Kicillof y Vanoli amigos, pero con resultados inciertos

DYN45.JPG[dc]L[/dc]a llegada de Alejandro Vanoli al Central traerá un relajamiento de las tensiones que su antecesor mantenía con el ministro Axel Kicillof. Pero, que se lleven mejor, no despeja las dudas. Un informe de los economistas del Ieral Marcelo Capello y Néstor Girón señala que la política fiscal mantendría su sesgo expansivo, considerando a la inflación como un problema secundario, pero habría mayores restricciones en el mercado de cambios para evitar que los pesos vayan a dólares. Apuntan que una limitante severa cumplir con esos objetivos es la “creciente fragilidad del balance” del Central, con un activo en el que las acreencias contra el Tesoro ya alcanzan al 66%.
También indican que un valor que históricamente se ha mostrado cercano a la evolución del dólar blue es la relación entre la base monetaria y las reservas (“dólar convertibilidad”. Actualmente ese ratio es de $14,2 y se proyecta a $17,1 hacia fin de este año. Para 2015, esa relación depende crucialmente de la posibilidad o no de obtener financiamiento externo.
En su informe los economistas enfatizan que la dinámica fiscal de los últimos años ha desembocado en recesión con inflación. “El deterioro fue tan marcado que los tiempos se acortaron y no se pudo mantener el statu quo hasta la llegada de un nuevo gobierno, obligado a enfrentar los desequilibrios existentes”. Entre las opciones posibles la administración K decidió no arreglar con los holdouts para normalizar el acceso al financiamiento externo y aplica una tibia racionalización de la política de subsidios. “Sin dudas que esto le pone un piso muy bajo a las posibilidades de crecimiento y generación de empleo en los próximos meses”, agrega.
Una mayor alineación entre la política fiscal y monetaria hace prever que se potenciarán dos tipos de instrumentos, sostienen los economistas que estiman que muy probablemente seguirán las medidas que profundizan el desequilibrio fiscal, que buscan reactivar o ponerle un piso a la caída del consumo y que no considerando a la inflación como una clave. También es posible que se amplíen las políticas para evitar que la mayor liquidez e incertidumbre se vaya al dólar, además de restringir fuertemente el uso de divisas de las reservas para pagar importaciones que no sean las que demanda el déficit energético y el pago de la deuda: “Se intentará mantener un delicado equilibrio entre todos los desequilibrios existentes, con el principal objetivo de llegar al traspaso del poder habiendo evitado la corrección de los mayores desbalances que presenta la economía en los últimos años”.
A lo largo del informe se destaca que después de la reforma a la Carta Orgánica del Central en el 2012 la institución perdió independencia del poder político y del Ministerio de Economía. Repasa que Juan Carlos Fábrega “privilegiaba objetivos de contención en el crecimiento de la base monetaria y los precios, lo que implicaba compensar la creciente emisión de dinero para financiar al Tesoro Nacional con ventas de bonos que tendían a encarecer el costo del dinero, y por esta vía desalentando la actividad productiva”. En cambio, Kicillof prefería por menores tasas, para no afectar negativamente la actividad económica, aun cuando ello significara mayor inflación.
Con esos antecedentes es probable que Fábrega hubiese optado por repetir la estrategia de enero para contener la suba del paralelo y del contado con liquidación. Es decir, devaluación “intermedia” del peso, apretón monetario y suba de tasas. “Habría conducido a una mayor caída del salario real y el consumo masivo, aunque probablemente hubiese lograr calma transitoria en los mercados de cambios y quizá contener la baja de reservas”, concluyen Capello y Girón.
Con su reemplazo por Vanoli a corto plazo pueden esperarse menores tasas de devaluación del peso en su valor oficial, mayores controles en los mercados alternativos de cambios y adicionales grados de restricción al uso de divisas oficiales para realizar importaciones. “En ambos casos se trata de estrategias cuyo horizonte máximo es el recambio de gobierno en 2015”, dicen. El desequilibrio fiscal creciente terminó en recesión con inflación y las correcciones fiscales que muchos esperaban no llegaron.