gobernabilidad dentro del radicalismo, para lo cual es clave la integración del Congreso Provincial, el organismo que aprueba o rechaza la política de alianzas; allí tiene la mayoría tanto en el plenario como en la Mesa Ejecutiva.
Luego, buscará desarrollar un plan de obras públicas que eleve su imagen a niveles que le permitan tomar una decisión con seguridad.
En el mestrismo hay una línea de opinión que sostiene que conviene pelear por la Gobernación. Incluso, si De la Sota hubiese sido el candidato, para salirse de la ingobernable Municipalidad, que está desde hace muchos años en manos del sindicato de Rubén Daniele. En el peor de los escenarios es preferible una derrota provincial digna a fallar en la reelección municipal, lo que sería interpretado como un bochazo a la gestión de Mestre.
Más aún se fortalece esa idea “provincialista” cuando resulta que el candidato a gobernador puede ser Schiaretti (y no hablar si lo es Llaryora o Passerini).
En el radicalismo evalúan como “ganable” al ex gobernador, y con mayor razón si la UCR termina aliada al PRO, como indicaría la lógica política, y quizás al Frente Cívico.
El mestrismo, entonces, espera. Pero el resto, apura.
La prisa se origina en los demás grupos internos, como el aguadismo y el negrismo.
Las primeras señales Mestre las recibirá desde Marea Radical, el grupo que capitanean Oscar Aguad y Rodrigo de Loredo.
Los dos concejales del núcleo, Daniel Márquez y Raquel Romero (varias veces díscolos frente a los planes del oficialismo partidario), presionarán para apurar el proyecto de implementación de las PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias) en la ciudad de Córdoba. Algunos concejales de la oposición se manifestaron a favor, pero no el mestrismo.
Esa iniciativa va de la mano de la todavía solapada precandidatura a intendente de De Loredo. El actual legislador recorre insistentemente los barrios con ese plan. A De Loredo le convendría claramente el sistema de las PASO para debutar en una interna de estas características.
Como Aguad, De Loredo tiene un afinado trato con el macrismo, que empuja desde afuera (y desde adentro) a Mestre a resolver. ¿Servirán de presión las posibles postulaciones provincial y municipal de Aguad y de De Loredo con apoyo del PRO?
Hacia fin de año, cuando se sucedan las cenas de despedida, Marea Radical podría sorprender en la suya.