654 días

Por Florencia Iglesias

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CASA ESPEJADA – PROVINCIA

Fueron 654 días los que pasaron entre la inauguración del tramo final de la autovía Córdoba-Alta Gracia y el sustancioso almuerzo del domingo al mediodía en Marcos Juárez.
Lo primero ocurrió durante el cálido atardecer del 15 de noviembre de 2015, cuando el justicialismo mediterráneo puso en escena el discurso que venía pregonando en las últimas campañas electorales: la continuidad política, las obras que comienza uno y finaliza el otro, y considerar que de esa manera se muestra el ´progreso´. Todos conceptos ´made in´ Unión por Córdoba.
Ahora, en el encuentro político-gastronómico del pasado domingo 31 de agosto, el PJ pretendió mostrarse unido detrás de un candidato en una compulsa electoral, en este caso la única que tendrá el calendario 2014 en Córdoba, las municipales de Marcos Juárez. La idea fue darle un empujón final al médico Daniel Fragazzini, el postulante PJ que intentará quedarse con el sillón mayor de dicho municipio.
Aquella y esta oportunidad algo en común. Encontraron juntos y sonrientes a José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti. No es un detalle menor, al menos puertas adentro del justicialismo.
Fueron 654 días los que pasaron para que los dos mayores referentes del peronismo local vuelvan a mostrarse juntos en público. De esa manera rompieron con algunos rumores que fueron creciendo luego de que Schiaretti y Olga Riutort se reunieran en un local partidario de la concejal, en la tarde del 25 de julio pasado. Desde ese día comenzaron a llover comentarios que hablaban de interferencias entre ambos. La foto que los muestra sonrientes a los dos en Marcos Juárez pone cierta calma.
Pero horas antes de ese encuentro, desde el amplio y luminoso despacho de la Casa Espejada salieron algunos comentarios vinculados al futuro político de De la Sota.
Antes que nada preocupa el tibio impacto del Gobernador en las mediciones nacionales, apareciendo relegado en la lista de presidenciables para el 2015. Claro que De la Sota jamás terminó de ser claro y de decir de una vez por todas que quiere ser candidato a presidente de la nación.
Esto se lo viven diciendo desde hace un largo tiempo sus principales laderos, pero vaya a saber por qué no termina de convencerse encabezando una campaña nacional. Y en el manual de la política quien no está convencido difícilmente logre convencer. ¿Esta baja performance por ahora vuelve a sacudir la posibilidad de un cuarto mandato provincial? Volvió a instalarse el rumor.
Tal situación no hace más que generar un toque de incertidumbre en el PJ local. ¿Y si De la Sota vuelve a candidatearse en la provincia? ¡Pero él mismo se encargó de decir públicamente que no intentaría ir otra vez por la gobernación! El Gobernador necesita mantener sostener la iniciativa política, no sólo desde la gestión, sino hacia adentro del peronismo.
Se volvió a hablar de interna en el PJ para definir candidaturas, ahora dicen que podrían ser en marzo. Si tiene intenciones nacionales al primero que le podría molestar las internas es al propio De la Sota. ¿Entonces? En el único escenario en el que seguramente habrá interna es en la ciudad de Córdoba, y el objetivo es claro: De la Sota no se la hará fácil a Riutort en el camino al Palacio 6 de Julio.
Mientras en el territorio hay dimes y diretes desde sectores delasotistas y schiarettistas, José Manuel y Juan ya se conocen demasiado, tanto como para imaginar que piensa el uno del otro, aunque pasen algunos meses sin cruzan ni siquiera un escueto mensaje de texto. Juega de memoria, como esos compañeros de equipo que con solo mirarse se entienden.
Cuando es necesario se juntan. Ni antes ni después. Queda claro que el conductor es De la Sota, como también queda claro que entre ellos ya no hay más tiempo para que los vuelva a enfrentar una interna, aunque haya diferencias. Se complementan. Se necesitan. Y seguramente antes de que se defina el esquema que presentará el peronismo en el nutrido calendario electoral del año que viene, se sentarán a dialogar a aclarar algunos puntos, si fuera necesario, y a buscar algo impensado años atrás: que el justicialismo mantenga el gobierno provincial y su dominio en dicha administración alcance a las dos décadas.