Salarios municipales, congelados hasta febrero

Por Gabriel Osman
gosman@diarioalfil.com.ar

p05-1[dc]D[/dc]urante seis meses, los salarios de los empleados municipales quedarán congelados. Difícilmente el Suoem logre una paritaria adicional, como solicitan otros gremios del sector público, aun computando las presiones extras que genera la circunstancia de que su secretario general, Rubén Daniele, vaya el 16 de octubre por su enésima reelección por otros tres años (la última porque se jubila durante ese período).
Este “congelamiento” no puede sorprender a nadie porque es el resultado del acuerdo paritario firmado en marzo y que se terminó de ejecutar en agosto. El primer tramo fue de un ajuste del 15% y el segundo del 14,15%, que dio un acumulado del 31,27%. Con justeza, no se trata propiamente de un congelamiento sino que, a diferencia de los acuerdos 2012 y 2013 cuando se acordaron por paritarias aumentos que se ejecutaron en seis cuotas, en este año fueron sólo en los dos tramos ya referidos.
Para recordarlo, en 2012, se resolvió el siguiente ritmo: 6% febrero, 4,15% abril, 4,15% mayo, 4,15% junio, 4,15% septiembre y 4,15% en diciembre (acumulado del 30%); en 2013, esta fue la cadencia: 4,15% en febrero, 4% en abril, 4% en mayo, 4% en junio, 4% en octubre y 7,5% en diciembre (acumulado del 31%).
Por eso y sólo por eso, la liquidación del mes de agosto reciente sobre el mismo mes del año pasado da un porcentaje de aumento del 54%, como han consignado algunas publicaciones periodísticas. En verdad, ya en marzo pasado, cuando se firmó el último convenio paritario, se podría haber afirmado que el diferencial entre los dos agostos iba a ser del 54% o una suma muy parecida porque hay variables, como horas extras u otras bonificaciones, que pueden mover ligeramente el porcentaje.
Pero más allá de determinar si el vaso por la mitad está medio vacío o medio lleno, existen poderosos motivos para suponer que el intendente Ramón Mestre no cuenta con margen alguno para mayores dispendios, siempre que sea cierto que quiere ir por la reelección o, peor aún, que amasa objetivos de mayor alzada. Se prolongó demasiado la consigna “ordenar es el camino”, y el tiempo y los recursos que le quedan para un cierre de gestión con pretensiones e intensidad de emprendimientos, es escaso como pareció sugerirlo ayer en declaraciones a Cadena 3.
Se consumió dos años con el tándem Sergio Torres/Diego Dequino para descartar el preconcepto rusoniano del ex secretario general de que “los trabajadores son buenos pero la patronal los pervierte,” para reemplazarlo por la consigna más realista nada menos que del “primer trabajador”, Juan Perón, para el cual “los muchachos son buenos, pero si se los controla, son mejores”.
Ahora el intendente enfrenta una doble opción: darle nuevos aumentos a los municipales o que su reelección se la lleve el diablo. Lo óptimo hubiera sido que percibiera con anticipación que desde que en 2003-2007 pasara el tsunami Luis Juez por la Municipalidad, hay un asunto excluyente para cualquier intendente, que se expresa en una simple sigla: Suoem. Contener los gastos en sueldos es lo crucial, lo demás es hasta secundario.
En la jungla de candidatos y precandidatos a intendente de la ciudad que pululan por estos días, ésta es una certeza que, es de esperar, debe convertirse después en política práctica. Hasta se menciona alguna reforma o enmienda de la Carta Orgánica para fijar una relación de habitantes/empleados, y también cerrar la banderola por donde ingresan a la planta y sin concursos, los famosos monotriobutistas o reclutados con contratos de locación de servicios.
Cuando Mestre era concejal y Giacomino intendente, ambos propiciaron la sanción de una ordenanza que fijaba una progresiva reducción de los gastos salariales, que no se respetó y que el ahora intendente hizo luego derogar, probablemente porque era de cumplimiento imposible. Sin embargo, luego, en 2012, hizo sancionar la ordenanza 12.210, similar pero con metas más realistas.
Estos ensayos, aún con sus errores, expresan un estado de conciencia del problema y de su relevancia. No es cierto que nuestra sociedad sufra de anomia. Sobran leyes y normas, pero son sólo literatura jurídica que deben perfeccionarse con su cumplimiento.