Mestre sale a cosechar la siembra

MEGALÓPOLIS - MUNICIPALIDAD
MEGALÓPOLIS – MUNICIPALIDAD

[dc]A[/dc]l resguardo del Suoem, la administración municipal conservaba fondos que serían destinados a obra pública. Las tareas de acopio oficiaron de chaleco salvavidas cuando la credibilidad y competencias de Ramón Mestre parecían naufragar irremediablemente, en un raid de denuncias mediáticas y traspiés permanentes en iniciativas de gobierno. Las previsiones de capital otorgaban el respaldo necesario a los anuncios pensados para detener la caída.
El golpe de efecto llegó con la incorporación masiva de colectivos cero kilómetro, que completaron la primera tanda de septiembre de 2013. Claro que no obedeció a una estrategia fríamente calculada, sino a una pequeña cuota de suerte en medio de una nueva crisis del transporte desatada por la quiebra de la firma Ciudad de Córdoba. Alumbrado, desagües, bacheo fueron los caballitos de batalla del momento que, por su naturaleza, son obras necesarias pero “que no se ven”, como le gusta repetir al intendente para justificar las críticas que no parecen no cesar a su gestión.
La nueva campaña publicitaria de un Mestre autocrítico pero optimista no fue sino un reflejo rápido a esa percepción general que indicaban las encuestas. Si bien el responsable del Palacio 6 de Julio asegura que no se fía por sondeos, está claro que existía una preocupación real por revertir aquellos resultados depreciados. En los principales despachos municipales no se explicaban cómo con una buena dosis de inversiones, colectivos a estrenar y un Suoem relativamente calmo, la imagen de la administración no despegaba.
En ese marco pueden comprenderse las declaraciones de Mestre de ayer a Cadena 3. Si bien el intendente se mostró esquivo y prefirió, como viene haciéndolo, no dar pistas sobre su futuro político hizo referencia a una “realidad”: las gestiones exitosas (Mestre padre y Rubén Martí) merecen el calificativo porque contaron con ocho años para mostrar resultados. Ahora bien, una década de gestiones poco trascendentes y un gremio que creció no sólo el poder sino en salarios, colocándose en la vanguardia del sector público, abre dudas sobre la verosimilitud de la premisa. Un segundo mandato brinda un margen más amplio para mostrar resultados. También, otro para el derrumbe en términos políticos. Se comprende la cautela del oficialismo.
Lo cierto es que Mestre, a diferencia de otros candidatos, cuenta con un margen mayor de tiempo para las decisiones que parecen exigírsele en un contexto en el que la carrera electoral del 2015 ya se debate. Es más, necesita de ése espacio para conocer a ciencia cierta en qué lugar está parado. Igual su partido, al que su referente parece achacarle toda la responsabilidad de decisión, cuando se sabe que son sus alfiles quiénes tienen mayor poder de fuego.
También habría una ventaja adicional: sus funcionarios aseguran que desarrollarán un intenso plan de infraestructura en lo que resta del mandato por que cuentan con los fondos y no está descartada la posibilidad de tomar deuda. Si Mestre repite, será él quien se hará cargo. Allí no habría problemas.
Caso contrario, que pague el que sigue. No sería la primera vez que ocurre, sino recuérdese el intenso plan de bacheo de las arterias principales de Luis Juez al final de su mandato. Subió su consideración pública pero la cuenta la cubrió Daniel Giacomino, quien no parece arrepentido de la experiencia, pues ayer lanzó formalmente su candidatura municipal.

Inauguraciones semanales
Los mestristas son optimistas y admiten que tienen un planeamiento exhaustivo de las próximas intervenciones públicas de Mestre. En el primer semestre iniciaron las obras necesarias para garantizar el repunte de una administración agobiada por los problemas. Claro que también pasaron el filtro de las críticas, porque fueron los propios empleados de las reparticiones aludidas quienes denunciaron que, pese a plan de emergencia en alumbrado por ejemplo, no contaban con los recursos disponibles para las tareas.
“En el último trimestre del año será tiempo de sembrar lo cosechado”, prometió un funcionario mestrista paladar negro. Afilarán las tijeras y pondrán a Mestre a cortar cintas “como mínimo” una vez por semana. El Intendente será ahora quien estará en la calle permanentemente –prometen- como había exigido no hace mucho a todo su gabinete.